90. Políglota

90. Políglota

Uso mascaras desde la adolescencia, la primera que adopté fue después de que descubrí la masturbación. Lo de los idiomas me vino después, digamos que se llevaban bien con las mascaras. Últimamente leo el directorio telefónico cual si fuera la Biblia. Entre tanta lengua y tanto rostro imaginado encuentro el DNA de mi porvenir: ser un ciudadano común y corriente, votar en las elecciones, pagar impuestos, formar una familia, tener hijos, pagar una hipoteca, vivir la crisis nuestra de cada día. Mi identidad no es sino un nombre más en el directorio de China o Estambul o México o Francia.

Cuando muera ya no estarán mis datos en el directorio telefónico, pasaré a otra lista numerosa y variada. Siempre un dato, no más.

¿Y qué más, señor Solis?

¿Y qué más, señor Solis? Usted utiliza elementos que no ayudan a la narración y que, al contrario, la entorpecen, más cuando se trata de un ejercicio de brevedad. Un buen planteamiento que se veía avanzar a buen ritmo y que, sin embargo, no logra cuajar al final (he descubierto que usted tiene un severo problema con los finales, ¿no cree?). Hay también un lenguaje paralelo al de la narración que intenta ser poético, o que al menos maneja figuras poética; sin embargo, creo que debería reconsiderar que tanto restan tensión estos elementos. Me explico: al parecer usted se engolosina demasiado con ciertas figuras poéticas y eso está bien, sin duda; creo, sin embargo, que para el ejercicio que usted plantea necesita de un lenguaje mucho más limpio, que ayude al ritmo interior de la narración. Eso de la identidad es lugar común. Creo que su ingenio hubiera dado para más en este tipo de texto. Sin duda, maestro José Luis, se le fue de las manos por las prisas de la entrega. Repito: tenga más cuidado con los finales porque estos a veces se sienten forzados, como si usted a toda costa buscara acomodarlos. Cheque la parte del lenguaje. Bien debe saber usted que cada género tiene sus propias reglas y que elementos de más pueden afectar en lugar de ayudar. Suerte para la próxima; al menos a mí este texto me desilusiono. Quedo a sus apreciables órdenes para lo que así crea necesario.

Me interesaría conocer más de lo que usted ha publicado.

¿Dónde podría conseguir algún libro suyo?

Sería interesante armar un proyecto editorial (antología) que junté tanto a narradores de Monterrey, como a narradores de la ciudad de México, ¿no cree usted?, quizás juntos podríamos ir armando los cabos...

Gracias por el comentario,

Gracias por el comentario, la propuesta y el interés.

Lo vamos contemplando.

Como le había comentado anteriormente mis libros publicados tienen directa relación con el guionismo, el último se presentó en la fería Internacional del libro este pasado viernes 17 de octubre, el prólogo es de José Agustin y en el mismo apunta lo siguiente:

'Los libros de triple autoría no son frecuentes, y menos aún si abarcan disciplinas fascinantes y complejas como la literatura, el cine y el periodismo. Por eso, de entrada, me interesó La vida real. Transformaciones de tres cuentos en guiones cinematográficos, que, como las ediciones bilingües, presenta tres cuentos de Eduardo Antonio Parra alternados con las adaptaciones a la pantalla del cineasta José Luis Solís y el trabajo periodístico de Mario Núñez. Sin embargo, como decían los alquimistas, “el tres llama al cuatro”, y en este caso, la ciudad de Monterrey también se yergue como presencia mayor de este libro singular. Monterrey, además de la afinidad generacional, unificó y fue base de los tres autores de La vida real.
El concepto, imaginativo y vital, de este libro habla mucho del espíritu de los autores, pero lo sustancial es que proporciona un banco temático para reexplorar la siempre dinámica, compleja y apasionante relación, o intertextualidad, entre los distintos lenguajes artísticos, que con todo y su evidente condición de vasos comunicantes son realidades aparte, cada uno con su propia mitología y sus propias leyes. La vida real. Transformación de tres cuentos en guiones cinematográficos hacía falta para desentrañar los misterios de la siempre compleja e inagotable relación entre literatura y cine. El escritor y el cineasta nos abren los secretos de sus artes, y el tercero en discordia, el periodista, contextualiza, clarifica y establece un puente valioso entre el libro y el lector. Así, los tres autores se complementan y se iluminan mutuamente en este libro peculiar y disfrutable que enriquece nuestras ideas en torno a la apasionante interrelación de los lenguajes artísticos.'

JOSÉ AGUSTÍN

Ademas. aprendere a que solo

Ademas. aprendere a que solo soy un numero dentro de una estadistica, un profugo del programa oportunidades; pero, paradojicamente, profugo tambien de los "asesores bancarios" para endilgarme una tarjeta de credito que nunca he pedido.

"la crisis nuestra de cada

"la crisis nuestra de cada día" me agradó. El tono me gusta, creo que me recuerda el estilo de Requiem, muy distinto a otras entregas.

SALUDOS