Entre el foie-gras y la hamburguesa
En Francia, una de cada seis personas adultas ya padece obesidad.
En Francia la comida ha sido elevada a un estatus casi sagrado, pero ahora muchos se preguntan si, en medio de la recesión económica, es posible mantener la dieta equilibrada y deliciosa que define la identidad del país.
La duda surgió a raíz del informe parlamentario que recomendó aumentar los impuestos en la comida chatarra, como parte de la batalla contra la obesidad.
Los franceses, orgullosos de platos como el foie-gras o el coq-au-vin, solían mirar con desagrado el apetito de otros por las hamburguesas y las papas fritas, y el consejo parlamentario parecía destinado a caer en buen terreno.
Sin embargo, el rechazo de tres ministros a la idea, con el argumento de que la economía se vuelve inviable, sugiere que algunas cosas están cambiando en Francia, también en la mesa.
El informe confirmó que la gordura es ya una amenaza para la sociedad francesa: una de cada dos personas adultas tiene sobrepeso y una de cada seis es obesa.
En cierta forma, esto contrasta con la imagen que el mundo tiene de Francia como un país de gente flaca, plasmada en el libro Why french women don’t get fat (Por qué las mujeres francesas no engordan) editado en Europa.
Su autora, Mireille Guiliano, sostiene que el secreto de la “paradoja francesa” es saber disfrutar de los alimentos, sin excesos y conscientes de lo que se come, su variedad y equilibrio.
Sin embargo, esa receta no funciona para todos los franceses.
Es cierto que en Francia tenemos la comida tradicional de cada región y que la cultura culinaria es muy rica”, dijo Anne-Sophie Joly, que encabeza un colectivo nacional de organizaciones contra la obesidad denominado CNAO.
“Pero también es cierto que tenemos un consumo alimenticio, en términos de calorías, muy superior al que deberíamos”, agregó Joly.
Esta semana, un grupo parlamentario creado para prevenir la obesidad en Francia emitió un reporte con 80 propuestas concretas para enfrentar el problema.
Los consejos son diversos, desde mejorar la calidad de los alimentos que se venden en las escuelas hasta limitar la publicidad de los productos con altas calorías.
Pero sin duda la propuesta vedette fue la de aumentar los impuestos a las comidas con exceso de grasas, azúcar o sal, y a cambio bajar los de las frutas y legumbres.
La ministra francesa de Salud, Roselyne Bachelot, descartó la propuesta el mismo día.
Es una idea interesante, pero estamos atravesando un periodo de dificultades económicas y gravar ciertos productos equivaldría a gravar a los más vulnerables”, comentó.
Argumentos parecidos plantearon los ministros de Presupuesto, Eric Woerth, y de Trabajo, Xabier Bertrand, quien dudó de que los cambios impositivos generen necesariamente “cambios de comportamiento”.
Datos publicados en 2006 señalan que un millón 200 mil franceses (2 por ciento de la población) comen diariamente en McDonald’s, que tiene en el país de la nouvelle cuisine uno de sus mayores negocios de Europa.
El tiempo promedio de almuerzo de los franceses apenas supera la media hora, mientras un cuarto de siglo atrás era más del doble.
Aun así, los niveles de obesidad en Frnacia son menores que en Estados Unidos.
Recientes estudios presentados en el congreso europeo sobre obesidad sugieren que el problema en los niños tiende a estabilizarse.
El Estado francés es uno de los más activos del continente en la lucha contra la obesidad, con iniciativas como la prohibición de máquinas expendedoras en las escuelas.
- Claves
Cifras que alertan
• Según Anne-Sophie Joly, que encabeza un colectivo nacional de organizaciones contra la obesidad denominado CNAO, asegura que el consumo calórico ya es muy superior al requerido.
• Datos publicados en 2006 señalan que poco más de un millón 200 mil franceses (2 por ciento de la población) comen diariamente en McDonald’s, uno de los mayores negocios de Europa.
• El tiempo promedio de almuerzo de los franceses apenas supera la media hora, mientras un cuarto de siglo atrás era más del doble.



