Los trapitos de Dickinson y Kundera al sol

1. En los diarios y revistas de la última semana, las páginas dedicadas a la literatura contaban con un par de notas que parecían más propias de Hola! o TV y Novelas. Se trata de un romance oculto y una acusación que involucran, respectivamente, a Emily Dickinson y Milan Kundera. Cada uno en su lugar y tiempo, obviamente; si fuera en conjunto esto sería material para el Semanario de lo Insólito o un cómic de Alan Moore.

2. Mientras la académica Carol Damon Andrews hurgaba en los documentos de antiguos ciudadanos de Amherst, encontró el diario de una maestra de piano que instruyó a Emily Dickinson (1830-1886). Ahí, Andrews descubrió dos cosas. Que Emily comenzó sus estudios de piano a los 8 y no a los 16 años, como afirmaban los biógrafos. Y que la joven Emily cortejó a un George Gould, relación que fue reprobada y terminada por el padre de ella. Andrews explica esto en el ensayo “Thinking Musically, Writing Expectantly: New Biographical Information About Emily Dickinson”, publicado este verano y ahora comentado en la revista Slate.

La nota sobre Milan Kundera apareció en diarios de todo el mundo. El Instituto Para el Estudio de los Regímenes Totalitarios, creado por el gobierno de la República Checa, descubrió que en 1950 el joven Kundera delató ante las autoridades a Miroslav Dvoracek, presunto espía de las potencias occidentales.

El acusado fue sentenciado a muerte, pero la pena se conmutó por 22 años de prisión. Dvoracek es ahora un anciano que vive en Suecia, recientemente perdió el habla. En palabras de su esposa “después de toda una vida (la identidad del delator) no importa, es muy tarde”.

3. Estos hechos no son tan extraordinarios: una joven del Massachusets decimonónico a la que su padre le espantó un novio, y un muchacho de un país socialista que denunció a un espía. Llaman la atención por la imagen que los lectores se han formado de ellos. Son su mito y su obra lo que no rima con estos hechos.

4. Dickinson es (¿era?) la imagen del autor recluido, aislado del mundo y lo ordinario. Una criatura etérea siempre de blanco, que se comunicaba con el mundo por cartas, que no dejaba su habitación. Es el retrato que se tiene de ella, el que enseñan los profesores. Comparados con ella, Pessoa añoraba los reflectores y Salinger es una socialité.

Lo que cuenta Andrews equivale a un chisme malicioso esparciéndose por los pasillos de una high school, “¿supiste? Sí, Emily, la que no rompe un plato, la vieron con George en la fiesta, ¿sabes cómo? ¡No lo puedo creer!”

Lo de Kundera es más peliagudo. La situación desesperada o absurda o terrible de la que hacían escarnio las primeras novelas de Kundera era precisamente esa Checoslovaquia de los delatores, donde cualquier hijo de vecina, por sentirse importante o quitarte del camino, podía acusarte de actividades anticomunistas para que el gobierno te guardara un rato o te eliminara.

El autor, habitualmente reacio a hablar con la prensa, ha desmentido estas acusaciones. Es posible que alguien le esté poniendo un cuatro, parece que en su tierra natal no lo quieren mucho. Vean lo diferente que son las notas sobre este caso aparecidas en el New York Times y Respekt (el diario checo que tuvo la primicia).

http://www.nytimes.com/2008/10/14/world/europe/14czech.html?_r=1&ref=books&oref=slogin" title=

http://english.respekt.cz/Milan-Kunderas-denunciation-2742.html" title=

Y sí, hubiera sido muy fácil titular este post “La insoportable levedad de esto o lo otro”, pero qué flojera.

Et tu brutus? Una historia

Et tu brutus?

Una historia región 4 entre un tipo que hizo boom y otro que pela una naranja y encuentra diamantes:

14 de febrero de 1976
Vargas Llosa golpea a García Márquez

En una exhibición privada de cine, García Márquez se encontró poco antes del inicio del filme con el escritor peruano. Se dirigió a él con los brazos abiertos para el abrazo. ¡Mario...! Fue lo único que alcanzó a decir al saludarlo, porque Vargas Llosa lo recibió con un golpe seco que lo tiró sobre la alfombra con el rostro bañado en sangre. Con una fuerte hemorragia, el ojo cerrado y en estado de shock, Mercedes y amigos de Gabo lo condujeron a su casa en el Pedregal. Se trataba de evitar cualquier escándalo, y el internamiento hospitalario no habría pasado desapercibido. "Es que Mario es un celoso estúpido", repitió Mercedes varias veces...

Feliz crisis, Nicolás!

Parece que Vargas Llosa era

Parece que Vargas Llosa era el bully de su generación. Feliz crisis, Lacho!

Celebro que no hayas puesto

Celebro que no hayas puesto ese titulo al post :) Ya hay demasiados blogs intelectualoides alla afuera.

Pero el título más sobado

Pero el título más sobado sigue siendo "Crónica de una (inserte aquí el nombre de la tragedia deportiva o política del momento) anunciada" :P