Investiga Policía Federal argentina redes de narcos mexicanos
El gobierno argentino sospecha que los mexicanos detenidos en un laboratorio clandestino en la provincia de Buenos Aires forman parte de una organización más extensa.
Buenos Aires.- Las redes del narcotráfico mexicano llegaron hasta Argentina y dejaron ya un saldo de nueve detenidos, un prófugo, tres ejecutados, un suicida y la sospecha de que hay más delincuentes de ese país operando en esta nación sudamericana.
Investigadores de la Policía Federal que siguen esta causa indicaron a Notimex que el gobierno argentino sospecha que los mexicanos detenidos en un laboratorio clandestino en la provincia de Buenos Aires forman parte de una organización más extensa.
Añadieron que la pista más firme que se tiene hasta ahora es que miembros del Cártel de Sinaloa llegaron el año pasado a Buenos Aires para montar un laboratorio de producción de drogas sintéticas, debido a las facilidades que había aquí para comprar efedrina.
Los mexicanos se instalaron en una casa de la localidad de Ingeniero Maschwitz, a 40 kilómetros de Buenos Aires, pero fueron detenidos el pasado 18 de julio, en un operativo cinematográfico.
Como siete de ellos son oriundos de León, Guanajuato, en un principio se habló en el país de un inexistente Cártel de León, aunque después se comprobó que los narcotraficantes pertenecían al Cártel de Sinaloa que comanda Joaquín "El Chapo" Guzmán.
Es el caso de los mexicanos Jorge Alejandro Jerónimo Lira, Salvador Barrera Valadez, José Luis Velazco Colón, Rubén Rodríguez Cano, Miguel Sierra Chávez y los hermanos Luis Aurelio y Edgar Daniel Rocha Mendoza.
Los otros dos detenidos son Jesús Paulo Arroyo Vergara y Rodrigo Lozano Rodríguez, nacidos en Sonora y en Ciudad Juárez respectivamente, y al igual que el resto de la banda, se han negado a declarar ante el juez argentino Federico Faggionatto Márquez.
Los investigadores dijeron que en mayo de este año se incrementaron las sospechas sobre la probabilidad de que se estuvieran produciendo anfetaminas y metanfetaminas en Argentina debido a los inusuales cargamentos de efedrina decomisados aquí y en México.
Entre marzo y abril se habían decomisado 171 kilogramos de efedrina en la ruta Buenos Aires-Distrito Federal, pero la verdadera alarma se encendió en mayo, con el descubrimiento de un cargamento de 630 kilogramos que iba a ser enviado a México.
La Policía Federal comenzó entonces una investigación que culminó con el operativo en Ingeniero Maschwitz, en donde descubrieron en plena producción de drogas a los mexicanos que aseguraron que sólo cumplían funciones de albañilería, plomería y pintura.
Para las autoridades, el hallazgo de este laboratorio probó que Argentina había dejado de ser país de paso de los narcotraficantes para convertirse en productor de drogas.
En el operativo también quedó detenido Luiz Tarzia, un ciudadano argentino de 62 años que habría liderado a la banda junto con el mexicano Jesús Martínez Espinosa, ya que ambos eran los únicos que salían y entraban con libertad de la casa de Ingeniero Maschwitz.
El resto de los mexicanos prácticamente nunca abandonaba el laboratorio clandestino, salvo para ir, por grupos y escoltados, a la localidad de General Rodríguez, en Buenos Aires, en donde la banda había alquilado una bodega para almacenar la efedrina.
El contrato de alquiler fue firmado por Manuel Poggi, quien hasta la semana pasada fungió como director de Desarrollo Industrial de General Rodríguez y, después de estar seis días prófugo, se entregó para declararse como inocente de todo vínculo con los mexicanos.
Los investigadores aseguraron que el rompecabezas en que se convirtió el caso de los narcotraficantes mexicanos comenzó a resolverse tras el hallazgo de la bodega alquilada, pues ya no fue casualidad que en General Rodríguez se hubieran encontrado tres hombres ejecutados.
El pasado 13 de agosto, en una zanja de esta localidad fueron encontrados tirados, maniatados y con balas en la cabeza, los distribuidores farmacéuticos Sebastián Forza y Damián Ferrón, de 35 y 37 años, y el publicista Leopoldo Bina, de 35.
El sangriento estilo de las ejecuciones, inusuales en Argentina, remitió de inmediato al narcotráfico y aunque en principio se sospechó de la mafia colombiana, luego se comprobó que el nexo venía por el lado mexicano.
Los datos más contundentes fueron que el número de teléfono de Sebastián Forza estaba en el aparato propiedad del mexicano prófugo y en el de Tarzia, quien habría hablado por lo menos dos veces con el empresario.
Las muertes no terminaron en General Rodríguez, ya que el 25 de agosto un socio de Forza, Ariel Vilan, se suicidó lanzándose de un noveno piso y dejando una carta para advertir que 'no soportaba más el temor', sin más precisiones.
La gran pregunta que se hacen ahora los investigadores es cuál fue el error que cometió Forza para que lo ejecutaran junto con sus amigos y quiénes más, funcionarios incluidos, quedarán involucrados en la trama del arribo del narcotráfico mexicano a Argentina.



