Verano y arte

Niños, títeres y flores en la Casa de la Cultura

Desde principios de mes se lleva a cabo en la Casa de la Cultura, el campamento de verano “Recrearte”, que busca desarrollar la creatividad de los más pequeños en estas vacaciones.

Flores celestes hechas con barras de jabón, títeres con peinados mohawk y trajes coloridos, los tambores que suenan al fondo de unos de los salones como si se tratara del sonido tribal de una zona dominada por poco más de setenta niños; estas son algunos aspectos de lo que se ha vivido en las últimas semanas dentro de la Casa de la Cultura, en cuyas instalaciones –además de funcionar como refugio temporal para los afectados por las lluvias- se está llevando a cabo el campamento de verano “Recrearte”.

Año con año, la Casa de la Cultura ofrece este espacio para fomentar la recreación de los más pequeños durante la temporada de vacaciones.

Por dos semanas los niños llevan a cabo actividades para incentivar su creatividad a través de diversos talleres artísticos, en esta ocasión se imparte artesanía marina, ritmo y percusiones, creación de títeres, pintura y manualidades, y globoflexia.

Cada una de las actividades se lleva a cabo en el área de talleres y a los niños se les agrupa según sus respectivas edades.

Los niños del taller de pintura están colocados alrededor de una mesa larga en donde atienden a Mónica Sequeda, quien les explica los pasos para elaborar flores con barras de jabón.

Esta actividad busca que el niño aprenda a fabricar estos objetos con materiales que fácilmente pueden conseguir en casa y -por qué no- empezar a forjar a pequeños empresarios que puedan poner en venta las flores y paletas que han elaborado.
“Esto es un campo de batalla artístico”, dice Jorge de la Peña quien imparte la actividad de creación de títeres.

El desarrollo de una cultura de reciclaje está muy presente en el campamento. En el taller que coordina Jorge de la Peña se les brinda a los niños las lecciones básicas para que en, con material que pueden encontrar en casa, puedan continuar con la construcción de muñecos.

“El único requisito es que se olviden de los personajes de la televisión, queremos que recurran a la imaginación y realicen sus propias creaciones”, dice.

Por otra parte, platos de unicel repletos de conchas, escamas, caracoles y conchilla se pueden ver en otro de los salones, donde Patricia Ruiz en el taller de artesanía marina enseña a decorar objetos con materiales que podrían ser considerados como desecho.

“Aquí les enseño a limpiar las escamas de pescado y las conchas con agua y jabón para utilizarlas en aretes, pulseras, servilletas, muy sencillos pero muy llamativos”.

Momentos antes de que suene el timbre que anuncia la salida -donde Cynthia Andrade y Juan Carlos Flores ya están preparados para entregar a los niños a sus respectivos padres- Oscar Camacho titular del taller de ritmo y percusiones ordena el salón, que se encuentra rodeado de tambores, congas y percusiones.

Su taller, además de formar el sentido musical de los pequeños, busca ejercitar su motricidad .

“Sólo queda invitar a los padres a que en casa impulsen a los niños a seguir con este aprendizaje por medio de las actividades artísticas”, comenta.

Roberto González