Arturo Reyes FragosoSombrero de Cuatro PedradasMi historial scout es un desastre: llegaron a correrme de la Asociación y reprobé el preliminar del curso de Insignia de Madera, humillación todavía mayor. Por si fuera poco, no fui rover investido ni Caballero Scout; además, un inoportuno berrinche con mi Akela le dio pretexto para negarme el Lobo Rampante. Todo esto me permite escribir sin remordimientos sobre temas escultas en periódicos, revistas y libros (Cuentos de una noche de campamento, Dos artistas en pantalón corto. Ibargüengoitia y Felguérez, scouts, entre otros). No debo hacerlo tan mal luego de veinte años de empecinada práctica, puesto que, todavía, existen despistados que leen mis engendros y hasta les gustan. Otros me retiraron el saludo.
Actividades memorables
No sé que tan pedagógicos fueron, pero los programas de la tropa de mi grupo eran funcionales y divertidísimos, lo que en mucho ayudaba incluir actividades donde se dejaba ver la inventiva de sus dirigentes.
Como tropero me tocó un campamento de balsas donde el chiste era, precisamente, acampar en las embarcaciones elaboradas por cada patrulla con cámaras de camión, sobre las que colocamos una plataforma y toldo o, de plano, la propia tienda de campaña.
Prudentemente, esto lo realizamos en una laguna aledaña a las ruinas de Xochicalco, en el benigno clima del estado de Morelos, a una profundidad que no rebasaba los 90 centímetros, detalle sin importancia con tal de pasar toda la noche sobre el agua, cosa que al final sólo los Halcones logramos.
Tiempo después, integrado a la dirigencia de tropa, llevamos a la práctica la magistral sugerencia hecha por mi cuate, el doctor Chacón de Morelia, de realizar un partido de pelota tarasca. Aquí cabe aclarar que el balón era una maltrecha esfera de malla de gallinero rellena de estopa, mecahilo y periódico empapados con petróleo, a la que se le prendió fuego al momento de echarla a rodar sobre la cancha; ésta última, cabe aclarar, era un claro en medio de un hermoso bosque de coníferas cercano a la ciudad de Pachuca, caracterizado por su clima lluvioso —lo que anulaba la posibilidad de incendiarlo— y un frío del carajo.
La patada inicial se dio al caer la penumbra del crepúsculo, sobre el pasto perlado de heladas gotas de rocío y el paisaje difuminado por la neblina que empezaba a invadir el bosque. Al final nadie se preocupaba por anotar gol en la portería contraria —hasta los dirigentes nos integramos al partido—, embelesados por la atmósfera generada por aquella fantasmagórica bola de fuego azulada que, al patearla con todas nuestras fuerzas, surcaba el aire emitiendo un sordo sonido mezclado de soplete y aerolito.
No todas las ideas llevadas a la práctica tuvieron feliz resolución. Luego hicimos una excursión donde las patrullas se transmutaron en tribus post apocalípticas, debidamente caracterizadas, dispuestas a luchar por su supervivencia en el páramo en que se había convertido la Tierra luego del holocausto nuclear. Hasta los llevamos a unas dunas, también entonces colindantes a la ciudad de Pachuca que estaban ni mandadas a hacer para la ambientación.
A los pocos minutos que empezaran a forcejear los troperos en medio de un arenoso lodazal, felices de la vida, llegaron a nuestro post apocalíptico escenario dos policías armados con rifles y alarmadísimos por la escena desenvuelta frente a ellos.
Cual niño héroe me planté entre los troperos y los dos uniformados que nos encañonaban y, todavía, se me contrae el esfínter al recordar el sonido del corte de cartucho, lo que confirma mi nula vocación de prócer de la patria.
Terminaron por corrernos del lugar, echándonos a perder una actividad memorable.
Llamadas de silbato
La idea sólo podía provenir del Totoño. Si para aquel campamento de cocina a cada patrulla les hicimos cargar un bote mantequero para elaborar su propio horno para hacer pan y llevar un conejo vivo que terminaron comiéndoselo, ¿por qué sus jefes íbamos a quedarnos atrás en destrezas culinarias? Total que el Totoño estaba realmente entusiasmado al momento de sacar la bolsa de frijoles y la olla de barro donde, me enteré azorado en ese instante, los coceríamos para la cena (¿cómo diablos le hizo para guardarla en su mochila?, todavía me lo pregunto). Nomás era cosa de poner a hervirlos en la fogata con las ramas de epazote que también procuró llevar, y nomás fue cosa de turnarme con él durante las siguientes nueve horas —las conté, me cae—, descolgándonos de las actividades con los troperos para alimentar la fogata, soplarle como desesperado para avivar las llamas, y mantener la olla llena de agua todo aquel tiempo para evitar la reducción de su contenido a cenizas. Sigo pensando que el Totoño estaba loco, aunque debo reconocer que ha sido mi mejor cena de campamento.




Mi estimado Lic. Reyes
Mi estimado Lic. Reyes Fragoso.
Es muy revitalizante recordar las actividades de esa epoca, al igual que Clara me rei hasta cansarme imaginandome las escenas. Espero que sigas escribiendo todo el tiempo. Definitivamente no solo recomendare sino que " recetare " tu blog ya que esta provisto de buenas anecdotas narradas de forma magistral.
Un fuerte Abrazo desde Morelia y tambien de parte de Martha.
Dr. David Chacon.
Licenciaaado, muy buena
Licenciaaado, muy buena historia!!!
