Alejandro Fernández en Tampico
El Potrillo se presentó en el ExpoTampico durante la inauguración de la fiesta cultural.
Tampico.- El Centro de Convenciones y Exposiciones de Tampico templó con la ovación que recibió Alejandro Fernández al concluir su concierto con un beso para el público y la canción Sueño Contigo.
Desde muy temprana hora, los automóviles comenzaron a ingresar a los terrenos de la Laguna del Carpintero. Largas filas en las entradas del ExpoTampico se observaban a distancia. Veloces zapatillas, botas y zapatos iban de un lado a otro; los anfitriones recogían a los asistentes cámaras digitales, encendedores y cigarros.
Un grupo de acróbatas entretenía a los que ya se encontraban en el interior del recinto que poco a poco comenzó a llenarse. Los más puntuales y en primera fila: los diputados Guadalupe González Galván y Magdalena Pereza. En la zona VIP conversaron por largo tiempo el ex alcalde Fernando Azcárraga y el diputado local Miguel Manzur; en esa misma zona, algunos acompañados por su esposa, otros por amigos se encontraban José Rábago Castillo, Chucho Nader, Pearl Zorrilla, Víctor Joffre y Gonzalo Alemán.
Las luces del auditorio se desvanecieron y el techo se tornó de estrellas y lunas de colores fluorescentes. Oscar Schekaiban y la actriz del inolvidable Mundo de juguete, Graciela Mauri anunciaron al gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores y a los alcaldes Oscar Pérez Inguanzo y Sergio Posadas quienes rápidamente acompañados por sus esposas mecieron sus palmas saludando al público y se incorporaron a la primera fila de la zona VIP.
Completamente a oscuras, -como en el cine- se proyectó en las mega pantallas un video de la Décima Edición del Festival Internacional Tamaulipas; al anunciarse la participación de Emmanuel se escuchó un coro de gritos y uno aún más fuerte para el potrillo.
Eugenio Hernández Flores dijo en su discurso de apertura del evento que el festival tiene un gran lugar en el corazón de los tamaulipecos y que ése era un gran día para la cultura. “En Tamaulipas estamos de fiesta. Bienvenido Alejandro Fernández, bienvenidos sean todos ustedes. ¡Que viva Tamaulipas!”.
¡Alejandro, Alejandro!, gritaba el público y en lo más alto del escenario su silueta masculina se dibujó. Sonaron las trompetas, el saxofón, el teclado y las voces del coro. Con saco a cuadros rojos, blancos y negros, corbata negra, camisa blanca, pantalón de mezclilla y zapatos negros entonó su canción A manos llenas.
Una de las aclamaciones más fuertes de todo el concierto se escuchó con Qué voy ha hacer con mi amor; la gente comenzó a cantarla con él y entonces sonrió. Se dirigió al público diciendo: “Muy buenas noches cómo está Tampico. Qué belleza poder estar aquí en uno de los festivales más bonitos del país”. Señalando a sus músicos dijo “ellos tocan”, tocando su pecho “yo canto” y señalando al frente “los que ponen el ambiente son ustedes”.
Alejandro entonó canciones y más canciones: No se me hace fácil olvidar, Te amo, Me dediqué a perderte, Abrázame, Se va y Te lo dije cantando, que provocó que una señora de cabello rojizo y vestido color durazno de la zona VIP se levantara de su asiento y comenzara a ondear su mano con un pañuelo desechable para llamar su atención.
Con Qué lástima una de sus coristas de larga cabellera oscura y tez morena se acercó lentamente hacia él. Alejandro se mordió el labio, le dio un beso en la mejilla y sus fans se pusieron celosas, -lo demostraron con el tono de sus gritos al momento de la acción-.
El potrillo se fue a cambiar de vestuario y los mariachis que amenizaban mientras se arreglaba para su segunda aparición, dieron señal de que Alejandro aparecería vestido de charro y así fue. Portó un hermoso traje negro y una hebilla dorada muy vistosa. Un popurrí de música mexicana que todos coreaban fue la sensación de la noche. Después de Guadalajara, Guadalajara y, México Lindo y Querido, se dirigió al público: “no tengo con que agradecerles este momento. Me voy a ir con muchas ganas de regresar y muy pronto, esta canción va para los que no saben como tratar a una mujer: Mátalas”.
Y así fue, mató a las mujeres con sus movimientos, porque hasta las pompis movió para el público, mandó besos y remató diciendo en una parte de la canción “que no hay una mujer de Tampico que sepa resistirse a los detalles”, al final disparó con su mano y sopló su dedo y su voz ya casi no podía distinguirse por los gritos de las fans.
Loco, Te juro que no, Que te vaya bien, Si nos dejan, El rey, Son las mujeres, Nube viajera y Te quiero fueron las canciones que entonó junto a su mariachi.
En las pantallas, una enorme pantera acompañada de música selvática captó la atención del público. Su tercer y último cambio de ropa fue casual. Completamente de negro cantó Cerca de ti, Noches sin ti, De que te vas te vas, La diferencia, Estés donde estés y finalizó su concierto con Te sigo amando. Mando muchos besos, dijo adiós hizo una reverencia y se fue.
Una pequeña parte del público se retiró pero los demás insistieron y pidieron de nuevo la presencia del Potrillo. Regresó con Si tu supieras, Ya lo vez y Mi gusto es. Se puso una cuera tamaulipeca y sonrió al público. Notoriamente cansado, bebió un poco de agua y comenzó un tributo a su papá Don Chente Fernadez que incluyó A la hora que tu quieras, Acá entre nos, Mujeres Divinas y De que manera te olvido. Hizo una muy larga larga reverencia y la gente le pidió más. Se rascó la cabeza y cantó No y para finalizar Sueño contigo. La gente se paró de sus asientos y los de seguridad se movieron desconcertados porque la ola de cámaras escondidas surgió y la avalancha de gente corrió hacia el escenario. A la mitad de la canción dijo al cielo “ Dios gracias por regalarme esta noche sumamente maravillosa”. Luego al público dijo “Pido un aplauso para mis músicos que son mis amigos desde hace muchos años. Otro aplauso más para ustedes y el más fuerte ¡para mí!. Continuó su canción mandando besos, caminando de un lado a otro y sonriendo de oreja a oreja. El Centro de Convenciones y Exposiciones de Tampico templó con la ovación que recibió Alejandro Fernández al concluir su concierto.
La noche terminó a las 12:30 y como estampida salió la gente sonriendo del recinto con la garganta lastimada tras corear casi 40 canciones. El broche de oro lo puso el cielo lleno de colores. Los juegos pirotécnicos adornaron la noche que anuncia el inicio de la fiesta cultural: el Décimo Festival Internacional Tamaulipas.



