Ponerse el curita

Arturo Brizio Carter
Viernes, 4 Julio, 2008

La sabiduría popular nos enseña que cuando alguien quiere protegerse de una eventualidad, anticipa acciones para salir airoso o por lo menos, menos dañado. A esta actitud se le conoce como ponerse el curita antes de cortarse e implica un acto de viveza extrema.

Resulta que, en vísperas de los Juegos Olímpicos, algunas de nuestras grandes atletas deciden retirarse, reduciendo aun más el deteriorado horizonte nacional en cuanto a posibilidad de ganar metales en China.

Belem Guerrero, medallista en Grecia, anuncia su retiro de las pistas aduciendo la falta de apoyo de las autoridades deportivas de nuestro país, culpando al titular de la Conade, Carlos Hermosillo, de todas sus desgracias.

Hace apenas unos meses, el enfrentamiento entre el presidente de la Federación de Atletismo, Mariano Lara, y la velocista Ana Gabriela Guevara desembocó en el retiro de esta última por considerar que no se tomaban en serio las acusaciones contra el polémico dirigente.

Con el respeto que se merecen como mujeres y atletas de clase mundial, creo que el procedimiento ha sido desaseado, por decir lo menos.

Que los directivos de las diversas Federaciones que integran el mundo deportivo en México suelen ser, salvo honrosas excepciones, una bola de vividores, es absolutamente cierto. Pero también lo es que ya estaban cuando estas estrellas cosechaban triunfos y jamás se escucharon quejas. Por lo mismo llama la atención que justo a unos días del inicio de la justa veraniega se anuncie el retiro de la pedalista.

Cifras proporcionadas por La Comisión de Cultura Física y Deporte, señalan que se ha invertido en la preparación de Belem alrededor de seis y medio millones de pesos, lo que la convierte, de ser cierta esa afirmación, en la segunda atleta más apoyada en el ciclo olímpico, justo detrás de la Guevara.

Estos casos se unen al retiro, previo a los Juegos de Grecia, de Soraya Jiménez y los tres tienen en común el apoyo económico recibido y que se anunciaron con el importantísimo evento en puerta, probablemente pensando que no se obtendrían los objetivos trazados.

Soraya Jiménez enfrentaba, previo a su retiro, problemas de dopaje y múltiples lesiones que poco auguraban en su hipotética participación en tierras helénicas. Los tiempos registrados por Ana Gabriela Guevara este año nos dicen que, de haber tenido lugar la Final de los 400 metros planos en la fecha de su retiro, la saeta sonorense la hubiera visto por televisión y Belem Guerrero ni siquiera obtuvo el boleto para asistir a Beijing.

El deporte mexicano debe sufrir una profunda transformación para evitar que el capricho de los dirigentes puedan privar a un atleta de realizar el sueño de asistir a unos Juegos Olímpicos pero el deportista debe tener la honestidad de saber donde está parado y no recibir los apoyos para, al cuarto para las doce, salir con que “dice mi mamá que siempre no”.

Independientemente de ello, desearle a Belem, la guerrera de las pistas, felicidad y larga vida en el retiro.