Entrevista: Manuel Espino • Presidente de la ODCA

“Me pesan y duelen las injerencias en el PAN”

El ex dirigente nacional blanquiazul, quien platica de su libro Señal de alerta, que ya circula en librerías, recomienda a sus correligionarios no “someterse voluntariamente” al gobierno de Felipe Calderón.

Manuel Espino decidió mandar dos advertencias al gobierno de Felipe Calderón: que se cuide de la “naturaleza” del senador priista Manlio Fabio Beltrones y que detenga la tendencia de convertir al PAN en un partido de Estado. También alerta a sus correligionarios a no “someterse voluntariamente” al gobierno.

Al platicar de su libro Señal de alerta, el ex dirigente de Acción Nacional señala que consideró que éste era el momento para hacer esta advertencia y que prefiere resignarse a su retiro que dejar pasar el tiempo y que la situación empeore. Manlio Fabio Beltrones se mantiene en el centro de sus críticas y también en la portada del libro, que tiene en siluetas las fotos del presidente Felipe Calderón y de Beltrones estrechándose la mano.

Respecto a las intromisiones del secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, en los asuntos del partido, Espino optó en principio por bromear:

“Déjeme ver si lo menciono en el libro”, fue su primera respuesta y buscó en el índice onomástico.

“Sí”, continuó

—¿En cuántas páginas?

—En seis.

—¿Y qué opina de sus intromisiones?

—Las ha tenido en el PAN y no nos engañemos, cuando estuve en puesto públicos no usaba el cargo para ofrecer puestos y coaccionar voluntades. Hay quienes entienden eso pero les duele reconocerlo, a mí también me duele, me pesa; a este partido le he dedicado 30 años y por eso el libro pretende poner un letrero de precaución, por qué no, de precipicio adelante.

Pero el centro de sus acusaciones es Manlio, a quien califica como “un personaje tenebroso, represor, acostumbrado a intimidar, a espiar, a engañar, a pasar por alto la ley, reprimir medios de comunicación, a controlar sectores de la sociedad”.

También ataca a Elba Esther Gordillo al señalar que le “preocupa ver a una señora con una posición política muy cómoda, consiguiendo puestos del gobierno para sus amigos”.

Le parece inconcebible que se le pague a alguien con las direcciones de la Lotería Nacional, del ISSSTE y de la subsecretaría de Educación Básica.

Cuando se le señala que lo mismo sucedió en el gobierno de Vicente Fox y se le comenta que Miguel Ángel Yunes fue secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Espino señala simplemente que actualmente se está pagando más.

El dirigente de la Organización Demócrata Cristiana de América también critica la relación del gobierno con el líder de los petroleros, “Carlos Romero Deschamps, a quien hace cuatro años queríamos meter a la cárcel, porque estábamos convencidos que era un delincuente; ahora es aliado del gobierno”.

En su casa en Ciudad Juárez, Chihuahua, rodeado de su esposa y dos de sus hijos, Manuel Espino parece resignado a pagar los costos que le atraiga la publicación de su libro de 212 páginas.

A pesar de la comodidad que muestra en la tranquilidad de su hogar, Espino no deja de cuidar su carrera política y se expresa muy bien del presidente del PAN, Germán Martínez, y del presidente Felipe Calderón.

De Martínez señala que es “un presidente nacional fuerte, vigoroso con voz propia y lo quiero apoyar, por eso cuando él dice que hemos dialogado más de lo que se imaginan, es verdad”.

“Caminamos en el mismo sentido; con un Presidente fuerte será más fácil el camino a 2009 y a 2012, no quiero que le hagan lo que me hacían a mí”.

Lo que provoca la pregunta obligada respec-to a la cercanía de Germán con Calderón.

Espino asegura que “la cercanía no importa, una cosa es la cercanía por amistad, pero en la relación institucional puedo acreditar que Germán ejerce su autonomía y me ha dado muestras”.

—¿Como cuáles muestras?

—Voy a dar una sola: cuando se filtró a la opinión pública que estaba por publicar un libro, lo platicamos brevemente y dijo yo te lo respeto y entiendo; cuando lo lea, te comentaré. Allá no sé cómo lo van a tomar, aquí te lo respeto.

“No agarró el teléfono rojo para preguntar”.

Espino está en los últimos preparativos para la presentación de su libro, el próximo 29 de julio. Este trabajo, que inició apenas hace unos meses, el 19 de marzo, es su primera publicación, pero no su primera obra. Tiene otro que versa sobre los poderes reales en el país y que pensaba publicar en 1998, antes de que el PAN ganara la Presidencia.

Después de varias entrevistas respecto a su libro, pasó un día con su familia en uno de los primeros descansos después de toda la actividad política que tuvo hasta que dejó de ser presidente del PAN.

Explica que buscó enviarle una carta al presidente Calderón para hablarle de su obra por medio de Mouriño, pero no fue posible debido a que tenía la agenda llena.

Deja claro que la intención del libro no es criticar al gobierno federal, sino advertir del temor que tiene “de que algún día regrese lo que ya superamos años atrás, y no me refiero a volver a tener un gobierno del PRI, sino regresar a un gobierno con un personaje represor como Manlio Fabio Beltrones.

Comenta que el senador por Sonora ha acumulado poder, “a mí como panista me extraña y me preocupa que ese poder haya sido en gran medida por concesiones y privilegios que le ha otorgado el gobierno. Hay quienes afirman no sólo que quiere ser Presidente, sino que de facto es vicepresidente”.

Recuerda que el otro objetivo de su libro es evitar que México regrese al partido de Estado, ya que asegura que ha constatado “actitudes y a ratos tendencias por las que muchos dicen que hemos aprendido rápido las mañas del PRI”.

Deja claro en su obra lo que puede suceder si no terminan esas actitudes, y que no acusa al gobierno ni al Presidente, “porque no cree que esté promoviéndolo, son algunas personas que han caído en la tentación de colocar gente en candidaturas y puestos de dirigencia”.

Prefiere no dar nombres de esos panistas en el gobierno, ya que actualmente se trata de enseñar la tarjeta amarilla, pero se compromete a que si continúan esas actitudes, las hará públicas.

Georgina Morett