Dirigente bienvenido
Sábado, 5 Julio, 2008
Esperamos que el líder nacional del PAN, Germán Martínez, traiga hoy un mensaje a los panistas no sólo de triunfalismo, sino de convocatoria moral a depurar sus filas y a no admitir, bajo el amparo de las siglas, gobiernos corruptos y aspirantes sin escrúpulos.
Puede afirmar el dirigente, con cierto grado de verosimilitud, que las circunstancias favorecen las aspiraciones de los panistas. Que, con suerte, pueden recapturar la gubernatura y mantener el control del Congreso del Estado y algunas alcaldías.
Pero todo puede quedar en ilusión óptica si el partido sigue escindido localmente. Chocan brutalmente al interior del partido las ambiciones de nuevos grupos panistas, versus la ortodoxia de los viejos cuadros, que se resisten al envilecimiento de las banderas honorables del PAN.
Las estadísticas de la última elección no son tan claras: ganó Calderón, y de él se colgaron candidatos que la llevaban perdida.
No se engañe Germán porque siente a la mesa a panistas de todas las facciones. Es tregua por respeto a la dirigencia. Pero son irreconciliables el PAN de Madero y el PAN de Fernando Elizondo o de Rogelio Sada. Uno es el grupo faccioso de Julián Hernández y otro el indisciplinado de Zeferino Salgado. Muy diferente y opuesto es el de Alejandra Fernández.
Un optimismo cauteloso, un llamado a la concordia y al retorno a los valores tradicionales del PAN, eso esperan los regiomontanos de Germán Martínez.
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