Nos hirieron a todos

México ya nunca volverá a ser el mismo.
Hace unas horas, falleció un menor que fue herido en el atentado del 15 de septiembre en la plaza Melchor Ocampo de Morelia, la ciudad llamada así en honor al caudillo insurgente José María Morelos.
Suman ya ocho los muertos y mas de cien los lesionados del brutal ataque que, desde los primeros lamentos, ha empezado a abrir una profunda y larga herida en el pueblo mexicano.
Se habla de terrorismo. El débil secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, lo reconoció de manera oficial y Estados Unidos –el menos indicado para hablar de estos menesteres- respaldó la versión. En Europa, los diarios reflejan la manera en que este querido México - donde concurren la fiesta y el candor de su pueblo junto a las imágenes de corrupción gubernamental y violencia-, ahora está por iniciar uno de los capítulos más sangrientos y dolorosos de su historia: el terrorismo.
Analistas y especialistas en el tema de seguridad, narcotráfico y contrabando de armas ya habían alertado sobre el camino que había empezado a tomar la ruta de la violencia en todo el país. Inició con las decapitaciones y recados sobre cadáveres para continuar con las mantas y el asesinato de periodistas.
Los gobiernos en turno –tanto en los estados como en la administración federal-, intentaban consolar a la población: “los ataques son entre ellos”, decían, “quienes no estén dentro, no corren riesgo”.
Pero nunca fue así. Desde que se agudizaron los enfrentamientos entre los carteles de la droga, se ha registrado la muerte de decenas de personas que ni siquiera pertenecían a ninguna organización delictiva. Ellos nunca fueron culpables de estar en en lugar y la hora equivocados. Y la ola de violencia los alcanzó.
En la actual administración federal, las cosas han empeorado y por mucho. La tan famosa “Guerra contra el narcotráfico” que el Presidente Felipe Calderón ha iniciado con la ayuda de 30 mil policías en las calles, ha provocado una estela de muertes.Tan solo en este año, se calculan 3 mil víctimas de la ola de violencia y cinco mil desde que comenzó la batalla contra el crimen organizado, en diciembre de 2006.
Diarios en Alemania, Francia y España son contundentes en su nueva visión sobre el país: “México, a las puertas del narcoterrorismo”, indicó el periodico ABC de España.
Y el sentir de decenas de ciudadanos, reflejado en foros de internet y comentarios en periódicos, habla de indignación, coraje, dolor: “No se vale esto en ningún lugar”, dice una michoacana al firmar en un blog dedicado a México: “Duele mucho ver cómo nos destruimos, ahora se siente el inmenso dolor porque es mi casa, mi familia, amigos, hermanos, compañeros fue mi estado, ¿de qué sirven las marchas?”, cuestiona.
“El narcotráfico tendrá en mí a su peor pesadilla”, afirmó el entonces candidato Felipe Caldeon durante una gira por San Luis Potosí en enero del 2006. Pero a dos años de gobierno, parece que esta promesa está lejos, muy lejos de ser realidad.
Y afuera, lejos de los palacios legislativos, Los Pinos, los partidos políticos, el Cisen, millones de mexicanos voltean a ver la historia de Colombia mientras surge una pregunta general: ¿Y ahora qué sigue?

VISITA MI BLOG

VISITA MI BLOG http://urbe69.blogspot.com

Si, este gobierno, como

Si, este gobierno, como nunca antes, se ha enfrentado con todos los recursos que dispone, pero el mal tiene raices muy profundas que tienen años alimentándose de la complicidad de gobiernos, especialmente municipales y estatales. Los niveles de gobierno se echan la culpa unos a otros, y la ciudadanía ve como se van devastando gradual e inexorablemente las economías locales, la calidad de vida. Todos criticamos, que esto esta mal, que aquello también; otros buscan provecho de manera muy perversa y hacen lo posible para poner de rodillas a este pais. Y a todos que nos cargue el carajo. Entonces, porque no criticar y proponer soluciones???

A ver Hank te lo pongo de

A ver Hank te lo pongo de esta manera. Los políticos (presidente, diputados, senadores) se les paga por hacer un trabajo que no hacer, si a mi me dan el salario que ellos gana les propongo alternativas de solución, pero, se aplicarán????

Sin embargo hay que

Sin embargo hay que reconocer que si no se hiciera nada, los narcos trabajarían en completa impunidad y entonces si no pasaria nada, como antes cuando trabajaban con pacto de protección mutual entre gobierno y crimen organizado, hoy de alguna manera se busca romper esta inercia, los decomisos de efectivo y droga no tienen precedentes, aunque falta muchisimo por hacer, empezando por las cabezas de a mero arriba, pero si no hubiera avances, no habria represalias, ni huecos que cubrir... pero si tienes razon falta mucho por hacer

Es que no se trata de hacer

Es que no se trata de hacer por hacer, el caso es que las acciones que se estan implementando no son la idoneas es cierto que los decomisos de droga son historicos, pero imaginate toda la que sigue aun circulando, crees que con esos decomisos ha disminuido el consumo???, De acuerdo a al encuesta nacional de adicciones el consumo de drogas crecio 30% en tan solo cuatro o cinco años años, luego entonces esos decomisos de drogas no han servido de nada, ahora los niños empiezan en consumo a los 10 o 12 años, no creo que ese sea un gran logro del gobierno verdad???? Ahora, no se trata de que las acciones siempre sean efectivas sino de que las autoridades sean capaces de receonocer que esas acciones no son las adecuadas e implementar otras que si lo sean y no quedarse en discursos y lamentaciones que no sirven de nada a la población indefesa.
Lo que estamos viendo en este momento es la completa ineptitud de las autoridades y del gobierno para apagar un fuego al que ellos mismos arrojaron combustible sin tener en mente un plan de acción y reacción capaz de evitar que ese fuego se expandiera.

Saludos Adriana

Mucho tienen que ver los

Mucho tienen que ver los medios de comunicación electrónica tanto como impresa. Tanto censurar como exhibir en exceso temas como los de Paco Stanley, y otros "artistas" son factores que despiertan morbo, curiosidad entre los adolescentes.
Rl