El árbol de los dinosaurios

Stephen Jay Gould, mi gurú de la divulgación, resumió una vez en tres palabras el atractivo que tienen los dinosaurios: “grandes, fieros, extintos”. Es cierto. Después de ver en persona el tamaño de un tiranosaurio (incluyendo su boca llena de dientes), de ver por enésima vez —engullendo palomitas— alguna de las cintas de Jurassic Park, y de leer fascinantes papers acerca de las minucias que ayudan a distinguir entre reptiles muy parecidos, no me queda más que confesarme un dinófilo irredento.

Por eso desde temprano me fascinó el nuevo informe publicado en los Proceedings of the Royal Society B acerca de un “superárbol” genealógico de los dinosaurios. Presentado en forma circular, el magno listado enumera a 440 de las 600 especies de dinosaurios conocidas.

Para construirlo se integraron los datos de 155 árboles hechos por expertos, se depuraron los datos, se aplicaron fórmulas y algoritmos y se alimentó con el mazacote una máquina en las instalaciones de Computación de Alto Desempeño de la Universidad Nacional de Irlanda, que tardó casi 5 mil horas en generar el diagrama que conecta a todos los dinosaurios conocidos.

La investigación dio a los participantes, encabezados por Graeme Lloyd, atisbos intrigantes acerca de la historia natural de estos reptiles fascinantes.

Entre las novedades está el asunto de que la gran variedad de dinosaurios identificable en el Cretáceo tardío, antes de la gran pedrada de Chicxulub, no fue parte de una tendencia propia de ese periodo. En realidad todas esas familias de dinos existían desde mucho antes, y el equipo de Lloyd concluyó que la aparente explosión de variedad es hija de un sesgo en el muestreo.

El Cretáceo duró desde hace 145 hasta hace 65 millones de años, y dentro de él se ubica el evento llamado la Revolución Terrestre (hace entre 125 y 80 mda), durante la cual flora y fauna verdaderamente se multiplicaron como conejos primaverales. Pero los dinosaurios no aumentaron su diversidad.

Ellos habían tenido ya varios eventos de diversificación masiva, pero ocurrieron mucho antes. El equipo de Lloyd identificó algo así como once eventos de variabilidad, pero todos los importantes ocurrieron en el Triásico.

Como es natural, mucho de lo contenido en este sugestivo reporte será discutido y alegado por los expertos. Así es como progresa la ciencia; así es como se reproduce la dinomanía. ¡Groarrr!

Y que te pongan a ti a

Y que te pongan a ti a escribir el blog, no?

Si bien Horacio no es el más entretenido divulgador que he leido (a veces es bastante ñoño y eso de "camarones mirones" o "dinófilo irredento" nomás no me entra), hace un trabajo muy respetable, porque se dedica a un área bastante difícil: la divulgación de la ciencia.

Hacer la ciencia algo tangible e interesante para todos es tarea de grandes. Yo por eso no le entro, te la pasas topándote con gente ignorante, prejuiciosa, y corta de visión... como tú comprenderas.

Saludos,

FR

La ciencia necesita gente

La ciencia necesita gente que haga interesante la ciencia, no como este tipo a quien nadie le pone comentarios. Propongo que lo quiten y se busquen a una mejor. Al fin Horacio que se vaya a su casa a ver comer palomitas viendo películas. O viceversa, sólo para eso sirve.