Crónicas urbanas

Los terribles de Iztapalapa

En 2007, El Ivancito tenía 16 años. Con El Josesito dirigía una banda de púberes asaltantes, ahora están acusados de seis homicidios y de extorsionar a microbuseros.

Todo se inició en 2006, cuando el padre postizo de un miembro de la incipiente banda fue asesinado por El Papachango, de 18 años, quien más tarde recibiría una lluvia de 20 proyectiles de calibres .40, 9 milímetros y .38 súper. El cuerpo quedó cerca de un Ford Grand Marquis, color vino, matrícula 930 NGX.

Desde entonces se desató una ola de asesinatos en Iztapalapa, territorio en el que no hay límite de edad entre miembros de unas 130 bandas que delinquen en 120 colonias. El Ivancito, también conocido como El Ceviche, El Chinguiñas y El Juliancito Bravo, frisaba los 16 años. Se movía en la Ermita Zaragoza.

Un reporte policiaco describe que El Ivancito no mostraba piedad en sus ajustes de cuentas. Fue una de las conclusiones de los agentes investigadores encargados de rastrear los pasos del joven y su banda, que, se asegura, imprimió su sello en algunos de los homicidios: las víctimas tenían el tiro de gracia.

El adolescente, de rostro infantil, se hacía acompañar por El Josesito, dos años mayor que él, y cometían ilícitos en callejones de unidades habitacionales, cuyos muros servían de parapetos. El Ivancito tenía preferencia por el uso de una escopeta. En sus itinerarios también incluía asaltos a repartidores de drogas.

Una de las pistas que condujeron hacia El Ivancito, así como a otros integrantes de la banda, tuvo su origen en la delegación Gustavo A. Madero. Ahí, en un domicilio de la colonia Sapultitlán, había llegado El Josesito, no sólo porque sospechaba que la Policía Judicial andaba tras él, sino porque le urgía estar con su esposa.

Y es que el 30 de septiembre de 2007, la mujer, en estado de gravidez, supo que habían baleado al Odín y al Chupón, amigos de su esposo, y le sobrevino una crisis nerviosa que complicó su embarazo. Entonces la trasladaron a un hospital de la delegación Álvaro Obregón, ubicado en la colonia Martinica.

Hasta allá enfilaron los agentes y localizaron a El Josesito, quien reveló que meses atrás, el 24 de febrero de ese año, él y unos amigos, El Ivancito, El Cañón, El Bombón y La Navil, compartían tragos en el andador Nocupétaro, pero se les acabó el suministro y fueron a comprar cervezas a la tienda El Naranjito.

En el camino se toparon con El Irving, al que le exigieron dinero para comprar bebidas y así poder seguir en la parranda, pero el muchacho se negó, actitud que ofendió a El Ivancito, quien sacó su fusca y tres tiros le metió. Ahí se inició una de las primeras averiguaciones previas, que con el tiempo sumarían seis.

Porque el asunto se remontaba a la madrugada del 27 de diciembre de 2006, cuando El Josesito, El Papachango, El Chupón y El Ivancito caminaban por andadores de la unidad habitacional y vislumbraron al Tony y a su novia, Esmeralda, contra quienes se fueron encima; pero la golpiza no les pareció suficiente, por lo que El Papachango decidió arrebatar la escopeta al Chupón y acribilló al Tony.

Los amigos del Tony, sin embargo, no se quedaron con las manos cruzadas, según desembucharía El Josesito, y la Ermita Zaragoza fue escenario de una cacería emprendida contra El Chupón y El Odín, que resintieron la artillería del Misael, El Pata, El Chuy y El Papita, quienes malheridos fueron enviados a dos hospitales.

Y cayó abatido El Papachango.

Ya de por sí estaba en marcha otra averiguación, la FIZP/IZP6/T3/2236/07/07, en la que involucraban al Ivancito, al Furcio y al Josesito de vaciarle al Electra una pistola calibre .380. Dicen que María, novia del Electra, aprovechó la emergencia para sacar de entre sus ropas algo así como 40 mil pesos.

En los mismos andadores, el mismo julio de 2007, Hugo, de 14 años, disparó su pistola contra El Ivancito y sus cómplices, a cuyas filas se anexó El Basuras, del Estado de México, pero no pudo atinarle a nadie, por lo que El Ivancito, al comprobar que se había agotado el plomo, lo alcanzó y lo acribilló; luego le prestó la motocicleta El Furcio, cargó el cuerpo inerte y lo tiró en la avenida Chilpancigo.

