Gabriel ContrerasBLOG-GCEl autor es periodista, monero, dramaturgo y guionista. Es regiomontano. Trabaja y colabora en espacios como “Milenio”, “La Rocka” y Radio Nuevo León. Fue colaborador de “El Porvenir”, “Reforma”, “El Diario de Monterrey”, “Posdata”, Televisa Monterrey y Canal 28.
También hace los monitos que aparecen en este blog.
“El objetivo central de este espacio es poner en juego y en cuestión temas vinculados con el ejercicio de las artes, la literatura, la cultura política y la política cultural.
Bebidas tropicales
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En Monterrey se consume alcohol. Mucho, muchisimo, demasiado alcohol. Eso es una tradición, y obviamente algunas de las grandes fortunas de los empresarios regiomontanos proceden del trafico del alcohol. Son gente muy respetable esos empresarios, seguramente, dado que en las fotos siempre aparecen con corbata.
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Desde que se desaterraron (a través de accidentales incendios) los agaves de Monterrey a principios del siglo XX, los empresarios regiomontanos se convirtieron en los grandes zares del alcohol en Mexico.
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Y como no existe hasta el momento ninguna ley que impida o limite su expansión y su cuota de ganancias, lo mas seguro es que el siglo XXI sea también un siglo plagado de alcoholismo.
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Se vende alcohol a través de las cantinas, obviamente. Son templos de la “cultura popular”. Tanto asi, que se les rinde homenaje periodístico a bares como el Lontananza en sus 98 anos de existencia.
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Tambien se vende alcohol a través de restaurantes, loncherías, tables, estadios de futbol arenas de box y tiendas “de conveniencia”. (Me pregunto si las otras tiendas son “de inconveniencia”). Ok. Todo eso es legal. Nada que discutir. Son negocios en cuya cúspide siempre una persona con corbata.
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Donde me parece que si hay un aspecto para analizar y pensar colectivamente, es en la cuestión de las llamadas “bebidas tropicales”, diversos cocteles que se venden desde en la tarde hasta en la madrugada en espacios que no son bares, ni cantinas, ni tables, ni siquiera Oxxos. Vaya, son tiendas especializadas en la venta de esos cocteles. Ahí, los jóvenes van en su auto y, desde su asiento, pueden comprar bebidas alcoholicas a granel, por litros, para seguir la farra en cualquier esquina, “como Dios manda”… Mi pregunta es la siguiente: ¿quién controla, quien regula esas ventas? ¿Quién les otorga esos permisos? ¿El municipio de Monterrey? Y de ser asi, la pregunta dos seria: ¿nos hallamos ante un negocio como el de los los masajes y los parquímetros, espacios donde la corrupción se ejerce a plena luz del dia?




Ni tan respetables, han
Ni tan respetables, han comprado a la comunidad patrocinando eventos culturales y deportivos. Nadie se atreve a cuestionar a Cervecería, y ellos se barren poniendo una notita de que bebas con responsabilidad, porque no ponen nota que diga que no tomes, que te vas a morir. Los que venden bebidas tropicales se la tienen que rifar con inspectores mientras que los de Cervecería desayunan con el gober.