El sexódromo • Diálogos con el pene

Ese «paquete» que tú ves ahí

Esta conversación me hizo releer el Estudio de la sexualidad masculina, de Shere Hite, una obra realizada en la década de los setenta pero que aún tiene gran vigencia.

A Ricardo Sandoval, quien ilustra esta columna, le dio risa que hace algunas semanas usara la palabra paquete para llamar al pene. Sabe que busco sinónimos para no llenar esta plana siempre con las mismas palabras, pero reconoció entre risas que se imaginó a las mujeres “comprando” miembros en el supermercado, después de avisar en sus casas: “Ahorita vengo, voy a la tienda a recoger un paquete”.

Su comentario me llevó a platicar con otros amigos sobre la manera en que las mujeres vemos el pene. Y lo digo de manera literal: la forma en que miramos, tocamos, lamemos ese órgano que tanta felicidad nos puede dar. “A mí me gusta que mi mujer lo acaricie por las noches; eso no quiere decir que por fuerza sus caricias terminen en el coito. A veces me arrulla sentir su mano cálida alrededor de él”, me dijo uno de mis cuates. Otro señaló que su compañera suele ser bastante ruda al tocarlo, situación que no le agrada, y su comentario me recordó a una chica que alguna vez me contó que desde su primer encuentro erótico ha evitado tocar el pene de sus compañeros de cama porque le da vergüenza hacerlo.

Esta conversación me hizo releer el Estudio de la sexualidad masculina, de Shere Hite, una obra realizada en la década de los setenta pero que aún tiene gran vigencia. Son casi mil 200 páginas las que integran su contenido, por lo que sería imposible abarcar en este espacio todos sus temas; no obstante, en esta ocasión me interesó el capítulo en donde, mediante una exhaustiva encuesta, la sexóloga estadunidense recopila testimonios sobre la manera en que le gusta a sus entrevistados que les estimulen manualmente el pene, así como las limitantes que se ponen ellos mismos o sus compañeras. Aquí copio algunos:

“Me gusta una estimulación ligera con caricias, especialmente si su mano va hacia mis testículos de vez en cuando. Cuando ella me toca el pene, siento que acepta mi cuerpo y que entiende nuestras diferencias físicas. También siento que me ama. Mi compañera es la primera mujer que he conocido que me puede masturbar. Es maravillosa. Ella se tumba, todo su cuerpo junto al mío, sus labios en mi cuello o en mi oreja, yo la estoy besando, y entonces ella me acaricia las pelotas suavemente hasta que me duele el alma de tanto deseo. Me gusta que lo hagan despacio y suavemente, poniendo especial interés en la parte superior del pene y alrededor del borde de su cabeza.”

Para otros, la experiencia no ha sido buena: “Me siento extraño cuando ella me estimula el pene manualmente. Siento que no le gusta y no quiere hacerlo.” “Las pocas veces que me ha estimulado con la mano ha sido en la regadera y se me irritó antes de alcanzar el orgasmo.” “Parece que las mujeres tienen tanto trabajo estimulando penes como los hombres estimulando clítoris.”

Así que, queridas lectoras, no olviden de que se pueden hacer muchas cosas más con el pene que dejarse penetrar. ¡Prueben! Amigos, no se trata de exigir que los toquen, sino de pedirlo con cariñito. Recuerden que ¡a gozar, a gozar que los marcianos nos van a llevar!

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El Buzón de Verótika

¿Qué posición recomiendas para tener relaciones? ¿Por qué a algunas mujeres les duele que las penetren por atrás?
Alejandro

Pícaro Álex

Tu mensaje me deja a mí más dudas de las que tú tienes, como por ejemplo, qué edad tienes, cómo ha sido tu experiencia sensual, si te refieres a todas las posibles posturas a realizarse durante el acto sexual, si al decir “que las penetren por atrás” te refieres al sexo anal y demás. Sin embargo, el que sea tan general me permite hablarte de diversas posibilidades que en una de esas te sirven a ti o a otros lectores.

Las posiciones que yo recomiendo son aquellas que hacen gozar a sus practicantes o, cuando menos, los divierten. La experiencia me ha llevado a descubrir que siempre vale la pena probar nuevas posturas, pero no tratando de copiar las fotos de algún libro o revista, sino siguiendo el instinto y dejando que los cuerpos se acomoden, aunque sea de una manera extraña. Durante la experimentación, hay algunas posiciones que resultan incómodas, desagradables, difíciles de realizar o que de plano no brindan placer a uno o a los dos miembros de la pareja; ésas no se deben practicar (aunque es bueno darles una segunda oportunidad, pues quizá ese día no estábamos de humor o nuestro cuerpo no se encontraba en el mejor momento para realizarlas).

