Más que una aspirina

Justo antes de que me comenzara a doler la cabeza por la avalancha informativa de la crisis financiera y la incertidumbre que genera al mundo y la conservación del medio ambiente, me encontré como si se tratara de una caja de aspirinas, una noticia sobre esas pequeñas cosas que se pueden hacer para cambiar hábitos nocivos y que hacen grandes contribuciones para mejorar el ambiente.

Resulta que el 15 de octubre en Australia se celebra el Día Nacional de ir al Trabajo en bicicleta.

El evento se realiza desde 2002 y cada vez son más las personas que participan. Como dato revelador, el año pasado contaron 90 mil personas que llegaron a tres mil centros de trabajo.

Una encuesta del año pasado reveló que 29 por ciento de los ciclistas que participaron por primera vez, seguían yendo en bicicleta al trabajo meses después.

Claro, las empresas han ayudado mucho porque ofrecen espacios para tomar un baño y hasta un desayuno a quien participa.

En otras ciudades como Madrid se realiza la Fiesta de la Bici, evento similar donde participan hasta 300 mil ciclistas un domingo.

En la ciudad de Londres se han propuesto desde septiembre, fomentar en el uso de la bicicleta, donde en un plan piloto, 70 empresas buscan que cinco mil trabajadores lleguen en su bicicleta y para ello ofrecen instalaciones para tomar un baño, además de incentivos.

Aunque la capital de ciclismo siempre ha sido Amsterdam, donde hay 400 kilómetros de carril bici con 600 mil bicicletas públicas para más de 700 mil habitantes, hay muchas ciudades en Alemania, Dinamarca y Suecia, que cada vez más ofrecen seguridad y facilidades para que se use este vehículo.

En Nueva York son comunes las manifestaciones que hacen los ciclistas, tapando el tránsito de los autos, reclamando espacio para circular. Hay hasta un incidente muy famoso con la policía.

¿Y nosotros? Más allá de los paseos del jefe de Gobierno del DF y las bicitaxis del zócalo, es imposible transitar en bicicleta sin correr peligro y no hay donde estacionarla corriendo el riesgo a que se la roben; el avance en otras ciudades del país es igual de nulo.

Tal vez es tiempo de ver que la bicicleta es un transporte que no contamina y hasta divertido.

Es más que una aspirina contra la contaminación, es una solución para mejorar el ambiente.

Sería una buena iniciativa

Sería una buena iniciativa aplicar esto en Monterrey, pero la verdad es que no se tiene la cultura ni la voluntad para hacer algo asi.
Tengo un gran respeto por lo que se esta haciendo en Amsterdam, hace poco leí de una inversion de varios millones de Euros en los proximos 4 años para construir carriles para circular en biciclete, ademas de que hay una campaña en contra del automovil: los estacionamientos son carisimos, hay zonas exclusivas para coches con cierto nivel de contaminacion, impuestos altos a los coches que dependen del nivel de contaminacion (pagando mas los que tienen coches que contaminan mas), etc.
Esto último podria muy hostil, pero con la situacion ambiental y demografica de la ciudad creo que vale la pena.

Saludos!!!