Subejercer en un año de crisis es un crimen

Lunes, 21 Julio, 2008

Subejercicio es una palabra tan fea que ni siquiera aparece en los diccionarios de uso correcto del español. Es una acción tan horrible que el diputado Gustavo Cárdenas propone sancionar a los funcionarios que la cometan.

Subejercer es incumplir con el compromiso de inversión en un periodo. No es un acto virtuoso emparentado con el ahorro, sino una irresponsabilidad que tiene múltiples efectos negativos en años como este 2008. La recesión en Estados Unidos y la pérdida de confianza de los consumidores e inversionistas en México obliga al gobierno a desempeñar un papel de contrapeso. Los economistas le llaman política anticíclica y no tiene nada de ciencia oculta. Es puro sentido común: el gobierno debe gastar más en un año en que los recursos del sector privado fluirán menos. Así lo indican los datos de remesas y las perspectivas de la industria automotriz. Lo confirma la desaceleración de la industria de la construcción. Creció 8.2 por ciento en 2006, 3.0 en 2007 y apenas 1 por ciento este 2008 (las cifras son hasta abril).

El gobierno previó que 2008 sería complicado y presentó una propuesta de presupuesto en la que dejaba claro que asumía su papel de locomotora. Consiguió del Legislativo un par de nuevos impuestos para tener más recursos. Anunció con bombo y platillo fondos sin precedente para infraestructura y el sector rural.

La SCT y Sagarpa encabezan las acusaciones de subejercicio. En el caso de Comunicaciones y Transportes se dice que el presupuesto no ejercido es cercano a 30 por ciento del gasto programado y con Sagarpa hay un baile de cifras. La Confederación Nacional Campesina habla de hasta 80 por ciento en algunos programas.

Cuando se trata de buscar explicaciones encontramos pretextos y teorías del complot. El marco regulatorio es complejo, dice Luis Téllez. Se busca empatar los tiempos de la inversión con las elecciones de 2009, acusan los 18 secretarios de Finanzas de los estados priistas.

El hecho es que hay miles de millones de pesos en las arcas del gobierno que serían más útiles circulando en la economía. En términos futboleros, subejercer es el equivalente a quedarse con la pelota sin cederla al compañero que tiene posibilidades de meter un gol. No es grave cuando el marcador es un 4-0 a favor, pero mata al equipo si el tanteador es 0-2.

luismiguel.gonzalez@milenio.com