Miguel Ángel VargasMarca PersonalAntes de entrar a las filas de Milenio, trabajaba en el que llegó a considerar el empleo más tedioso del mundo. Ahí, a escondidas de sus múltiples jefes, pasaba sus interminables jornadas laborales leyendo toda clase de noticias políticas y económicas y, de vez en cuando, escribía algún artículo de opinión que le publicaba un diario de cuyo nombre no se quiere acordar. Y es que fue MILENIO Diario de Monterrey la empresa que le dio la oportunidad de hacer de su afición a comentar noticias, una profesión.
Es chilango de nacimiento, tijuanense por convicción, regiomontano por conveniencia y, ahora, uno más de los mexicanos en el exilio. Le gusta por igual el chicharrón en salsa verde, las cervezas oscuras, los malos chistes y las canciones de Andrés Calamaro.
En el Tecnológico de Monterrey estudió economía, pero la grilla siempre le ha apasionado más. Por eso, actualmente estudia Ciencias Políticas en la Universitat Pompeu Fabra en Barcelona, España, desde donde escribe estas líneas y espera ansioso sus comentarios.
Libertad secuestrada
A la familia S.R. con todo mi cariño.
Hace algunos días Joaquín López Dóriga iniciaba su columna diciendo que “a la gente sólo le interesa la política cuando habla de cosas que le afectan”. Frase que es muy cierta pero a la que se le podría añadir que cuánto más le afecte, cuánto más directo sienta las consecuencias de un problema, más le interesará a cada persona buscarle una solución; mientras un problema social no le sea cercano a la gente, le servirá de tópico para una plática de café, pero nada más.
Aún con familiares viviendo en ciudades peligrosas como Tijuana o el Distrito Federal, mi aproximación –y la de muchos– al tema del secuestro siempre fue así, lejana. Siempre se enteraba uno que el amigo de un amigo había sido secuestrado. Incluso, si tratabas de indagar con la gente que vive en las zonas del país más azotadas por este mal, aunque el secuestro era una preocupación generalizada, era difícil encontrar que un conocido directo y cercano hubiera sido víctima de este aberrante delito.
Pero hoy, ya no hay lejanía que nos separe de esta cruel realidad, está ya muy bien instalada en nuestra pacífica y próspera Monterrey, en el Distrito Federal, en Morelos, en Tijuana… En todos lados. Yo conozco a alguien que aquí –en Monterrey– ha sido secuestrado, seguramente tú, en donde sea que nos leas, también conoces a alguien que ha pasado por esto.
Cuando una familia se enfrenta a este delito vil, busca conocer la experiencia de quienes han padecido lo mismo, y es triste saber que ya nadie está solo en esto. Así, las víctimas de secuestro cuentan que han estado encerrados en casas donde hay otras tres, cinco, nueve víctimas; que cada día los cambian de casa de seguridad; que los secuestradores son todos unos profesionales, que son unos los que te ‘levantan’, otros los que te golpean, otros los que negocian el rescate, otros los que van a cobrarlo y, si tienes suerte, otros los que te liberan. Que algunas veces estudian a las víctimas pero otras las eligen al azar, sólo por su apariencia física o por estar en el lugar y el momento equivocado. Que su maldad llega al extremo que, además del pago del rescate solicitado, para soltarte, suelen pedir que des información de otra persona que pueda ser ‘valiosa’ para ellos. Que ya no hace falta tener o aparentar tener millones para ser un blanco de los secuestradores, que pueden pedir rescates de 10, 50 o 500 mil pesos, da igual. Todos los ciudadanos tienen algo que ellos quieren y lo pueden tomar porque ellos son dioses, ellos deciden si vives o si mueres; aquí no hay una policía, una ley, un Estado que nos proteja; ellos son dueños de la policía, de la ley, del Estado.
Quizás lo que sucede es que ya no existe un Estado mexicano como tal. El sociólogo alemán Max Weber definía al Estado como “la institución que posee el monopolio legítimo de la violencia dentro de un territorio”. Pero en México está claro desde hace tiempo que las fuerzas de seguridad oficiales no tienen el monopolio de la violencia y, dado que en prácticamente todas las fuerzas policíacas del país hay elementos que en realidad trabajan para los criminales, hace que su legitimidad sobre el uso de la violencia quede más que en entredicho. Sin monopolio y sin legitimidad en el uso de la violencia, siguiendo los términos de Weber, sería imposible hablar de la existencia de un Estado mexicano.
