Cría cuervos…
Sábado, 5 Julio, 2008
Andrés Manuel López Obrador debe estar realmente preocupado con lo que está pasando en el PRD a últimas fechas, pues las ovejas quieren salirse del corral, y al parecer más de una ya se saltó las trancas.
Los amagos y advertencias veladas de los dirigentes de Nueva Izquierda, la corriente más poderosa en la estructura perredista, que “curiosamente” ha dejado completamente de lado, al menos aparentemente, la defensa de sus posiciones para subordinarse a los deseos del tabasqueño, ya no son o eran, los únicos rasgos de rebeldía contra el todopoderoso Andrés Manuel.
Cuando todo mundo pensaba que la guerra entre el ex candidato presidencial y Nueva Izquierda se había declarado, cuando en un golpe de músculo y a contrapelo en su Consejo Político Nacional impusieron a Guadalupe Acosta Naranjo como presidente sustituto, luego de algunas puyas provocadoras, las aguas volvieron a su cauce.
Al final de cuentas todo eso no pasó de ser sino pequeñas discrepancias y esbozos de distanciamiento lanzados por Jesús Ortega, Carlos Navarrete, Jesús Zambrano y anexas para presionar y tratar de conseguir mejores acuerdos con el tabasqueño.
En los hechos esos no representaron mayor problema para López Obrador, bastaron algunas reuniones en las que el presidente legítimo les dio su jalón de orejas, y les advirtió que si seguían con “su teatrito” se acabaría su alianza de facto rumbo a las elecciones del próximo año para apaciguar a los “aguerridos” Chuchos.
Cuando todo apuntaba a que El Peje tendría una ruta tranquila por lo menos hasta 2009 y que el partido estaría controlado, a pesar de que la dirigencia perredista quede definitivamente en manos de Los Chuchos, lo cual parece ser más que posible, un elemento nuevo vino a alterar su tranquilidad.
A dos años de la controvertida jornada electoral del 2 de julio de 2006, nada menos que Leonel Cota, el que fuera su escudero más fiel, vino a ponerle una nueva dosis de pimienta a la teoría del fraude.
El buen Cota Montaño, quien, dicen los cercanos al círculo pejista, tuvo una fuer-
te discusión con AMLO por su falta de interés para apoyarlo en su afán por buscar una diputación federal ahora que se quedó sin hueso político, se la cobró, y cara, al tabasqueño.
En una magistral entrevista, realizada por Liliana Padilla para MILENIO, el que fuera dirigente nacional del PRD en esa elección, dio un dato que nadie en su partido y menos tan cercano a López Obrador había dado: la culpa de la derrota de López Obrador fue de su círculo cercano. ¿Qué decir ante tal contundencia?
Creo que quien lo resumió muy bien fue Santiago Creel, quien en un episodio de claridad simplemente resumió así el asunto: “Cota enterró la tesis del fraude”, ¡qué más decir!
francisco.garduno@milenio.com


