La aldea: Argentina / Narcotráfico

Buenos Aires, ¿trampolín del <i>narco </i>y la efedrina?

Este país sería hoy un campo de prueba para los narcos mexicanos, que buscan lucrar con la efedrina prohibida en México pero todavía de uso libre en esta nación sudamericana.

Claudia Selser. Buenos Aires.- Los negocios ligados a la fabricación de drogas sintéticas y presuntos narcotraficantes mexicanos siguen siendo la pista principal del triple crimen de los jóvenes empresarios que fueron hallados, fusilados, en un descampado de la localidad de General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, el 13 de agosto último.

Paradójicamente, los asesinatos de Sebastián Forza (34 años), Damián Ferrón (37) y Leopoldo Bina (35), comenzaron a poner cierto orden en las piezas de un rompecabezas cuya palabra clave es: efedrina.

La efedrina —precursor químico indispensable para la elaboración de droga sintética— está en la pista del último allanamiento realizado por la policía el 29 de agosto, cuando descubrió en un depósito de la localidad de General Rodríguez cinco tambores con “sustancias tipo resina cristalina”, presuntamente metanfetaminas.

El depósito resultó estar alquilado por un tal Manuel Poggi, director de Desarrollo Industrial de ese municipio, que renunció dos días antes del allanamiento y se dio a la fuga. Pero ayer, Poggi se entregó a un juzgado federal y fue detenido. La defensa de Poggi niega cualquier lazo con narcos mexicanos, pero aceptó que en el lugar había restos de efedrina.

La policía ubica a Jesús Martínez Espinoza como líder de la célula del narco responsable del triple homicidio. En México, la Procuraduría General de la República tiene fichado a Martínez Espinoza como prófugo de la justicia por delito de secuestro.

La pista de la efedrina se habría iniciado en mayo, cuando la policía descubrió un depósito en Capital Federal, con 630 kilos de efedrina que estuvieron a punto de ser embarcados a México, escondidos entre 12 toneladas de azúcar. Según esta hipótesis, Argentina sería un campo de prueba para ingresar y sacar la efedrina cuyo uso fue prohibido en México.

A esto también pudo deberse el segundo hito en la pesquisa, el 18 de julio, cuando la policía allanó una “cocina” de droga en una residencia de fin de semana, en Ingeniero Maschwitz, también provincia de Buenos Aires. Allí fueron hallados 20 kilos de anfetaminas, suficientes para fabricar 200 mil pastillas de éxtasis. En el procedimiento fueron detenidas diez personas, nueve mexicanos y un argentino, Luis Marcelo Tarzia, de 61 años, que integra una sociedad anónima dedicada a la compra y venta de artículos farmacéuticos: Pharma Trade Group.

Los mexicanos detenidos, todos procedentes de León, Guanajuato, fueron identificados como Rubén Rodríguez Cano (25), Edgar Rocha Mendoza (28), Miguel Sierra Chávez (28), José Velasco Colón (32), Salvador Barrera Valdez (43), Jorge Alejandro Lira (31), Luis Rocha Mendoza (35), Rodrigo Lozano Rodríguez (27) y Jesús Arroyo Vergara (25).

Un dato más: en ese operativo lograron escapar otros dos mexicanos. Uno de ellos, Jesús Martínez Espinoza habría perdido en la huida su celular donde se halló el número de un tal “Sebastián F” y “Manuel” (¿Poggi?). El diario Clarín afirmó, citando fuentes policiales, que “el nombre Sebastián F. que aparecía grabado en un teléfono tipo Nextel de Luis Tarzia, el argentino detenido en Ingeniero Maschwitz, corresponde con seguridad a Forza, y habría habido al menos dos llamadas entre ambos”.

Añade que Martínez Espinoza “es sindicado como líder de la conexión local de la banda que pretendía instalar un laboratorio para fabricar metanfetaminas y otras drogas de diseño como Cristal Meth. (…) A partir de
ese dato hay que pensar seriamente que el triple crimen está relacionado con los carteles mexicanos”, añade.

Para el diario Crítica, los narcos pertenecerían al cartel de Sinaloa: “Casi al mismo tiempo en que descubrían el chalet de Maschwitz, en el aeropuerto del Distrito Federal caía una mula con 51 kilos de efedrina, con rumbo a León. Tanto el sector cargas del aeropuerto Benito Juárez como la región central del país, Guanajuato, son controlados de manera férrea por el cartel de Sinaloa. Los mexicanos presos habían llegado en tandas en los últimos tres meses al aeropuerto de Ezeiza”.

Parte de esta trama negra es que Ariel Vilán (34), titular de una droguería que tenía negocios con Forza, murió el 24 de agosto al arrojarse desde el noveno piso de un edificio de departamentos en Buenos Aires donde residen sus padres y al que había regresado porque temía por su vida.

Las droguerías que manejaban Forza y Vilán estaban en la mira de la justicia por vender medicinas adulteradas y haber dado más de mil 800 cheques sin fondo. Pero ellos también donaron seis cheques por un total de 360 mil pesos (118 mil dólares) a la campaña que llevó al poder a Cristina Kirchner en 2007, cheques que fueron aceptados y cobrados.

Según Crítica, Forza, junto con otros empresarios locales de la industria farmacéutica, entusiasmados con la ganancia increíble de la venta de efedrina a los cárteles mexicanos, habrían decidido tomar la tajada más grande de una cadena de vendedores de efedrina, donde la ganancia crece cuanto más cerca se está del comprador final, en este caso, los hombres que había enviado el cartel de Sinaloa. Por eso se habría saltado a su contacto llegando a Tarzia, el único argentino detenido con los mexicanos en la residencia allanada.

El allanamiento de la casa de Ingeniero Maschwitz ocurrió tras una denuncia telefónica al 911, de un hombre que dijo ser un vecino e informó en ahí había una “cocina” de drogas. Según Crítica, muchos deducen que fue un “entregador”, implicado con la banda... y miran hacia Forza. Y se pregunta si su muerte fue una venganza por esa delación.

Claudia Selser. Buenos Aires