Juan Alberto VázquezEl GángsterFundador de MILENIO Semanal, desde entonces se desempeña como reportero de la sección de Mil Cosas Más, QRR y El Ángel Exterminador en el diario y también en el programa Política Zero de Milenio Televisión. Es socio del restaurante Black Horse de la colonia Condesa del Distrito Federal, sitio en el cual se desempeña como dj jueves y/o sábados bajo el seudónimo de Papagato, personaje que prefiere los géneros soul, funk, indie, latin y acid jazz.
¿En qué estás pensando?
Tarde o temprano llega la pregunta. Conoces a una mujer. Tú le gustas y ella a ti. Creen que pueden lograr algo juntos y entonces comienza la, no por muy conocida, en ocasiones ardua labor por ceder o ganar territorio, como si fuera un juego de ajedrez. Ahí te va mi peón pero voy por tu reina, reina. Ellas irremediablemente utilizan su físico (o su flor) como moneda de cambio y tú tienes qué dejar de ser el patán que tanto te gusta para convertirte en un lobo domesticado —como dice una salsita—, que las vaya desnudando a ternuritas.
Y es que, según los manuales, así tiene qué ser pues, intenten lo contrario y díganle a una mujer que acaban de conocer y con la cual hubo algún tipo de química “oye la verdad es que me quiero acostar contigo, right now”, y verán las respuestas: “eres un pelado”, “ni que fuéramos perros”, “por lo menos dame un besito”, “la ley me protege así es que te voy a echar a la policía”, “con el único que me iría a los cinco minutos es con Leonardo di Caprio”. O sea que ellas nos obligan a todo este embrollo en que se ven involucradas, idas al cine, llamadas telefónicas de una hora, cenas con pasta, ensalada y Madradeus (¡noooo!), rosas en ramo o por unidad, presentaciones de las respectivas familias y amistades cercanas, intercambio de regalos, incomodísimas maniobras amorosas en el auto. ¿Qué necesidad tenemos de todo esto?
En esos días prodigados a conocerse, uno piensa con el vientre y encarnado en Romeo, incluso llega a masturbarse pensando en el momento añorado en que despojara con delicadeza la ropa interior que ya ha rozado por ahí en algún abrazo furtivo. Y tras esa muestra de onanismo, ya no hay retorno. Ahora, o lo logras, o una frustración más empañará tu de por si opaco futuro. Entonces te aceptas en formación de una pareja sin saber hasta donde llegaras, y hasta, víctima del auto engaño, aseguras a tus cercanos que lo estás disfrutarlo. Pero lo que realmente gozas es el poner en acción la maquinaria de argucias que vaya mermando la resistencia de la madame. A decir verdad, algunas no oponen tanta, pero esas son precisamente las que menos te interesan. Esta quizás sea una de las máximas contradicciones masculina al momento del filtreo.
En esa etapa te descubres jovial, encantador, echador, blofero y escondes tus carencias debajo de la cama, para que no interfieran en ese proceso que los lleve a terminar como los píes del Señor: “desnudos uno encima del otro y con un clavo en medio”, como dice el guarro-piropo. Y ya sea antes o después, ese momento llega para bien de tus nervios y del organismo de ella. Sí, de su organismo. Porque a nosotros nos cae de maravilla un polvo, pero estudios científicos comprobados nos dicen que a ellas les va mucho mejor: muchas y buenas relaciones sexuales disminuyen la posibilidad de cáncer en la matriz, su piel luce sedosa y brillante, mejora radicalmente su humor, y no se cuántas cosas más. ¿Si el sexo les provoca tantas mejoras, por qué a veces se resisten como si les fuera en ello la muerte? Les provoca la muerte chiquita, eso sí, pero nada más, y de esa no te mueres mucho, a menos que tengas insuficiencia cardiaca.
