Silvania: Bucolismo digital
Silvania se mueve en un campo de espirales por siempre. Entre sonidos pop, ambient, pasajes etéreos, secuencias procesadas y la pizca de feeling que provoca el menor hastío.
Silvania se mueve en un campo de espirales por siempre. Entre sonidos pop, ambient, pasajes etéreos, secuencias procesadas y la pizca de feeling que provoca el menor hastío, campo de espirales/árboles/secuencias posibles (At-At Records/Flour Music) nos conecta con la armonía efectista de quienes hacen magia digital además de que abren el espectro de que en cuestiones electrónicas a veces nos tardamos en valorar el talento.
Silvania es ese pecado entre los sonidos en espiral que provocan un encuentro con la imaginación ("Jardín 3 veces"), con la capacidad de crear atmósferas bellas ("Metal de día"), pegajosas ("Nadie entre Jeannette y Stina"), cargadas de pulcritud ("El es eco", "Clima: neblina"), como para valorar la naturaleza a partir de el talento y la inventiva de un dueto que se toma en serio el crear música desde diversas ópticas.
Una producción que vibra entre la complejidad audible y el ritual en texturas de unos exponentes del Perú de vanguardia, ese del cual nos llega poco y que si se reviste de Silvania, no dudaremos en poco a poco ir a la búsqueda. Un dueto, Cocó y Mario, que sabe que el exponer su material y moverlo en altas esferas siempre se volverá más redituable que cualquier intento por ser parte del negocio de la electrónica de estos días.
Por fortuna aún se puede valorar la calidad entre títulos muy de nuestros paisajes latinoamericanos, un viaje inquebrantable que se documenta de una probable travesía de Perú a España, y de ahí a México, con una larga estadía en Tijuana para ser precisos, e inmiscuirnos en esos temas que se evaporan cuando menos pensamos y regresamos el CD.
Con esas concreciones digitales y esos guiños electrónicos, por qué no acudir a las historias de todos los días, incluso a esa seducción casi mitológica que nos proponen, para que las imágenes se recarguen en los efectos del unicornio, símbolo que encabalga este disco a un fin último: una lección de vuelo de otro mundo en otro mundo, y así sucesivamente, por fortuna esos espirales, esos ambientes, los tenemos frente a nosotros, basta sólo con contemplarlos.
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