Entonces, ¿qué nos queda a los que coincidimos en este territorio y en este tiempo histórico? ¿Ver si ocurre un milagro y los nuevos pactos por la seguridad –esos que ahora sí tienen metas, plazos y responsables bien definidos– por una vez empiezan a cumplirse? ¿Ver si por el miedo a perder el puesto (y los beneficios que con él vienen) los policías y gobernantes empiezan a dejar de proteger a las bandas de secuestradores y éstas, como por arte de magia, van cayendo una a una?
No lo sé, quizás los pocos que tienen la posibilidad de hacerlo deberían dar por perdida la batalla y buscar refugio en algún otro país, huir como si en lugar de víctimas fueran delincuentes. Y a los que en México se tienen que quedar, ¿qué les queda? Sólo el miedo de saber que en cualquier momento la desgracia puede tocar a su puerta. Mientras que ellos, los delincuentes, siguen aquí paseándose, divirtiéndose, adueñándose de algo que no les corresponde: nuestra libertad.




Estimados Vecinos: Sí, soy
Estimados Vecinos:
Sí, soy yo, el secuestrador que vive en la esquina de tu cuadra, te escribo porque, bueno, sé que hay muy pocas posibilidades de que me detengan, ya que solo una de cada cuatro averiguaciones previas logran una consignación en el ámbito federal y eso que son muy pocos los casos en lo que se inicia una averiguación por falta de denuncias.
Así que pensé enviarte esta carta para agradecerles a todos aquellos mexicanos que permiten que personas como yo que sigamos en el negocio, y vaya que es redituable, según la misma PGR en los últimos seis años se pagaron casi 400 millones de pesos para que los familiares secuestrados sean liberados con vida, además nuestro negocio es contra cíclico ya que mientras otras industrias están estancadas o declinando, nosotros hemos crecido casi a dos dígitos comparando 2007 con 2008. Claro, que estos son datos oficiales, lo que significa que lo que nos estamos echando en la bolsa probablemente es muchísimo más, y no pagamos IETU ni ISR.
Primero quiero agradecer a las corporaciones de policías y a las Fuerzas Armadas. Muchos de nosotros, sino la mayoría, originalmente formamos parte de ellas. Gracias por entrenarnos, darnos la información necesaria para ser no solamente buenos, sino excelentes secuestradores. Lo increíble es que se han realmente esforzado, nos corren y no nos castigan, ni se preocupan por saber qué hacemos una vez que dejamos la corporación. Eso sí, cuando se quiere asegurar que habrá cambio, llevan a cabo una ‘reestructuración’, lo que más bien puede traducirse en que una nueva generación de ex policías entrará al mercado, ja, ja, ja.
Lo mejor de todo es que hay tanta desconfianza en la policía que al llevarse acabo el secuestro la gente no quiere denunciar. ¡Excelente! No sabes cómo nos ayuda esto. Mientras menos denuncien, menos posibilidades hay que nos agarren. Ahora la PFP acaba de anunciar que habrá una unidad de 300 policías para dedicarse al secuestro etc. ¡qué miedo!, trescientos policías para todo el país sin coordinación y apoyo de las entidades estatales, a ver cuándo nos agarran.
Muchísimas gracias al procurador y el secretario de Seguridad Publica por continuar peleándose, esa falta de coordinación nos ha permitido expandir nuestro negocio, las cifras indicaban que estaba aumentando el secuestro y no hicieron nada.