En su desembuche, El Josesito reveló que dejó lisiado al Harapos, luego de vaciarle su pistola calibre .380, pues quien ahora se desplaza en silla de ruedas pertenecía a la banda de El Chuy.

El día que fue apresado, en octubre de 2007, los agentes le preguntaron al Josesito respecto de una lesión por disparo de arma de fuego observada en la axila izquierda. El muchacho les dijo que en julio de aquel año, cuando estaba afuera de su domicilio, en la unidad habitacional Ermita Zaragoza, lo intentaron asesinar El Patas, El Misael, El Papita, El Gatito, El Checo y El Escory.

Ante tal andanada, El Josesito dijo que empezó a correr y se cubrió la cabeza con las manos. Dijo que así fue como le rozaron la axila. Lo que se le olvidó decir es lo revelado por un testigo, de nombre Ángel, quien, de acuerdo con el reporte policiaco, “manifiesta que El Ivancito y El Josesito mataron a una chava que le decían o se llamaba Sharon y vivía en la colonia Ermita Zaragoza”.

Humberto Ríos Navarrete
POBRES JOVENES TAN VACIOS DE

POBRES JOVENES TAN VACIOS DE AMOR Y LLENOS DE RESENTIMIENTO A LA SOCIEDAD.

Antes que juzgar solamente los delitos que cometieron estos niños, deberíamos preguntarnos porqué lo hicieron. Cómo es posible que un chavito de 14 años, dispare un arma de fuego contra otro niño sin el menor pudor, remordimiento, o aunque sea miedo al infierno. ¿Qué le pasa al ser humano el día de hoy? La desesperanza por la vida injusta y el rencor a todos los hace actuar así. Viven en casas de 4 x 4, con 6 hermanos, padrastros violadores, madres prostitutas e ignorantes, hermanos mayores narcomenudistas, drogadictos e inadaptados, que entre todos, forman un ambiente pervertido, enfermo, decadente, cruel y triste. Le pedimos a los demás lo que no estamos dispuestos a dar. Y sí, pido castigo por los crímenes, pero... ese castigo no desaparace el verdadero problema. Pinche sistema enajenador de vidas. Maldito capitalismo salvaje que destruye la verdadera esencia del ser humano y sus virtudes.

LA LETANIA ES LA MISMA DE

LA LETANIA ES LA MISMA DE SIEMPRE, A LAS AUTORIDADES LES FALTAN HUEVOS PARA IMPONER LA PENA DE MUERTE PARA TODA ESTA ESPECIE QUE EN MALA HORA SU MADRE LOS PARIO. LOS SEÑORES DE DERECHOS HUMANOS SOLO COBRAN UN SUELDO SIN MERECERLO. TAL PARECE QUE HASTA QUE NO MATEN Y/O VIOLEN A ALGUN FAMILIAR DE ALGUN MUUUY ALTO FUNCIONARIO PARA QUE LES TIEMBLE EL ATOLE QUE TIENEN EN LUGAR DE SANGRE Y SE DECIDAN. MIENTRAS A SEGUIR SUFRIENDO CON ESTAS LACRAS, POR MI QUE SE SIGAN MATANDO ENTRE ELLOS.

Ya sabemos quienes son estos

Ya sabemos quienes son estos asesinos, las autoridades ya lo saben... ¿¿quien va a ser el siguiente muerto??... esta es una escalada que no va a terminar, esto es IMPUNIDAD, y tal vez complicidad de la misma policia.
Un par de meses en el Tribunal para menores o en el reclusorio a estos tipos no les hará nada, entrarán a aprender nuevas cosas y despúes a cuidarse todos, por que saln dispuestos a todo con un rencor social enorme.
Para que gastar impuestos en tratar de corregir esto, la pena de muerte es una solucion. Derechos humanos?, a que tiene derecho una entidad que no respeta a sus congeneros?, no lo puedo llamar humano... y al igual que aquellos que conocemos como depredadores nocivos a las actividades humanas, debieramos erredicarles, y siendo honestos,estariamos mejor.

¿Y a estos cabrones se les

¿Y a estos cabrones se les va a regenerar en las cárceles?

¡Por favor!

Ojetes así no tienen redención alguna, hay que matarlos y ya. Muerto el perro, se acabó la rabia.

Pena de muerte pero ya contra estos chacales, hijos de su malparida madre.

Que no vengan con sus mamadas los de "derechos humanos", que estos culeros asesinos, con sus acciones, han perdido TODO derecho.