El sexo en vacaciones
Es un hecho común, reconocido: en verano, sobre todo en el periodo vacacional, aumenta la calentura tanto en hombres como en mujeres.
Muchos lo sienten y creen que son exclusivamente sus hormonas las que se comportan así, pero es un hecho común, reconocido: en verano, sobre todo en el periodo vacacional, aumenta la calentura tanto en hombres como en mujeres, quienes afirman en encuestas que en esta estación crece el número de encuentros sexuales que sostienen a la semana.
Esto se debe a varios factores: aquellos que tienen días de descanso se encuentran menos estresados, tienen mucho tiempo libre, realizan actividades novedosas y le dedican más horas a sus parejas; además, el calor (en la Ciudad de México suele llover en esta etapa del año y quizá no aplica esta sentencia, pero no hay que olvidar a los compatriotas de otros estados y que muchos chilangos se van de vacaciones a la playa o a ciudades con un clima más cálido) hace que vistamos ropa más ligera, que sudemos y con ello tengamos olores que, aunque no sean notorios a simple olida, resulten inquietantes para los ejemplares del sexo opuesto; que conozcamos a nuevas personas que nos interesen eróticamente (el típico “amor de verano”), con las que se aprovecha hasta el último momento antes de la posible separación. Obviamente, esto se refleja también en el índice de nacimientos y bodas en verano.
Por ejemplo, el Registro Civil de Buenos Aires, Argentina, informó el año pasado que la tasa de concepción fue mayor en primavera y verano que en otoño e invierno. Especialistas en sexología y medicina reproductiva de esta ciudad afirmaron que muchas parejas que están en tratamiento de fertilización asistida, buscan el embarazo durante las vacaciones de verano, para “hacer la tarea” con tiempo, con tranquilidad.
Un dato curioso es que para las mujeres israelíes el hecho de irse de vacaciones lleva implícito mantener más relaciones sexuales tanto si tienen pareja como si no, según se desprende de un estudio elaborado por la Universidad de Ben Gurión, en el Neguev. Como en su vida cotidiana las relaciones eróticas no se dan con regularidad, ellas esperan esta época para poder gozar con sus parejas. De hecho, en algunos casos incluso se convierte en un elemento esencial o posible factor que motiva el viaje, lo que explica que las vacaciones sean percibidas como una oportunidad para la pareja de tener sexo en un entorno nuevo y relajado. La investigación también mostró que las vacaciones en el extranjero son propicias para mantener relaciones sexuales fortuitas en un ambiente anónimo, mientras que estas mismas acciones en un entorno más familiar podrían dañar la imagen de la mujer.
Pero los encuentros casuales en vagaciones no sólo son practicados por las damas de Israel, sino por hombres y mujeres de todo el mundo, quienes han encontrado en internet una herramienta para ubicar posibles parejas sexuales en los lugares donde vacacionarán. Aunque aún sigue vigente el conocer en una discoteca, en la playa o en un tour a alguien que te alborote la hormona, ahora existen foros y espacios para anuncios en la web donde un amplio número de personas coloca anuncios desde semanas antes de salir rumbo a su destino turístico, en donde “solicitan” pareja sexual en tal o cual ciudad, con ciertas características, para tener sexo el tiempo en estarán en ese lugar.
Por supuesto, el hecho también tiene sus puntos negativos: es en esta época del año cuando se dan más embarazos no deseados (ya sea porque se inician relaciones no planeadas o porque se olvida tomar la píldora anticonceptiva) y cuando, debido a la pachanga, a los tragos para bajar el calor, a la súbita aparición del deseo, un amplio número de personas se olvida de usar preservativo, corriendo así el riesgo de contraer alguna enfermedad de transmisión sexual.
Entonces, lo recomendable es gozar como locos de esta temporada vacacional, disfrutar del calor que invade nuestros cuerpos y de la ausencia de estrés, pero sin olvidarnos de cuidar nuestra salud, así como la de nuestros compañeros y compañeras sexuales, evitando sorpresas que nos desagraden al terminar el verano.
El Buzón de Verótika
Hace algunas semanas leí en tu columna que le dabas algunas recomendaciones a una chica veinteañera sobre lo que podía hacer para satisfacer con creces a su novio. Yo ya estoy casi llegando a la mitad de la década de los treinta y me gustaría que me dieras algunas ideas sobre lo que podemos hacer ahora que noto que mi esposa es más segura, desenvuelta y apasionada durante los encuentros sexuales que hace diez años, cuando comenzamos nuestra relación.
José María
Estimado Chema:
Como lo suelo hacer, lo primero que te recomiendo es que hagan lo más sencillo: seguir lo que les dicta su deseo y su creatividad. No hay fórmulas mágicas ni acciones que “debes hacer”, ya que cada pareja debe encontrar aquello que le satisface no sólo al principio de la relación sino todo el tiempo. El ingenio y las ganas de satisfacer a nuestra compañera o compañero son las mejores herramientas que tenemos.
Sin embargo, como también hago regularmente, te puedo ofrecer algunos tips para ampliar un poquito tu panorama, ya que a veces no disfrutamos de ciertas cosas simplemente porque no sabemos que existen esas posibilidades o no se nos había ocurrido llevarlas a cabo.
Como bien dices, lo mejor de los treinta es que ya pasaste por la etapa de experimentación y, si llevas varios años con tu pareja, has alcanzado la compenetración, el entendimiento. En el caso específico de las mujeres, esta es una década maravillosa, ya que se han quitado de encima los tabúes y miedos que pudieran haber sufrido al inicio de su vida sexual, por lo que están dispuestas a experimentar (aunque a algunas todavía les da vergüenza reconocerlo y esperan que sus galanes propongan cosas nuevas).
Debido a ello podrían estar en un buen momento para adquirir algunos juguetes sexuales, si es que no lo han hecho ya. Si aún no han probado los anillos para el pene que se venden en las farmacias, se los recomiendo, pero si ya los conocen y desean pasar a otro objeto, son básicos los vibradores multiorgásmicos para jugar con la damisela y las balas para estimular el clítoris, que dejarán a ambos satisfechos. También es muy excitante el leer o narrar alguna historia erótica o hasta pornográfica, para encender el fuego a manera de preámbulo.
Los juegos de rol, que involucran disfraces de enfermera, de piloto, de estudiante o de policía pueden romper la monotonía, así como las prácticas de sumisión y dominación: por ejemplo, un día puedes cubrirle los ojos con un antifaz o una mascada, esposarla o amarrarla a la cama para llenarla de caricias. Al estar privada de la vista y el tacto, su piel se volverá aún más sensible, además de que el no saber qué le harás puede resultar muy cachondo para ella.
Podrían tratar de ubicar el Punto G masculino, que se encuentra en la próstata, o sentirse atrevidos al salir a la calle con un pequeño vibrador oculto en la ropa interior de tu mujer que tú puedas activar a control remoto. También acudir a algún espectáculo erótico los dos solitos. Las opciones son muchas. No olvides que el cerebro es el mejor afrodisiaco y toda la piel es una zona erógena. Así que, ¡a gozar!
Verónica Maza Bustamante
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