Documentos: Identifican fuentes de polución • Combinación peligrosa

Plomo, zinc y hollín, en el aire del DF

Científicos de la Universidad de California, en San Diego, midieron el aire que respiran los capitalinos.

La Ciudad de México fue una vez primera en la lista de lugares con la peor contaminación atmosférica del mundo. Aunque los esfuerzos por controlar las emisiones han mejorado la situación, diminutas partículas llamadas aerosoles (moléculas ultramicroscópicas de sólidos o líquidos suspendidas en el aire u otro gas) aún atascan el ambiente.

Ahora, científicos atmosféricos de la Universidad de California en San Diego y otras seis instituciones han filtrado el velo que cuelga sobre la ciudad para identificar con precisión los aerosoles que componen el esmog y cartografiar patrones diarios de cambios en la mezcla.

Este trabajo ayudará a identificar las fuentes de estos contaminantes, que también martirizan a otras megaciudades como en China e India.

Con esta información, los dirigentes podrán desarrollar políticas mejores para limpiar el aire.

Usando un instrumento que puede leer con rapidez el tamaño y la huella digital química de partículas individuales una por una en tiempo real, los científicos vieron un ritmo diario en la conformación química del esmog capitalino.

Los aerosoles metálicos tenían un pico temprano en la mañana, aportando hasta 73 por ciento de las partículas medidas. Para la tarde, los vientos cambiantes barrían estas emisiones indistruales pero insertaban partículas de humo de incendios prendidos para despejar terrenos agrícolas o incendios en las colinas al sur de la ciudad.

Descubrieron que fragmentos quemados de biomasa (materia orgánica originada en un proceso biológico, espontáneo o provocado, utilizado como fuente de energía) representaban hasta 76 por ciento de las partículas más pequeñas cuando vientos fuertes soplaban directamente desde los incendios.

“Nadie sabía en realidad que estos tipos de aerosoles eran tan abundantes en el centro de la ciudad”, dijo Kimberly Prather, profesora de química y bioquímica en la UC San Diego y autora principal de ambos reportes científicos.

“Nuestro instrumento trae un nuevo nivel de precisión permitiéndonos identificar altos niveles de contaminantes específicos que ocurren en picos transitorios. Un tipo dañino que está presente en altas cantidades por sólo unas horas podría ser pasado por alto en una muestra recolectada en el curso de un día con su noche. Pero si vives cerca, sigues respirando aire con contaminantes concentrados.”

Los aerosoles con la firma química de desechos incinerados alcanzaban su máximo la mayor parte de las mañanas entre semana durante el periodo de estudio de 20 días, reporta el equipo en la edición en línea de Environmental Science and Technology.

Desde la parte más alta de un edificio en una zona mixta industrial y residencial en la parte norte de la ciudad, vieron un ingreso de aerosoles que eran una combinación de plomo, zinc y cloro mezclados con hollín entre medianoche y las 10 am.

Causas de la contaminación

Aunque la fuente de estas partículas metálicas mixtas no se puede determinar con plena certidumbre a partir de los datos recolectados en el estudio, el patrón coincidió con uno encontrado en un análisis previo de cenizas flotantes de incineradores que quemaban desechos municipales.

Las emisiones de fundidoras, otra posible fuente de aerosoles metálicos, tienden a no incluir cloro o fósforo, de los cuales estaban mezclados en los aerosoles metálicos matutinos. Una ausencia de metales en el aire durante los fines de semana y durante los días festivos, cuando los incineradores industriales están cerrados, da soporte al caso a favor de atribuir los metales del aire a desechos incinerados.

“Si uno quemara desechos electrónicos, se obtendrían partículas muy similares a estas”, dijo Ryan Moffet, autor principal de ambos reportes y exgraduado de la UC San Diego. Moffet estudia ahora aerosoles atmosféricos en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley.

La fuente de las partículas de humo es más clara. Imágenes de satélite tomadas durante el experimento muestran una hilera de incendios ardiendo en las colinas alrededor de la Ciudad de México. Emparejando los tipos de fragmentos de humo con los patrones de viento de cada día, el equipo pudo atribuir el influjo vespertino de biomasa recién quemada a estos incendios lejanos.

Los vientos crecían cada mañana después de las 11 horas, alejando los desechos industrialesy trayendo humo de los incendios del sur, reportaron en una edición próxima de la revista Atmospheric Chemistry and Physics.

Los combustibles quemados por vendedores callejeros también contribuyen al esmog en la ciudad, dicen los científicos. “Muchas personas usan carbón en la calles para cocinar sus alimentos”, dijo Moffet, “no sólo en la Ciudad de México, sino también en ciudades de China e India, que también enfrentan problemas de calidad del aire”.

El proyecto fue parte de la campaña MILAGRO (Iniciativa Megaciudad: Observaciones de Investigación Locales y Globales), realizada en marzo de 2006 —y cuyos resultados se tienen hasta hoy— cuando científicos de más de 60 instituciones de investigación se congregaron en la capital del país para estudiar la composición de su esmog y cómo es transformado y transportado regional y globalmente.

La Fundación Nacional de Ciencias, el Departamento de Energía y la Comisión Ambiental del Área Metropolitana de la Ciudad de México apoyaron el estudio de aerosoles metálicos. La Fundación Nacional de Ciencias también apoyó el estudio de partículas de humo.

Claves

Revelación

• De acuerdo con el estudio que se realizó en un lapso de 20 días, los contaminantes de basura incinerada tuvieron mayores concentraciones por las mañanas.