Adriana Esthela FloresDesde el murmulloAntes que todo: Reportera. Integrante del Colectivo de Reporteros de Monterrey.
He sido reportera durante diez años en Monterrey y ahora estoy en el Distrito Federal, en MILENIO Televisión. Redacto poesía y este blog, donde se puede hablar de todo, sobre todo de asuntos de política, corrupción, seguridad y medio ambiente.
El paso está libre: no hay censura.
El silencio en los medios
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En el número más reciente de la publicación “ La Rocka ” del buen compañero Xardiel Padilla, se toca el tema que ha causado más impacto en el medio periodístico durante los últimos años: la autocensura.
No se trata de un asunto sólo de Nuevo León: se trata de un problema que enfrentan los medios de comunicación en todo el país y que afrontan de acuerdo con sus posibilidades y condicionantes.
No es una discusión menor y mucho menos que le corresponda sólo a los integrantes de los medios de comunicación: las empresas mediáticas hacen uso de concesiones públicas que otorga el Estado en representación, por ende, de los gobernados. Por tanto, los ciudadanos tienen todo el derecho a exigir que los grandes medios de comunicación –aunque, como empresas, busquen el lucro-, transmitan la información que nos atañe a todos.
Dentro de los medios, pensábamos que bastaron los años del PRI-gobierno para haber visto lo peor de la censura en México. Libros como el de “La otra guerra sucia”, de Jacinto Rodríguez Munguía, destacan los mecanismos de censura y control de la prensa que se perfeccionaron durante los mandatos de Gustavo Dìaz Ordaz y Luis Echeverría.
Estábamos equivocados
2 Reporteros en la mira
Empezó con los atentados contra Jesús Blancornelas y Félix, su compañero de Zeta, en Tijuana. Los demás reporteros lo veíamos como algo lejano, que no nos pasaría. Hasta que llegó a Monterrey. A más de un año de desaparecidos, aún no hay señales de Gamaliel López y el camarógrafo Gerardo Paredes, de TV Azteca. Dos compañeros de El Norte en el 2007 también fueron golpeados por narcos. Por si fuera poco, reporteros de Monterrey sintieron muy de cerca la muerte de Roberto Mora García, quien trabajó en esta ciudad para luego convertirse en director del diario El Mañana, donde hizo fuertes revelaciones sobre el narcotráfico en Tamaulipas. Y hasta ahora, los casos siguen sin resolverse….
3 El rojo panorama
* En México, 3 de cada 10 agresiones en contra de la libertad de expresión fueron cometidas por la delincuencia organizada en 2007.
* Sonora se convirtió en la entidad federativa más peligrosa. Le siguen Tabasco y Guerrero con dos agresiones, Michoacán, NUEVO LEÒN, Oaxaca, Distrito Federal, Tamaulipas, Veracruz y Yucatán.
*En el 30 por ciento de las agresiones las víctimas eran reporteros.
* Los medios impresos son los principales blancos de las agresiones
(Fuente: Informe 2008 del Centro de Periodismo y Ética Pública, www.cepet.org)
5 El silencio
“El miedo a las represalias de la delincuencia organizada provoca el fenómeno de la autocensura, la cual no queda registrada en los reportes que miden agresiones, pero su adopción es extremadamente grave ya que arrebata a la sociedad un foro mediático que en la práctica queda a disposición de la delincuencia en los temas de seguridad”, indica el informe del Cepet.
En los medios, la autocensura se manifiesta en un código que incluye:
* En notas de la delincuencia, no se especifica el autor. Mucho menos en las fotos ni imágenes.
* No se realiza investigación sobre temas de la delincuencia organizada (el periodismo es en esencia investigativo. Con esto, prácticamente dejan “amputado” el oficio reporteril).
* Se cubre exclusivamente lo que las fuentes dicen. Cero “trascendidos”, cero información extraoficial, por más confiable que sea.
6 ¿Falta de vocación?
En la publicación de La Rocka , el maestro de Comunicación, José Luis Esquivel, afirma que este fenómeno de la autocensura se debe a reporteros sin vocación real de informar. Por su parte, Francisco Cobos, de Televisa y Alejandro Salas, periodistas experimentados en el ramo de seguridad y política, destacan que el afán periodístico y la información se tienen, pero estas fuerzas externas ejercen una presión que no se había visto antes en Nuevo León y que han demostrado que los ataques contra los medios permanecen también en una total impunidad.
