Petróleo maldito que nada vale

Sábado, 5 Julio, 2008

Ahora resulta que la causa de la pobreza nacional es el petróleo. Felipe Calderón, con la angustia reflejada en el rostro, declaró solemnemente que el petróleo nos empobrece, “el tema del alza de los combustibles, es un tema que está empobreciendo a nuestros pueblos, porque evidentemente cada dólar que sube el petróleo naturalmente que empobrece a nuestra gente”.

Supongo que políticos y mandatarios de países petroleros y no petroleros, así como los economistas y empresarios que leyeron esa declaración pensaron que era una broma o una errata informativa.

Los retruécanos a que acude Calderón para justificar la apertura de Pemex a las grandes trasnacionales, lo llevan al absurdo. Si les vendemos tomates a los gringos y nos los regresan más caros convertidos en kétchup ¿la solución es venderles o hacerlos socios de las plantaciones tomateras? ¿no es mejor capacitar y financiar a los productores para que ellos mismos procesen y den valor agregado a sus tomates?

Es la vieja historia de las repúblicas bananeras, obligadas y acostumbradas a exportar materias primas baratas y comprar productos elaborados caros, siempre con los mismos “argumentos”: falta de tecnología, insolvencia financiera, carencia de personal “altamente calificado”, etc.

A lo largo de los 16 foros que sobre la “reforma energética” se han realizado en el Senado de la República, los que “sí saben” han expuesto tal avalancha de razones para rechazar o modificar radicalmente la propuesta de Calderón, que los medios, esos que tanto abogan por la libertad de expresión, optaron por silenciar lo que ahí está pasando con la patraña de que las disertaciones de lo más selecto de la inteligencia nacional en materia petrolera “no son noticia”.

En condiciones favorables a los privatizadores, la confrontación entre Carlos Tello y Agustín Carstens en torno a la situación financiera y presupuestal de Pemex, hubiera ocupado las ocho columnas y los horarios estelares de radio y TV. Dada la contundencia de Tello (“La Secretaría de Hacienda y Crédito Público establece los precios a los que Pemex vende en el mercado interno sus productos. Establece también los diversos subsidios que el gobierno federal está dispuesto a otorgar, pero ello con cargo al presupuesto de Pemex, mermando en esa medida los ingresos de la empresa”) y el desgano del “Chicago boy” para defender lo indefendible, la nota “no transitó” hacia el “gran público”.

En el Foro de Tecnología e investigación científica, el Dr. Nicolás Domínguez señaló que el Instituto Mexicano del Petróleo tuvo sus años de esplendor de 1977 a 1981 cuando “incursionó en las tecnologías de exploración y explotación costa afuera, ayudando a que el país aumentara considerablemente sus reservas petroleras y su producción. Durante ese periodo el IMP fue una de las joyas de la corona de la investigación y el desarrollo tecnológico en Latinoamérica, tenía 389 patentes en 1993 y solamente 172 el año pasado. Esta caída en el número de patentes vigentes, refleja el desmantelamiento de la capacidad tecnológica del IMP”.

Sostuvo que la privatización es negativa para la investigación y el desarrollo tecnológico nacional y puso como ejemplo la apertura a la inversión privada en la generación de energía eléctrica, lanzando una picuda interrogante “¿Qué proyectos de investigaciones y desarrollo tecnológico tienen esas empresas en México?

En este foro hubo consenso prácticamente unánime para exigir que el gobierno asigne al menos el 1% del PIB a la investigación científica, atendiendo las recomendaciones internacionales, ya actualmente es de apenas el 0.36%.

Se advirtió que si no se aprovecha la alta renta petrolera actual para preparar el futuro de nuestro país en materia energética, “tendremos que hacer lo de siempre, usar nuestros pocos recursos para comprar tecnología obsoleta”.

También se insistió en la imperiosa necesidad de hacer una reforma energética integral y se habló del caso de Corea, que ha otorgado rango constitucional a la prioridad de impulsar “la cadena de valor del conocimiento científico”. El Dr. Gustavo Chapela de plano dijo que “se cae la baba” de ver lo que están haciendo los coreanos.

Igualmente se habló de los casos de Brasil y Noruega, que en su momento hicieron inversiones millonarias para el desarrollo científico y tecnológico y hoy están a la vanguardia en materia petrolera.

Al descubrimiento de Cantarell, López Portillo exhortó al pueblo mexicano a aprender a administrar una riqueza que nunca llegó, debido al desplome de los petroprecios. A Fox y Calderón les cayó esa riqueza del cielo y simplemente no supieron que hacer con ella.

El alza de los precios petroleros solo se convirtió en un estorbo para sus propósitos de privatizar la industria. Fox llegó a rebajarles el precio a los pobrecitos gringos para que no sufrieran con el aumento, y Calderón considera que la carretada de dólares que a diario timbran la caja de Hacienda, “empobrece a nuestros pueblos”. No pos con esos genios de la economía, ¿saben cuándo vamos a salir de jodidos?

Juvenal_glz_g@yahoo.com.mx