Brechas y divisiones

Sábado, 5 Julio, 2008

Un tema recurrente al abordar la cuestión digital es la división o brecha en la penetración a la red (Digital Divide), que establece que las personas con más poder económico tienen acceso a mejores computadoras y servicios de información, más posibilidades de aprovechar los contenidos y capital cultural para sacarles más jugo. Esta situación no sólo se refleja en individuos, sino también entre las sociedades, que pueden devenir, gracias a las nuevas tecnologías, en más competitivas.

Un ejemplo es que el índice de penetración de internet sigue mostrando diferencias notorias. Si se analiza la cobertura por continente hay disparidades significativas: mientras en regiones ricas del planeta la penetración es alta, 70 por ciento para el norte de América, en cambio es baja en países de Latinoamérica (20 por ciento) y el Caribe (12 por ciento) o África (3.6 por ciento).

Así, la discusión sobre el acceso o no de los ciudadanos y las sociedades a la información toma como referencia el hecho de tener o no una conexión a la red y la carencia de equipos de cómputo. No faltan quienes sostienen que aunque se generalizara el uso de internet entre toda la población, persistirían desigualdades en la calidad de los servicios, ya que pocas personas que podrían contar con una conexión de calidad en países con profundas desigualdades sociales.

Aunque un análisis así pueda ser el punto de partida lógico, la verdad es que el escenario también ha cambiado, y al paso que vamos en la generación de interfaces y tecnologías, es factible que en el futuro esto pueda modificarse radicalmente. De hecho los países que llegan tarde a conectarse, se saltan los procesos de conexión y escalabilidad que siguieron aquéllos desarrollados, y acceden de inmediato a la tecnología actual de punta y con gastos menores que si lo hubieran hecho en el pasado con tecnologías ya superadas.

Es cierto que en algunos países hay una distribución más igualitaria y en donde tradicionalmente se viven procesos desiguales y excluyentes. Un caso insoslayable es la India, que ha demostrado claramente que la aparición de una tecnología da paso a un espacio temporal de reajustes. La llegada de internet y el acceso a computadoras trastocaron el escenario social. Muestra clara son los jóvenes, en donde las brechas no son abismales. En la India la computación y el acceso a internet no sólo son fuente de divisas, sino también una manera en que segmentos sociales convergen y sectores desfavorecidos escalan en una sociedad de estratificación rígida.

Asanchez@milenio.com