Bendito entre las mujeres

Sábado, 5 Julio, 2008

Con singular sorpresa se encontró el banquetero solo y bendito entre las mujeres hace una semana en un baile que ayudó a organizar al querido Armando José Abimeri, de enamorados, para encontrar pareja al darse cuenta, que sólo las damas acudieron al llamado del Cupido, pues lo hombres, como dijera la abuela de quien esto escribe: “Ya no hay hombres en Puebla, no hay uno solo que valga la pena, todos son iguales”.

Ante esto se preguntó ingenuamente el banquetero… ¿acaso no hay hombres en Puebla?, a lo que luego de sesudos análisis, de medir el impacto de la publicidad, de haber personalmente repartido más de 6 mil volantes, de concertar citas y entrevistas y de comprobar la publicidad del evento, con negros resultados; el banquetero afirma, tristemente: “los poblanos, prefieren ir a un table dance, para agarrar un sida, que ir a uno de estos eventos a conseguir una mujer, que les cambie la vida”. Todo ello con los pelos en la mano y luego de haber dado, de mano misma 3 mil de los volantes a caballeros.

Tristemente hay que admitir igualmente; las mujeres asumen y encaran con mucha mayor entereza, la soledad y la combaten, ya que las damas sí suelen buscar un remedio eficaz y seguro, mientras que los hombres en Puebla, prefieren los placeres a la carta creyendo tontamente que el condón es 100 por ciento seguro; lo cual es bastante estúpido y creen que un rato de placer sin ningún compromiso, es una medida, aparentemente inteligente. Qué lejos estamos del avance social y cultural de estados como el de Veracruz y la ciudad del puerto del mismo nombre, donde en los bailes de los corazones solitarios lo que más hay son hombres y de todas las edades… qué perdida de tiempo y dinero son los centros nocturnos, cuyos dantescos espectáculos inhiben al más pintado; ya que en los lugares caros, hay mujeres extremadamente “potables” al grado de la grosería, y en los baratos, las mujeres suelen (sin que parezca misoginia) ser tan poco agraciadas, que difícilmente pueden despertar algo más que compasión.

Ante un escenario tan complejo como el de la ciudad de Puebla, en el que más de la mitad de hombres y mujeres entre los 32 y los 65, son divorciados, separados, viudos etc. Este tipo de eventos no les despierta el interés, únicamente a los hombres, hacen ver, que algo anda muy mal y que algo hay que cambiar pero de rápido, pues, el escenario que le toco ver al que esto escribe, de 56 mujeres, muy guapas muchas de ellas y tres hombres, sí tres hombres, hacen que el banquetero repita la frase de su abuelita que decía: “No hay hombres en Puebla, no hay uno solo que valga la pena, todos son iguales”.

Finalmente, el banquetero tiene como misión junto con Armando José Abimeri, hacer otro baile, en el que el mayor reto, será enseñarles a los hombres poblanos solos entre los 35 y los 100 años de edad, que hay algo mucho más interesante que ir a un prostíbulo y embriagarse, para buscar tan sólo intimidad con una mujer.