Mientras, fuera de los medios, mucha gente sabe cómo operan los grupos delictivos y está consciente de que bastante de este material no aparece publicado. ¿Está llevando esto a una crisis de credibilidad en los medios? ¿La gente respeta esta autocensura o la cuestiona?
¿Ustedes, qué opinan?




Personalmente creo que todos
Personalmente creo que todos los lectores entendemos que la casi institucionalización del narco es muchas cosas, pero nunca algo sencillo de determinar y eliminarle ni cultural, política, económica o socialmente con un par de recetas.
Mediáticamente creo que el tema del narco es el bizarro de “El traje nuevo del Emperador”; nadie habla de él pero todos saben que está ahí, y todos saben que aunque todos lo ignoren de dientes pa’ fuera, todos saben que seguirá ahí. El tema de la crisis de credibilidad creo que es más atribuible a las políticas editoriales de cada medio y su “gatekeeping”, o selección de lo noticiable, para seguir manteniendo el statu quo de su política editorial y per se lo que finalmente lo hace más o menos creíble para sus lectores quienes finalmente decidirán, no así la bala fácil del narco contra uno de sus enemigos favoritos; los medios, y sobre todo impresos.
En cuanto a la autocensura, y sin el ánimo de contradecir al maestro Esquivel, creo que sí sería muy valioso que el maestro charlara con los reporteros de policiales sobre su praxis allá en la calle donde es: su micrófono, grabadora y cámara, contra una calibre .38 especial, una logística sofisticada y recursos tecnológicos y humanos que envidarían varias burocracias.
Recuerdo casi a detalle cada palabra de una de las mejores ruedas de prensa que he ido, fue hace un par de semanas y hablaron sobre el trabajo de los reporteros de policiales en Nuevo León. Más que “rueda” era una charla casi entre compañeros porque era de reporteros a reporteros, la dieron Alejandro Salas, Ángel Moreno y Mario Palacios. De hecho el Gus sacó una nota muy buena de esa rueda.
Volviendo a la rueda, Ángel recordó aquel casi axioma o encrucijada de “plata o plomo” al que se enfrentan ‘los policiacos’, aunque más bien sea una figura retórica pues obvio que los narcos no los encaran así, pero en el colectivo imaginario digamos se plantearía así. Otra cosa que fue bastante destacable, que también explico Ángel Moreno, fue el hecho de hacer una sinergia o consenso al que llegaron todos los reporteros de policiales en una unión de cobertura de todos o nadie!, pero le mejor de todo, explicó, fue que lo hicieron como en cónclave desde su labor y fuera de las empresas de cada uno pues entendemos que ningún medio podría pagar escoltas o seguridad privada para los reporteros. Ante el crecimiento del narco, y desde los medios que les toca cubrir, fue una sinergia o pool de prensa que por las circunstancias se acorazó y solidarizó. A ese grado, en otras fuentes, en otros pool’s; eso es casi impensable.
También puso en la palestra: ¿quién, reportero o sociedad civil, se atrevería a firmar una nota dando santo y seña de un equis caso?. Obvio que la labor es función de los primeros, pero saliendo del trabajo, colgando el chaleco y guardando el micrófono o grabadora, los reporteros también son ciudadanos con familia, dirección, teléfono y una vida normal. Y tampoco ni funcionarios, instituciones o los tres poderes del Estado ayudan en nada para visibilizarlo o hacerlo mediáticamente denunciable, es como el ciclo del agua o el huevo y la gallina. Yo creo que todos, reporteros o ciudadanos, entendemos que el narco puede ser muchas cosas, pero no algo fácil de eliminar desde la ciudadanía. Digo, qué más diéramos todos porque así fuera.
Tengo rato leyéndote pero no había participado. Por mucho este es el mejor blog del Diario, neta te digo que ojalá hubiera dos o tres más reporteras como tú, Monterrey las necesita.
Felicidades y sigue así.
Luis