No nos podía faltar mencionar a las corporaciones policiales en los estados, en especial a los de Baja California, estado de México, Michoacán, Oaxaca, Veracruz, Guerrero y claro con mención honorífica al DF, que son las entidades donde nuestro negocio ha florecido, ustedes no cooperan con nadie, lo cual es materia prima para nuestra actividad, y parecería que a los gobernadores les importa un cacahuate el tema del secuestro. Es muy fácil echarle la culpa a la Federación, a pesar que el secuestro es un delito del fuero común, o sea que es responsabilidad de los estados investigar y combatirlos. Gracias gobernadores y sigan divirtiéndose en las reuniones de la Conago, discutiendo temas que les importa un bledo a los ciudadanos. A los jueces, bueno nuestro eterno agradecimiento, su corrupción e ineptitud es nuestro mejor cobijo protector. Lo que más me encanta es que, nadie de la rama judicial ha salido a asumir la responsabilidad que le toca, ¿declaraciones de la Suprema Corte? Ni pensarlo, son una rama independiente, nadie los va a presionar, faltara más. Y como no vamos a mencionar a los legisladores, cuya reputación pienso que es igual a la de nosotros. Bienvenidos al club, ineptos. Tienen en sus manos aprobar leyes que nos podrían incomodar la vida, pero ¿para qué dedicarse a legislar en aquellos temas que más le preocupa al ciudadano?
¿Y el ciudadano que hace? Nada, desconfiar más y más, discutir el tema en familia o con amigos, mucha preocupación y enojo pero nada de acción, síganle así, nosotros no los vamos a apurar a que hagan algo. Todos ustedes siguen actuando como que nada pasa, siguen haciendo todas aquellas cosas que no deben de hacer, como seguir exponiendo a su familia en los medios de comunicación. No saben cómo disfruto leer las revistas sociales o las páginas sociales de los periódicos, o también las revistas de negocios para saber quiénes son la gente bien, mejor dicho bien ‘cargados’. Je je je. Y eso sí, sigan usando carros y relojes ostentosos. Nos facilita enormemente nuestro trabajo. También hay que reconocer que este negocio se ha ‘democratizado’ gracias a la cultura de la impunidad que se vive en México. Cualquiera puede entrarle al negocio: Médicos, jardineros, abogados, meseros, ingeniero, campesino en fin cualquier desempleado.
Los secuestros ahora se ven y se sienten en todas las clases sociales, y ni así no reaccionan. Y amenazan con marchar de nuevo. ¡Wow! No se les vayan a caer las suelas de tanto caminar, porque no sirve para nada. ¿Porque? Porque vivimos en el país donde no pasa nada. Les apuesto que ahora que se acercan las elecciones intermedias del 2009, y seguramente ustedes votarán por los mismos partidos y las mismas personas que han permitido que nosotros seamos el negocio más rentable en el país, después del narcotráfico.
Sobre todo le agradezco al presidente Calderón. El jefe máximo de la nación, el que tiene a su disposición todas las herramientas que tiene el Estado para enfrentar amenazas al país y lo único que se ocurre es exigir cadena perpetua. ¡Huyyy que miedo! Estas medidas si nos dan mucha risa en el sindicato de secuestradores. Si no nos detienen, como nos van a tener en la cárcel el resto de nuestras malditas vidas, ja, ja, ja.
Cada pequeño que veo, para mí no son niños, sino un negocio redondo. De hecho todos los mexicanos para nosotros nos representan un potencial económico, sin importar las clases sociales. Todos ustedes quieren seguir pensando que viven en un país normal, despierten, ningún país normal tendría el índice de secuestros que se vive ahora en México. Nos irá mal en las Olimpiadas, pero eso sí, en lo que el secuestro se refiere, somos los primeros. ¡Viva México!
Te mando muchos saludos querido vecino, y no se te olvide, que según los dizque expertos, en más de 80% de los secuestros está involucrada una persona conocida de la víctima.
Abrazos y besos, del secuestrador que vive en la esquina.
Hazme el chingado favor!
Hablando de la Libertad
Hablando de la Libertad Secuestrada:
DONDE ESTA LYDIA CACHO?
Su página de lydiacacho.net ha desaparecido. Lo cual me parece muy grave porque era una de las pocos lugares de expresión libre que existía.
Ahí va otra más del gobierno federal en contra de los periodistas que le son incómodos. Ya la están desapareciendo no solo de los espacios noticiosos sino en general buscan dejarla incomunicada. Y todo por enfrentarse a los que abusan impunemente de los niños.
La extrema derecha comienza a apropiarse de todos los espacios de expresión. Vamos rumbo al un neofranquismo que asusta.
Pero ¿saben que es lo más triste? Que la mayoría de la gente está tan aterrada con lo de la guerra contra el narco y la delincuencia que no se preocupa por los derechos humanos y están dejando en manos del estado todo. Lo que se dice "TODO".
Para pensarse ¿no?