Después de ubicar aquellas posturas que nos gustan, es interesante catalogarlas, y no me refiero a anotarlas con claves o numeritos en un cuaderno, sino en analizar el lugar que estimulan y la manera en que lo hacen. Por ejemplo —pensando en aquellas que la mayoría ejerce—, la típica posición del misionero (el hombre arriba de la mujer), que ha sido tan desvalorada, en realidad puede estimular el clítoris femenino si ambos pegan las caderas con enjundia, pero si la anatomía de cada uno no lo permite, entonces es bueno que la fémina se coloque una almohada bajo la cadera para conseguirlo. Estando en esta posición, él puede erguirse hasta quedar hincado y ella levantar las piernas para poner los pies sobre los hombros de su pareja, logrando así una penetración profunda (esta postura resulta excelente para recuperar la firmeza de la erección).

También se dice que las posturas “por detrás” (como “la carretilla”, donde los dos están arrodillados, “el perrito”, donde rodillas y manos están sobre la cama o aquella en donde están acostados) no son eficaces para que ella tenga un orgasmo porque el clítoris queda abandonado a su suerte sin estímulo, pero lo cierto es que pueden resultar sumamente satisfactorias si la mujer se acaricia el clítoris, con las manos o con la ayuda de un vibrador, mientras su compañero la penetra.

Lo importante, como puedes ver, es entender que el orgasmo es de quien lo trabaja, y ninguna postura erótica funciona por arte de magia. Se tiene que probar con alegría, con pasión; experimentar de manera lúdica y cachonda, moviendo todo el cuerpo, siendo curiosos, dejándose llevar. Si sólo se acuestan y dejan que el otro sea el único que se mueva, eso no va a funcionar. Si creen que zarandeando a la pareja como en película porno, penetrando con demasiada fuerza y haciendo diez posturas en cinco minutos, va a excitar a su compañera, lo dudo. Pero si se entregan por completo en cada encuentro, si acarician, besan, masajean, miran, chupan, se dicen palabras tiernas y algunas sucias, si su curiosidad los lleva a realizar posiciones diferentes como “la tijera” (con las piernas de cada uno encontrándose en un ángulo diferente) o alguna acrobacia y eso los pone calientes, felices, entonces seguramente tendrán un clímax envidiable.

A algunas mujeres les duele la penetración anal porque tienen miedo de lo que puedan sentir y por ello “se ponen duras”, apretando las nalgas y haciendo más difícil la introducción del pene; porque no usan el indispensable lubricante en toda sesión; porque su hombre las penetra con fuerza y rapidez, cuando lo ideal es que sea lenta y suavemente; porque no les gusta la sensación “de plenitud” dentro del ano, lo cual las lleva a moverse poco; porque sus creencias las hacen pensar que están haciendo algo malo y bloquean la posibilidad de sentir placer. Entonces, lo mejor para tener un sexo anal satisfactorio es liberar la mente, quitarse prejuicios, ser cuidadosos, amorosos, lentos, emplear lubricante y, sobre todo, guiar a la pareja para que encuentre el caminito sin provocar malestar alguno.

Verónica Maza Bustamante
www.myspace.com/veromaza
veronicamaza.blogspot.com
elsexodromo@hotmail.com

Hola Vero (ese nombre me

Hola Vero
(ese nombre me trae recuerdos varios)
Tengo una discrepancia sobre tu calificacion a las posturas "por detras". En esta postura se logran alcanzar fantasticos orgamos probablemente por la observacion de un buen trasero o una hermosa espalda y en la mujer porque es penetrada mas profundamente pero mas que nada porque anatomicamente es la mas adecuada para alcanzar con el pene el punto "G"...estoy equivocado?
En el caso de las penetraciones anales ademas de todos los puntos que enumeras esta en que siempre (o casi siempre) habra pequeñños desgarres en los pliegues del ano, ya que el camino del pene dentro de el es contrario al camino normal de las heces fecales, ayudan mucho las cremas eso si. Pero como tu creo que es mas una labor de convencimiento emocional, condicionarse a disfrutarlo como una forma de sexo mas.
Felicidades por este tu espacio, muy interesante