Espacios del saber en el olvido

Las bibliotecas públicas en Monterrey, entre los daños y el olvido

El deterioro y la falta de mantenimiento se están haciendo cada vez más evidentes en los espacios públicos destinados expresamente a la lectura.

En la Ciudad del Conocimiento, la lectura no es privilegiada. Se le destina aun espacio maltratado, sin las comodidades básicas y que, en algunos casos, termina por ser un espacio que evita el gusto por la lectura.

Las bibliotecas municipales en Monterrey presentan una cara que simplemente no invitan a la lectura. Un recorrido realizado por MILENIO Diario de Monterrey por seis bibliotecas públicas de Monterrey –de las 69 que completan el circuito- presentan daños en su infraestructura, el desorden del material bibliográfico y, en algunos casos, que estos espacios se han convertido en bodegas para libros.

Biblioteca pública número 8, colonia Nuevo Repueblo

La biblioteca Manuel González luce un buen rostro al visitante, puesto que acaba de ser pintada en su exterior. No obstante, todavía se localizan algunas pintas de grafitti, y cuenta con algunos vidrios rotos en su parte posterior.

En su interior, se aprecia un supuesto orden, de no ser por la pila de cajas llenas de libros que se aglutinan en un rincón del edificio. Algunos tomos de alguna enciclopedia y libros de texto son lo que están en las cajas de huevo San Juan. En su entrada, se invita a la comunidad a tomar cursos de valores porque “todos valemos”, según dice la invitación.

Biblioteca número 5, colonia Caracol

A decir de los vecinos, este espacio cultural ha cerrado sus puertas desde hace 15 días y nadie da razón del porqué. Algunas amas de casa que se encuentran en el plantel educativo nos informan: “Pues ahí mandaban los maestros a los niños, pero la cerraron quien sabe por qué”, explica. La maleza crecida denota abandono y un cartón sirve para tapar una de las ventanas del edificio. A su entrada, un pequeño montón de escombro recibe a los curiosos.

Biblioteca número 7, colonia Acero

Esta es una de las que mejor rostro ofrecen, aunque también lleva tiempo sin abrir, según expresó un vecino. Su fachada luce una reciente capa de pintura, mientras que a su lado derecho, uno de los cristales demuestra que fue víctima del vandalismo. A decir de su aspecto, la banqueta que lo rodea muestra un hundimiento con relación a la estructura del edificio.

Biblioteca 10 de Marzo

Un pequeño espacio situado entre una casa particular y un edificio abandonado, que luce las firmas de algunos grafiteros locales en su fachada, a pesar de contar con una malla ciclónica que la protege. Cuando se buscaba localizar a esta biblioteca, una vecina de la colonia Garza Nieto indicó: “pues por ahí está, al lado de una lechería, está bien escondida; a ver si la halla”. Al exterior no se aprecian grandes daños aunque tampoco luce un cuidado impecable.

Biblioteca Los Altos

Es esta la más dañada de las que se visitaron. Ubicada en la colonia del mismo nombre, su estructura muestra claros avances de desgaste, su fachada –al igual que muchas, luce llena de graffiti– y parece todo menos una biblioteca. En una de las esquinas del techo, las varillas sobresalen de la placa muestra de que el recubrimiento se ha perdido. En otro costado, se aprecia la humedad saliente de su unión con la placa. Atrás del edificio, se supone que había una malla ciclónica que lo protegía, pero ésta ha sido derribada y la cara posterior de la biblioteca es el marco perfecto para ensayar el graffiti.

Biblioteca Villa Mitras

Al poniente de la ciudad, la biblioteca de la colonia Villa Mitras se alza como una de las más cuidadas de las que se visitaron. En su interior se aprecia un impecable orden y posiblemente es una de las pocas que se han salvado del graffiti. Cuenta con protección adecuada en sus ventanas, por lo que sus vidrios se encuentran completos.

Monterrey • Gustavo Mendoza Lemus