Lo que está de pensarse es
Lo que está de pensarse es por qué afirmas que específicamente el gobierno federal le desapareció su página. Qué tal si simplemente dejó de pagar el "hospedaje" de su página, entre muchas otras explicaciones verosímiles, a menos que tengas información privilegiada que quieras compartirnos aquí, y que pueda comprobarse, entonces darías una muy buena nota periodística.
Sobre el tema del secuestro, es muy cierto lo que dices... yo vivo en Monterrey y afortunadamente no me ha tocado vivir, ni saber de cercanos que hayan vivido un secuestro, pero el crecimiento de la inseguridad se siente todos los días. Ya no es solo el secuestro, los simples robos a casas-habitación son suficientemente "terroríficas" porque no sabes si te va a tocar "un extra" o no.
Por cierto... ¿te gusta darle picones al "orgullo regiomontano" verdad? Me parece bien, porque si algo creo que tenemos en Monterrey es que somos muy "adornados", pero a mi jucio, en ocasiones hasta parece que la traes personal.
Prefiero entender que lo
Prefiero entender que lo tuyo es el coraje, no la resignación.
Septiembre 16,
Septiembre 16, 2008
Celebremos La Independencia
…cuando seamos independientes!
Hace unos días escuche en las noticias que nuevamente habría dos ceremonias del grito de Independencia.
Mi conciencia cívica me ha hecho repudiar totalmente las acciones del ciudadano Andrés López.
Pero el total desinterés de López O. por los asuntos prioritarios de México, como lo demostraron millones de mexicanos en la marcha “Iluminemos México”, no es lo preocupante, Lo preocupante es que sigamos celebrando nuestra Independencia, cuando en realidad estamos dominados por narcotraficantes y cientos de organizaciones criminales coludidos con nuestras fuerzas policíacas y que no son necesariamente narcotraficantes y que se han convertido en una nueva industria en México.
Como lo decía antes, cuando escuche la noticia del doble Grito de Independencia, pensé y lo comente con mi esposa, el Presidente debería suspender celebraciones pretenciosas de Independencia, estamos invadidos, secuestrados y controlados por los que están fuera de la ley pero desgraciadamente dentro de México, es decir… NO SOMOS INDEPENDIENTES.
No acabamos de discutir esta inquietud cuando nos enteramos que se da un nuevo evento, un acto en contra de la población civil. No sabemos los mexicanos, de donde viene ese ataque. Digo los mexicanos porque cien millones de nosotros, tenemos que creer lo que dice Televisa o TV Azteca de las especulaciones acerca de los responsables. Nuestras autoridades saben exactamente de donde viene esto y sin embargo, como ya es costumbre, no vemos que se actué directamente y con firmeza.
No podemos celebrar nuestra independencia, debemos luchar nuevamente por ella.
Rodolfo Sánchez Rendon
San Nicolás de los Garza, N. L.
Es que antes sentia
Es que antes sentia incertidumbre
despues miedo
despues coraje
despues impotencia
y ahora empiezo a sentir resignacion
... es que, como pelear contra quienes se supone deben defenderte, son el gobierno y los criminales contra uno,contra mi, contra ti.
Que bandera abrazo? la dela libertad?
esa aterrada, rota, perdida y arrinconada bandera de al libertad?
Si como dijo el Che Guevara, prefiero morir de pie que vivir de rodillas, entonces estamos ante esa frase dia a dia
y parece que nuestra libertad estara con nosotros bajo tierra...
tal vez haya que decidir
Claro, ya nos afecta a
Claro, ya nos afecta a todos, nos podemos topar con la cara del mal en cualquier esquina: al salir al trabajo, al recoger a los hijos de la escuela, al visitar a la familia, al ir a un festejo popular, en fin, que aquellos para los que matar es un juego y un negocio, desean que nos quedemos de rodillas suplicando, pero no, MEXICO y los MEXICANOS SOMOS MAS GRANDES, asi pues, hay que aportar como sociedad lo que nos ha faltado: valores en la familia, cuidado y atención de hijos, ancianos y cónyuges,denuncia oportuna del vecino ladrón, contrabandista, narco, delincuente, funcionario corrupto, que por egoismo, negligencia y flojera dejamos crecer Y AQUI ESTAN LAS CONSECUENCIAS....