José Luis SolísFicciones para vencer el insomnio cotidianoLas minificciones del 84 al 85 aproximan estructuras dialogadas.
87. Recursos humanos
87. Recursos humanos
- ¿Y cuánto quisiera ganar?
- Lo que usted guste.
-¿Cuánto vale tu trabajo?
- Usted me puede evaluar.
No fue contratada por ofrecida.
- Hasta en la profesión más antigua del mundo -decía el proxeneta- uno no debe regalar su trabajo.




¡Vaya con su popularidad,
¡Vaya con su popularidad, señor Solis!, uno deja de ser visitante frecuente de su mezquita sólo para apreciar que son los mismos de siempre los que escriben y los que aceptan incondicionalmente sus textos por demás malos, mal hechos y mediocres, ¿no cree usted? Dudé en escribir porque ni tengo vela en el entierro y porque cada quien es libre de hacer una fiesta para celebrarse a sí mismo y para elogiarse (porque lamentablemente no son autoelogios). Sin embargo, dada la poca concurrencia que tiene su mezquita me sumo a incrementar por lo menos el número de visitantes. No se puede quejar, señor Solis, gracias a este texto usted subió un dígito en las preferencias blogeras. En cuanto a su texto... mmmm, poco hay que decir, ¿no cree usted?, chistecitos recurrentes, construcciones que no llegan no alcanzan ni siquiera la categoría de lo irónico y que se quedan más bien así, como si nada, a vuelo de un pájaro herido de conformidad... Descubro que es una pena porque yo le conocí textos y esfuerzos mejores (dignos de antología); pero de un tiempo a esta parte... en fin... llena usted un espacio que además tiene pocos lectores... en fin. Saludos y quedo a sus apreciables órdenes para lo que así considere necesario.
Demi! Ya se le extraniaba.
Demi!
Ya se le extraniaba. Leo seguido pero no he comentado en varios dias. Hoy vale la pena hacerlo. Solo para saludarle.
Me siento obligada a decir que disfruto mas leer un blog cuando usted comenta. Ya ve, hasta me anime a comentarle a usted.
Acaso tiene su propio blog? Me gustaria leer algo de su material.
Saludos,
MALVina U.
Saludos de mi parte también
Saludos de mi parte también para usted. Siempre son gratos los reencuentros y al ser de computadora a computadora el nuestro resulta doblemente grato, además de que se reafirma una amistad como de cuarto oscuro cerrado (pues son nuestras palabras las únicas pistas de nuestra descripción física y síquica). Ahora participo de vez en cuando en el taller literario de Milenio con el mismo seudónimo; ahí puede usted encontrar trabajos míos y mucho agradecería sus comentarios (tengo, al igual que el señor Solis, poquísimos lectores). Espero sus palabras y espero seguir en contacto con usted (ya no se me desaparezca tanto, por favor). Reciba un cordial abrazo, un beso y un cesto lleno de palabras (haga con ellas lo que guste).
Las contradicciones del
Las contradicciones del sistema, ni las prostitutas pueden andar de ofrecidas. Muy buena ironía.
Ni en la profesión más
Ni en la profesión más antigua del mundo debe uno regalar su trabajo.
(El "uno no" es una cacofonía que da al traste con el cuento, diría un metiche).
Saludos.
Correcto Gracias por el
Correcto
Gracias por el apunte Enrique.