Calderón: vivienda popular con biblioteca básica
Todas las casas que entregue su gobierno estarán dotadas de un acervo de entre 15 y 20 libros sobre temas como salud, alimentación e historia de México. El anuncio lo hizo durante la promulgación de la Ley del libro.
Al promulgar la Ley de Fomento a la Lectura y al Libro —casi dos años después de ser vetado uno de sus artículos por el ex presidente Vicente Fox—, el presidente Felipe Calderón planteó que para dar acceso a la lectura a toda la población, las viviendas populares que otorga el gobierno serán dotadas de 15 o 20 libros básicos.
Dijo que podrían incluirse lecturas como un diccionario, guías de salud y alimentación, de historia de México, un atlas geográfico, la Constitución y “cosas elementales” y “fáciles de leer” como cuentos infantiles, literatura mexicana y un cancionero de música.
En el acto admitió que “el problema crónico de la falta de lectura en México, y lo sabemos todos, no lo podemos resolver, ciertamente, por decreto, aun con un decreto que promulga una ley tan importante como ésta”. De paso lanzó una instrucción a la secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota: “Que en las políticas de vivienda para los hogares de menor ingreso del país establezcamos una política pública que nos permita dotar de una biblioteca básica a esos hogares. Pienso en unos 15 o 20 ejemplares”.
En tanto, el director de la revista Artes de México, Alberto Ruy Sánchez, expresó su deseo de que la ley sea el inicio de una política de Estado para que México considere al libro como objeto de primer interés nacional y parte de su política exterior como lo hace España, donde los libros son su cuarto producto de exportación.
Además, advirtió que “si seguimos tratando al libro comercial y físicamente, sobre todo, como cualquier otro producto, el libro perderá, entre otras cosas, su diversidad natural y se parecerá a otros productos; tendremos sólo libros salchichas y libros zapatos que serán malas salchichas y malos zapatos”.
Mientras, la titular de la SEP, Josefina Vázquez Mota, dimensionó el bajo nivel de lectura en México. Afirmó que 30 por ciento de los mexicanos no han visitado una biblioteca en toda su vida y que 40 por ciento ni siquiera ha ingresado a una librería.
También señaló que uno de cada ocho mexicanos no ha leído un libro en su vida y que 30 por ciento no lo ha hecho en el último año y que mientras México le vende un euro a España en libros, España le ha vendido a México 180.
Alberto Ruy Sánchez, uno de los miembros del grupo de reflexión que propuso la iniciativa —con su promulgación, ya ley—, aseguró que la firma del titular del Poder Ejecutivo resulta de una enorme importancia, por ser la primera vez que “se levanta la cabeza y se propone no sólo desacelerar el deterioro, sino avanzar de verdad en la salud y fortaleza del libro y la lectura”.
A decir del escritor y director de Artes de México, durante más de 20 años se ha luchado por evitar el deterioro del libro dentro del país, pero no se ha logrado evitar que la industria pierda competitividad en los mercados internacionales, ni impulsar la diversidad de la oferta editorial o la existencia de librerías.
Ruy Sánchez indicó que si se trata al libro como cualquier otro producto, perderá su diversidad natural: “Esta ley no toca los problemas fiscales del libro, aunque eso no quiere decir que no deban ser abordados por el gobierno en una verdadera política de Estado”.
Por la transformación de los hábitos
Felipe Calderón destacó que resulta vital transformar los hábitos de información y entretenimiento. Por otra parte, enfatizó que “la ley reconoce la necesidad de realizar mayores esfuerzos para aumentar los puntos de venta de libros, impulsar la diversificación de títulos y promover una sana política de distribución y de comercialización”.
La secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota, anunció para noviembre la expedición del Programa de Fomento para el Libro y la Lectura —a través del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes—, además de la instalación del Consejo Nacional de Fomento para el Libro y la Lectura, dos herramientas fundamentales dentro de la ley.
La ley es una pieza clave para establecer una política de Estado, porque busca incluir los intereses compartidos por todos los ciudadanos, porque convoca al consenso de la comunidad, porque el libro, como toda manifestación de la cultura, es un bien social y, sin duda, de los más valiosos e indispensables.




