89. Refinería

89. Refinería

Que fuera el capataz no tenía nada que ver, que ella era joven, bella y humilde tampoco. Lo más seguro es que el ambiente repleto de llamas y olor a azufre eran los culpables. Semidesnuda y a punto de ser penetrada por el jefe de su jefa en la bodega de los artículos de limpieza, recordó cuando de chica le dijeron de los castigos que existían en el infierno. Sintiendo la respiración nauseabunda del jefe de su jefa en el cuello se lo preguntó:

- ¿Qué le sucederá a la gente que peca en el infierno? ¿Será que cuando uno llega a pagar sus pecados… ya no peca?

Mientras era avasallada por el jefe de su jefa continuaba con su diatriba.

- Tal vez frecuentando más seguido la bodega de limpieza le cambiarían del turno nocturno al diurno, tal vez de día el infierno sería más fácil de llevar, tal vez, tal vez, tal vez…

No entiendo como éste

No entiendo como éste periodico publica estos mini..., me parecen mini en todo, tamaño, calidad, creatividad, estilo.

Coincido con Alejandro y me

Coincido con Alejandro y me quedo como final con la parte de - ¿Qué le sucederá a la gente que peca en el infierno? ¿Será que cuando uno llega a pagar sus pecados… ya no peca?-. La imágen de la fábrica como infierno me parece muy buena.

Alejandro y

Alejandro y Demiricuos:

Gracias ambos por sus apreciaciones, las cuales coinciden en ciertos puntos.

Siempre es un placer leer sus puntos de vista y enriquecer el quehacer literario con los mismos.

SALUDOS

Es del todo decepcionante

Es del todo decepcionante este trabajo. Sin duda. Y es prueba contundente de cómo una idea, por genial que sea, se puede escapar de las manos si no se sabe equilibrar para llevar a buen fin. Reconozco que con los finales se habrá de tener cuidado. Muchos son los que incurren en finales fáciles o repentinos, al estilo Deus ex machina de los griegos. Si bien al principio de su texto se adivina una idea interesante, sobre todo por la imagen tan fuerte de una chica desnuda a punto de ser penetrada, y sobre todo por las circunstancias que alrededor imperan, esto se cae cuando entra el primer recuerdo de la chica, no porque ella no pueda recordar, que está en todo su derecho de hacerlo, sino porque el recuerdo es inverosímil a la situación por la que está pasando (es un recuerdo de autor y no de personaje, con lo cual, de entrada, ya se traiciona al segundo); no conforme con eso usted recurre a un final incompleto, amarrado casi por obligación. No me parece de sus mejores textos, señor Solis, y creo que tuvo usted una muy buena idea que se le fue de las manos... Sin más por el momento quedo a sus apreciables órdenes para lo que así considere necesario.

Me agrada la idea de este

Me agrada la idea de este mini... aunque me parece que al final se extravía un poco la intención y pierde el punch que debe tener un buen final.

Me parece que debería terminar en el signo de interrogación y tendría más fuerza… inclusive creo que el final debería ser en una pregunta y nos en dos:

"-¿Qué le sucederá a la gente que peca en el infierno?"

De esta forma ella termina por describirnos El Infierno y lo demás... está de más.

Saludos.

Por que conformarse con un

Por que conformarse con un cambio de turno?
A ese paso podria dejar de ser la empleada de su jefa.
Tal vez, tal vez, tal vez.

Gracias por el comentario

Gracias por el comentario Eduardo.

Fíjate que nunca pensé en ella como una trepadora social, sino como una víctima de la sociedad. Tu lectura es lo que confirma lo mágico de los minicuentos.

SALUDOS