Y bueno, ¡por fin apareció el sexo! Mientras enciendes un cigarro y meditas sobre si hiciste bien o mal (cosa de la que no te preocupaste durante la seducción), o piensan en la derrota de tu equipo de futbol, llega un silencio que para ellas resulta incómodo y es cuándo preguntan por vez primera: “¿EN QUÉ PIENSAS?” Es obvio que la pregunta te desarma pues ellas acaban de iniciar el ascenso al Everest (metafóricamente tu eres el equipo que las ayudará a lograr el objetivo), mientras que el machín ya se quieres bajar de la montaña rusa, y ahora sólo está pensando en montarse a los caballitos (es decir, la nueva vecina) lo cual no debe significa que no te quieras volver a subir a esta montaña rusa una madrugada de estas.
Amiga, vecina, hermana, ¿quieren saber lo qué piensa un hombre durante los silencios incómodos? Pues en que estaría de maravilla estar con los amigotes jugando cartas y bebiendo whisky, o tirado en su cama solo y leyendo un libro o viendo Carlitos Way´s por enésima ocasión, o mirando un partido diferido de futbol, o pintando si es que le gusta pintar, o en la barra de un bar conociendo con alguna rubia despampanante a la cuál, por regla, debería de preguntarle “¿tu no eres de las que preguntan ´en qué estás pensando´ tras la primera relación sexual?”. Bueno pues básicamente eso son algunas cosas que pensamos, por si lo deseaban saber.
Aunque los eróticamente correctos dirán, claro que se equivoca este tipejo, en los silencio incómodos yo pienso “en nuestro futuro como pareja”, o “en el momento en que iré a pedirle la mano a tus padres” o “en que soy un hombre afortunado al tenerla”. Pero si vamos a ser honestos, por supuesto que no pensamos eso, aunque algunos incluso lo repitan y se sientan bien al hacerlo.




Qué divertido eso de que el
Qué divertido eso de que el favor es para nosotras. Me encantó esa parte de que favorece a nuestro organismo porque la piel y los dientes y la salud y quién sabe qué más... ¡¡Juar juar juar!! Sí, a mí también me han llegado esos "datos científicamente comprobados".
Pero, fíjate, Alberto, que hay ocasiones en que prefieres ante todo sinceridad y hasta un poquito de descaro, y, contra todo: caes rendida. Eso sí, que sepan utilizar las palabras y el momento. Simplemente escucha al maestro Sabina en "Y si amanece..." y sabrás de lo que hablo.
Y los silencios posteriores no son tan incómodos... secretamente, te confieso que si algo me enfría es un hombre que no para de hablar, así que esos momentos hasta se agradecen, la verdad.
Me encanta lo que te he leído... y eso que apenas te estoy descubriendo. Seguiré actualizándome con tu blog y divirtiéndome.
Saludos!
Muy cierto en general.....
Muy cierto en general..... pero habemos algunos locos que en realidad no podemos pensar en nada. Aquellos que prolongan el placer que acaban de recibir solamente dejando la mente en blanco, tambien estan aquellos que piensan en lo guapa que esta la mujer con la que acaban de estar.
En cuanto a los jueguitos de ajedrez, la realidad es que no hay nada mejor que una mujer que acepte que le agrada el sexo, desafortunadamente los "machos" las llaman con nombre soeces que empiezan con "P" y arruinan todo el asunto.
Personalmente pienso que una cosa es aceptar que me gusta el sexo como a cualquier mortal y otra cosa es ser promiscuo. Por eso despues del sexo lo que cruza por mi mente es ¿cuando podre volver a tener sexo con ESTA persona ?
Yo me considero un poco salido de los estandares pero la verdad es que para mi el sexo no es la meta sino el resultado de una relacion de afecto llamese como se llame o le quieran llamar (amistad, amor , novios, esposos , amantes , etc )
Creo que la mejor respuesta a esa pregunta es ESTOY PENSANDO EN TI y es todavia mejor si es verdad
Saludos
Pues esa pregunta es muy
Pues esa pregunta es muy temida por mi, pues por lo general pienso en lo que debi haber hecho, en si seria pronto preguntarle por hacer posiciones de esas que a veces se ven en los museos y que son anatomicamente demandantes...
Por supuesto que uno nunca contestara:
a)Que no debi tomar tanto ayer
b)que como lo hara su hermana (o su amiga)
c)que los gemidos se escucharon falsos.... y un largo etcétera.
