La crítica: Teatro

Adiós a Fanny Mikey

Hace algunos años, una bomba sacudió el Teatro Nacional y, sin embargo, Fanny no se dejó doblegar por ello.

Pocas personas han influido tanto en el teatro latinoamericano como la colombo-argentina Fanny Mikey, que murió el pasado 16 de agosto. Y su legado no tiene que ver con los terrenos de lo ideológico; no va tampoco en el campo de una estética. Fanny inventó hace 20 años el festival más importante del continente americano junto con su entonces discípulo (en las artes de la gestión cultural) Ramiro Osorio, que mucho camino hizo por México para luego convertirse en ministro de Cultura de Colombia, entre otros cargos. Ramiro, en buena medida, es obra de Fanny. Y de ambos el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá que, muy pronto, dejó de ser estrictamente regional para incluir a los cinco continentes y volverse la fiesta bienal que paraliza literalmente la ciudad y abre un espacio para la concordia en uno de los países más violentos del mundo. Incluso, el día inaugural de una edición del FITB, hace algunos años, una bomba sacudió el Teatro Nacional y, sin embargo, Fanny no se dejó doblegar por ello.

Personaje paradójico, que inventó el teatro comercial en Colombia (“alguien tenía que hacerlo”, sentencia Sandro Romero) y que al tiempo hizo el FITB con altísimos estándares de calidad artística. Funda Casa del Teatro Nacional –bastión de la experimentación teatral y ventana de las dramaturgias contemporáneas del mundo– al tiempo que sus teatros de corte frívolo y comercial donde las reproducciones de musicales de Broadway tienen cabida al lado de comedias ligeras donde ella solía ser la figura central. Personaje paradójico, digo, porque al lado de sus producciones con fines de lucro logró hacer la labor cultural que correspondía a las instituciones de cultura colombianas. Como gestora del FITB lograba involucrar a la iniciativa privada para que metieran millones de dólares a la fiesta teatral. Dio a Colombia el mejor teatro del mundo. En de Bogotá se ha visto el mejor teatro de los 5 continentes y ahora el FITB peligra a pesar de haber dejado un sólido equipo de trabajo. A Fanny Mikey nadie –o casi– era capaz de decirle que no. Adiós Fanny.

Jaime Chabaud Magnus