Medalla olímpica

El honor nacional le valía ya muy poco. El lugar dieciocho en plataforma de cinco metros le significaba su vuelo de regreso antes de que terminaran los Juegos.

Subió con parsimonia los 38 escalones y ya en la tabla respiró.
Caminó hacia el borde y cerró los ojos. El domo estaba repleto hasta la reventa y abrió los ojos sólo para observar su bandera como un recuerdo lejano. El traje, húmedo, negro, le ajustaba un poco. Deseó al menos ser recordado.

Entonces orinó al vacío mientras los jueces, de traje impecablemente blanco, sostenían la respiración en una "o" que no terminaba nunca.

¿Y por qué orinó?, ¿es

¿Y por qué orinó?, ¿es importante saberlo?, a mí me parece que sí; frente a una actitud tan rebelde se debería sentar un precedente y creo que una clave podría estar en el comienzo, ya que sin duda se trata de un perdedor (esto de los textos acerca de perdedores es interesante). Cuide usted la forma, maestro, y cheque en voz alta como ese PARSIMONIA le resta ritmo a su narración, además de que nada interesante agrega. Este texto se queda en la tablita de lo que podría ser un buen texto a lo que sólo queda en una recurrencia o en un chiste bien contado. ¿Por qué observa a la bandera como un recuerdo lejano?; todos los trajes de los clavadistas son ajustados; por lo tanto, decir que le ajustaba un poco es un pleonasmo, ¿no cree?, ¿ayuda a la narración dar tales detalles?, ¿se baja el traje de baño o bien orina sobre él?, si orina sobre el traje no puede caer el líquido al vacío, ya que éste resbalaría por sus piernas; si cae al vacío implica que se bajó el traje (quizás hasta las rodillas), tomó su pene flácido y orino (esta imagen me resulta más brutal y fuerte). Ojo: dice del recuerdo de la bandera e inmediatamente después dice que él desea al menos ser recordado, lo cual es un descuido de su parte y sólo deja ver que escribe sin corregir, de manera apresurada. Sin más por el momento quedo a sus apreciables órdenes para lo que así considere necesario.

Gracias estimado Óscar

Gracias estimado Óscar Garduño Nájera, por unos dos días temí que nunca más volviera a dejarme un comentario. Ya me siento nuevamente como en casa.

Oiga, por cierto, ¿cuándo me dará permiso de publicar aquí mismo el poema que amablemente me hizo favor de enviar?

Saludos

Gerardo Ortega y Cassette

Usted puede hacer con ese

Usted puede hacer con ese poema lo que le venga en gana, maestro, que para eso se lo mandé y para eso también lo eliminé de todos mis archivos. Yo no lo considero digno de estar en este lugar y, sin embargo, dejo la última de las palabras a su sabia elección. Sí, tiene razón: yo también me siento como en casa. Quedo a sus apreciables órdenes para lo que así considere necesario. Saludos.

Usted puede hacer con ese

Usted puede hacer con ese poema lo que le venga en gana, maestro, que para eso se lo mandé y para eso también lo eliminé de todos mis archivos. Yo no lo considero digno de estar en este lugar y, sin embargo, dejo la última de las palabras a su sabia elección. Sí, tiene razón: yo también me siento como en casa. Quedo a sus apreciables órdenes para lo que así considere necesario. Saludos.