México, un puente verde

México tiene un muy importante papel de liderazgo que cumplir, actuando como puente entre el Norte (industrializado) y el Sur (en desarrollo). Debemos hallar un acuerdo justo para todos los países, y creo que la experiencia de México será invalorable”.

Lo anterior no es un discurso de algún político mexicano hablando sobre el TLC; ni siquiera es algo que dijo un mexicano.

Se trata de las declaraciones que hizo para la agencia informativa IPS el director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), Achim Steiner, quien considera que México puede ser líder de una nueva economía verde.

En cierta forma el directivo se refiere al éxito mexicano en los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), que impulsa el Protocolo de Kioto para ayudar a transferir y financiar tecnologías no contaminantes hacia los países pobres.

Datos recientes apuntan que a Brasil como líder, con 303 proyectos de MDL y a México con 187 proyectos que ya fueron o están por aprobarse; la importancia de nuestro país radica en el crecimiento de interés y trabajo, porque México presentó en 2004 apenas 4 proyectos.

Achim Steiner estuvo en Los Pinos para oficializar que México será sede internacional del Día Mundial del Medio Ambiente en 2009. Independientemente de que nuestro liderazgo es nada más un discurso y que en los discursos además se omite hablar de las atrocidades ambientales que se cometen en México, me parece que la idea de ser una nación puente de tecnología verde, es posible y deseable, pero nada fácil.

“México está en una encrucijada entre la economía tradicional, guiada por los recursos y la nueva economía verde. La prosperidad futura está en las tecnologías verdes. México ya está moviéndose en esa dirección. El año pasado exportó productos solares fotovoltaicos por valor de 2 mil 300 millones de dólares”, explica Steiner.

“Cada vez que hay una crisis económica se pierde la perspectiva de largo plazo. Pero el viraje a una economía baja en carbono es la inversión más sabia que puede hacer cualquier país”, agrega.

Ahí es donde nosotros tenemos un problema, estamos atados a una economía tradicional basada en los recursos y siempre cargamos los problemas de la última crisis financiera. Por fortuna, ya hay quien dice que vamos por buen camino. Menos mal.