Gabriel ContrerasBLOG-GCEl autor es periodista, monero, dramaturgo y guionista. Es regiomontano. Trabaja y colabora en espacios como “Milenio”, “La Rocka” y Radio Nuevo León. Fue colaborador de “El Porvenir”, “Reforma”, “El Diario de Monterrey”, “Posdata”, Televisa Monterrey y Canal 28.
También hace los monitos que aparecen en este blog.
“El objetivo central de este espacio es poner en juego y en cuestión temas vinculados con el ejercicio de las artes, la literatura, la cultura política y la política cultural.
Tlacuaches en fuga
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Tal y como ocurrió hace poco en Monterrey, donde un oso fue atrapado merodeando una escuela, ahora hemos sabido de un cocodrilo que le echaba un ojo a la escuela Cetis 34, en Morelia.
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Antes de que se esgrima cualquier análisis, lectura u observación, se da por hecho que el culpable de todo es el susodicho animal, y que nosotros los humanos somos la flor de la inocencia.
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Y en ese tenor es que se movilizan manos y maquinaria para atrapar a los animales en cuestión, ya sea un oso, un cocodrilo o lo que aparezca, sin poner en cuestión, jamás, la pertinencia de la presencia humana en esos lugares.
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Ignoro la situación de Morelia, pero en Monterrey puedo asegurar que los fraccionadores, muchos fraccionadores, gracias a su efectiva (me refiero a arreglos en efectivo) complicidad con el gobierno municipal, van apoderándose cada dia de mas y mas cerros y lomas, de modo que los osos, tejones, tlacuaches y serpientes que vivian en esos rumbos acaban por ser expulsados… pero ¿expulsados adonde? Exacto, expulsados hacia ninguna parte, de modo que no es difícil hallarlos vagando en la desolación (o quizás en la insolación) en busca de un destino que se les ha escapado para bien de los fraccionadores.
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La clave esta en el llamado “desarrollo urbano”, al que por supuesto le vale una pura y dos con sal la vida de los animales, y llegan con sus bulldozer a destazar madrigueras, cuevas y guaridas, que para eso tienen dinero, para destruir lo que les plazca.
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Un solo ejemplo. En Monterrey, al sur, hay un paraje conocido como La Punta de la Loma. Es un conjunto de pequenos cerros que ya desde el siglo XIX es considerado como una parte importante de nuestro paisaje. Por ejemplo, en la biografia de Agapito Trevino, Caballo Blanco, se nos indica como el legendario bandido perpetraba algunas de sus correrías en La Punta de la Loma, en Loma Larga y en Villa de Santiago. Pues bien. A unos empresarios les dio la gana tomar uno de los cerros de la Punta de la Loma, el que esta frente al Parque Canoas. Metieron sus bulldozer a plena luz del dia y lo borraron del mapa. Nadie protesto, nadie se movilizo, nadie grito, nadie movio un dedo. Nada. El cerrito fue borrado del mapa y se acabo. Ahora ese esepacio será convertido no se en que, quizás un Oxxo, un Seven, una escuela del Tec, lo ignoro. Lo único que se es que los empresarios de Monterrey tienen el poder suficiente para borrar una loma en una semana y no hay quien los detenga. Desgraciadamente, en Monterrey las campanas de defensa ecológica consisten en versos y canciones, y cuando hay que movilizarse ante la fuerza del dinero y los bulldozer, entonces no hay quien diga yo.




Es verdadero que parte de
Es verdadero que parte de las campañas ecológicas consisten en versos y canciones pero no es lo único que se hace, tal vez lo planteas así por desconocimiento, pero los esfuerzos van más allá de ese tipo de acciones.
Personalmente participo de ello y por eso comento.
Como ese caso que explicas, tan solo en Parque Cumbres deben existir al menos 30. En una ciudad como la nuestra con millones de personas sería ideal que unos cientos dijeran yo para movilizarse y algo más que eso.
Toño.
Antes de estar repartiendo
Antes de estar repartiendo juicios a priori, deberías saber que, todas las escuelas, todas, sean públicas o privadas, deben obtener el terreno directamente de las autoridades, si no, no pueden hacer nada.
Y ahora, creo que en lugar de buscar una justificación a tu torpe actuar, deberías ir a buscar muy en serio a los culpables, y ser tan valiente en señalarlos con todo y pruebas en forma pública.
Si no lo haces, será una triste muestra de que, como muchos "pseudoperiodistas" en México, atacas a quien se deja, total, las escuelas no se van a quejar, y pues a los verdaderos culpables supongo que sí les tienes miedo. A ver si no sales conque "es que yo no sabía, es que a mi me dijeron, es yo escuché que tal cosa, es que yo creía que esto y lo otro"
¿Qué va a poder más? ¿tu orgullo, tu sentido periodístico, la lógica, la honestidad, el miedo, la conveniencia de tirar la piedra y esconder la mano? ¿o en verdad nos darás la sorpresa de ejercer un real periodismo de denuncia contra lo malo?
A mi critícame lo que gustes, pero las acciones u omisiones son solo tuyas, y según respondas, habrá que atenerse a las consecuencias. Es tu elección.