Edgar SalinasEl Taxi
Olimpiadas y política
Las protestas y manifestaciones en contra de la celebración de los Juegos Olímpicos de verano en Pekín han arreciado. Cabe decir que no han cesado desde que en 2001 el Comité Olímpico Internacional designó a la capital China como sede del encuentro deportivo más rentable del planeta y de la historia.
La demanda tibetana de respeto a sus fronteras tradicionales por parte de China; las denuncias de asesinatos y militarización en la zona; el encarcelamiento de disidentes y periodistas, son algunos de los temas que han llamado la atención de la presa mundial y líderes políticos. El presidente francés Sarkozy no descartó la posibilidad del boicot si China mantenía su estrategia de represión en el Tíbet.Â
No fue el encendido de la llama olímpica de este año la imagen que más circuló a propósito de esa ceremonia, sino fueron las de la protesta por parte de un manifestante rápidamente sacado de cuadro mientras el presidente del comité organizador de los juegos hablaba del espíritu olímpico.
No es la primera vez que los Juegos Olímpicos favorecen el ensanchamiento de protestas políticas y sociales. En México tenemos nuestro sangriento ejemplo, olímpicamente archivado en cuanto se refiere al castigo a quienes violentaron la vida, integridad y derechos humanos de los manifestantes. Pero ha habido otras ocasiones en que la política se hace presente en esa justa deportiva. Recordemos el boicot gringo a los rusos en 1980 (en protesta por la invasión militar soviética a Afganistán, país después invadido por los gabachos) y la respuesta soviética con motivo de la olimpiada en Los Ángeles. Y, antes, lo sucedido en Montreal y la decisión de un buen número de países de África de no asistir debido a la presencia de Nueva Zelanda país que mantenía relaciones deportivas con la Sudáfrica del apartheid.
Parece interesante que los Juegos Olímpicos propicien escenarios para la manifestación política, la demanda de respeto a los derechos humanos o simplemente para hacer conciencia de situaciones de violación a la dignidad de las personas. China 2008 no es la excepción.
La pregunta es si resulta posible mantener a las olimpiadas al margen de las situaciones políticas de los países y de los intereses geoestratégicos de las grandes potencias. O si se vale hacer mutis ante situaciones aberrantes por respetar la pulcra realización de la fiesta deportiva más importante.
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Mies estimados Oscar y Luis
Mies estimados Oscar y Luis Felipe:
Mientras la antorcha olímpica sigue su paseo mundial temerosa por los frecuentes intentos de robarle cámara, cerramos este breve charla. Ya nos leímos, vamos para otro viaje. Y coincido con ambos: ¡salud!
El deporte es algo noble, y aparte saludable para el ser humano. Pero indudablemente que las olimpiadas son las precursoras de este proceso de globalización. -economía, cultura, deporte- nada escapa. El deporte es la guerra por otros medios. La comercialización del mismo, alcanza su culminación con las Olimpiadas. Sino, al tiempo vamos a ver la saturación hasta el hartazgo de programas "deportivos" por el duopolio televisivo mexicano, mientras que sus magnates acrecientan sus fortunas. Pan y circo para el pueblo. Ycomo dice Oscar: Salud.
Luis Felipe
Ni resulta posible mantener las Olimpiadas al margen de los problemas internacinoales, ni tampoco hacerse que la virgen le habla por "respeto" a un evento deportivo, pues es el evento más globalizado que hay, que todo mundo ve, y que resulta ser el mayor escaparate para las denuncias de cualquier tipo de tipo, sean justas o no.
La conciencia en México sobre la segregación racial en los Estados Unidos no habría tenido el miismo impacto si los corredores de velocidad no levantaran su puño enfundado en un guante negro en señal de protesta; o el inicio de la presión a Sudáfrica por su política de apartheid por el boicot africano en 1976. Ahora toca el turno al Tíbet, y es el momento ideal que cualquiera esperaría para voltear los ojos de toda la comunidad internacional hacia su problema particular. Esperemos que con esta presión internacional se logren abatir las restricciones hacia las libertades individuales en China, en cosas tan elementales para nosotros que suenan inconcebibles -pero que ocurren-: recuérdese que mantienen una censura hasta en el internet hacia toda página que no diga lo que ellos quieren, que hasta Yahoo!, Google y YouTube han cedido a sus presiones-, y a la prensa internacional la traen marcando el paso para evitar que difundan notas que no son de su agrado, con tal de no darle voz al pueblo tibetano.
Desgraciadamente, parece que solamente en eventos de este calibre es cuando se les hace caso a las demandas existentes en el mundo.
Por cierto, viva el deporte...acompañado con una caguama y unos tacos frente a la tv, por favor.
Salu2.
Oscar.