Excelente entrada!!
es una realidad....las
es una realidad....las mujeres preguntamos ¿en que piensas?
por que nosotras pensamos mil cosas...
que si te dejo demasiada baba en el cuello...
que si fue muy rapido...
que si que le viste...
que si cuando podras comprar aquellos zapatos...
que si tus amigas agarrarían algo mejor...
Y TODO ESTO DURANTE EL ACTO!
la pregunta final es solo para acallar los demonios....
pd. me encantas, a ver cuando te puedo preguntar en persona..¡¿en que piensas?!
Amigo........EL SECRETO DE
Amigo........EL SECRETO DE CUALQUIER CONQUISTA ES EL MAS SIMPLE DEL MUNDO: SABER QUE HACER CON ELLA.
Mas cierto no puede
Mas cierto no puede ser.
Cuando mas incomoda es esta pregunta es cuando estas con alguien mas que no es tu pareja.... Q estaras pensando entonces?
Excelente entrada,
Saludos
¡...Y que te lo pregunten
¡...Y que te lo pregunten justo en ese momento!
Alguna vez, sólo por curiosidad, se me ocurrió anticiparme a la susodicha y durante el breve lapso que tarda uno en rodar a un lado y encender el cigarro le pregunté: "¿En qué piensas?"
Ella se sonrió y respondió burlona: "Esa pregunta es mía".
saludos!
En pasado... Muy cierto,
En pasado...
Muy cierto, muchos remilgos para al final desear exactamente lo mismo, pero como bien lo mencionas, la cantidad de remilgos es directamente proporcional al interés.
Y ya que estamos en confianza y sinceridades:
Generalmente preguntamos "en que piensas" porque ya nos hicimos las misma pregunta antes ( justo durante el "acto" que suele ser: la insistencia en el mismo es inversamente proporcional al desempeño mostrado)y nos la hicimos en pasado: ¿En que demonios estaba pensando?, digo, para cuando me animè a dejarme " desflorar" ( que porsupuesto es una metàfora, o mejor dicho mentira) por èste wey?
Entonces, como estamos tratando de resolver la incògnita, les ponemos tarea, para no vernos ni dudosas ni sin tema ¿En que piensas?...( la respuesta es lo de menos)
P.D.
Besos, que me enacantas!
Pues este es un tema que
Pues este es un tema que siempre ha llamado mi atención. Alguna vez me di cuenta (y por favor corríjanme si tango una idea equivocada) de que yo nunca he gemido de placer ni me he retorcido como araña fumigada de la manera en que lo hace una mujer cuando de verdad la llevas al clímax (dado lo cual debería ser más que evidente para nosotros cuando fingen), por lo cual al final si te pones a reflexionar TU pusiste el placer (no digo que yo no obtenga también mucho y muy bueno pero no hay comparación), TU pusiste el esfuerzo, TU pusiste el tiempo, la paciencia, EL DINERO, y finalmente TUviste un buen arrumaco (no tan buen negocio ehh), y todavía te tienes que hacer a la idea (o peor tantito de verdad te lo crees)de que eres un chingón porque lograste lo que querías (que losers somos me cae)cuando fue ELLA la que obtuvo exactamente todo lo que quería y con la ley del mínimo esfuerzo, sin embargo, y hablando con varios contemporáneos, pocos en realidad están de acuerdo en que esa es la verdad y aún menos están dispuestos a hacer algo para evitar que sigan abusando de nosotros de esa manera, ya que si algunos pocos nos ponemos a trabajar para lograr cierta equidad sexual los miles de perros sin oportunidad en tiempos normales pasarían a ocupar nuestro lugar con lo cual las mujeres otra vez con sólo un poco de sacrificio y un mucho de buen colmillo y oportunismo volverían rápidamente a su condición anterior y (QUE MIEDO!) tal vez con aún más poder, no digo que sea una batalla perdida que carajo pero ante la cantidad de terreno perdido a través de las generaciones y con un frente tan desunido y traidor la equidad (ya no digamos una balanza a nuestro favor) se convierte en una idea tan irreal digna del sueño más descabellado e irrealizable de Dalí.