Nos vemos en Monterrey muy pronto ¿ya se puede dar un adelanto de tu próxima visita a tierras regias o todavía no? ¿ya se puede decir que vendrás a presentar tus libros a la tierra del cabrito o lo anunciamos más adelante? Jajajajajaja
Saludos y una abrazo grande
gerardo
Caray, qué puedo
Caray, qué puedo decirles... gracias por sus comentarios, en particular los de Mónica y Tania (luego te paso mis opiniones sobre lo que me pides), aunque debo reconocer que, por un momento, me hicieron sentir el Tío Gamboín de los scouts. Hablando en serio, qué bueno que mi entusiasmo por contar todo esto encuentre resonancia en ustedes, y pues, bueno, faltan sus respectivas historias.
¿Qué estas semanas, como por ahí mencionaron, parece blog de Palito Ortega (me caló la comparación, pero reconozco que es buenísima)? Puede que sí, y bienvenida la recuperación de aquellas historias mínimas de nuestra identidad; por supuesto, incluyo las que ustedes también nos han compartido en este espacio. (García Márquez dice narrar por el simple gusto de hacerlo, es el estado más cercano a la levitación.)
Un inmenso saludo.
Arturo
Como otras ocasiones no pude
Como otras ocasiones no pude contener la carcajada.... es dificil taparse la boca y agarrarte la pancita cuando te ries tanto...
Mas dificil aun es explicarle a los gringos metiches y curiosos quien es el tio gamboin... pero ahora que lo mencionas...
La neta que chidas aportaciones de todos, que chidos recuerdos trajeron a mi mente y vientos por todos los que hemos disfrutado como enanos desde la sopa sasonada con hormigas, o la chistosa sensacion de masticar tierrita porque al que la tiro se le paso limpiarle bien tratando de que nadie se diera cuenta...
Vientos mi arturito!!!
Arturo que padre fue el leer
Arturo que padre fue el leer tu mail ya que recordé cuando mi Papá me contaba sus historias de los scouts! muchas felicidades!
También te quería comentar que estamos haciendo 1 blog en Podigy/MSN el cual me encantaría que vieras y me dieras tu punto de vista, ya que estamos tratando de dar un fuerte impulso a la blogosfera mexicana!
la liga es: http://elblogprodigymsn.spaces.live.com
Me encantaría saber tu opinión del blog!
También siento que será de tu agrado ya que se maneja mucha información la cual puede ser de tu agrado!
Te agradezco de ante mano
Tania
Estimado Senor Arturo Reyes
Estimado Senor Arturo Reyes Fragoso,
Por medio de un buen amigo me entero de su blog. Tal vez sepa a quien me refiero si le digo que soy de Monterrey. Me he pasado tres horas leyendo sus historias, por lo pronto. Porsupuesto me agrego a su lista de lectores. Recuerdo su cuento que surgio a raiz del sismo del 85. Y que si, ha impactado a tantos, sobre todo a los scouts de "mi camada". Recuerdo que me toco conocerlo a usted en persona durante un campamento de Arte y Expresion en Meztitla.
Me inspira a recordar todos aquellos campamentos y actividades vividas con mi patrulla, como guia, y como scouter.
Gracias por escribir.
Saludos,
Monica Lozano
Recuerdo ese momento Los
Recuerdo ese momento
Los recuerdos de nuestras actividades son muy padres, jejeje me acuerdo mi buen valik hasta hubo gente que los conoció a ustedes por llevarselos en el raide y luego a nosotros, jejeje
Y Ahora a tanto tiempo, jejeje hay seguimos
De rato...
Aullido fuera...
Buenos recuerdos de
Buenos recuerdos de tropa
Buenos recuerdos de tropa, campamentos en los arboles, en lagos y presas, caminatas por tu honor, tu hambre, tu novia o tu vida jejejeje
Las cosas de los retos hacia los chavos y hacia los scouters y dirigentes sería bueno retomarlos
De ratillo
Aullido fuera...
Decia una cancion de Jose el
Decia una cancion de Jose el soñador:" aun recuerdo los años dorados de nuestra feliz juventud", creo que cada salida con la tropa con la expedicion y el clan fue siempre una nueva aventura que hoy queda en el buen sabor de los recuerdos.
No puedo evitar hoy el sonreir cuando veo a las nuevas generaciones cargar hasta con el perico y al mas puro estilo de tomasito gamberron pagar con un buen dolor de espalada la osadia de cargar la estufa mas nice para los campistas fresas (perdoname sn coleman.........).Por ejemplo como olvidar aquella ruta Rover por tierras de la huasteca potosina en donde solo por "5 minutos" nos hubieramos encontrado con el Aullido y con el Topo en Cd Valles, ya que nuestras rutas convergian en tal punto ellos de la sierra gorda y nosotros sudando la gota gorda :p... y en un par de ocaciosnes estuvimos a punto de irnos juntos al Q a guanajuato, pero como no nos vimos pues solo el buen Pollo y yo nos lanzamos. O aquella vez en el que el Nanis casi hace carnitas conmigo con su super cuchillo de caza y todo por tener alucinaciones por haberse comido aquel pollo a la brocheta que preparo el Gabo en virtud de superar la cocina sin utensilios. O nada como estar parado en la carretera esperando un buen "rait" pa regresar a tu casita y que el lunes( extrañamente) tenias examen de matematicas.
Jejjejeje a que los años dorados de nuestra feliz juventud
Asi es, muchos recuerdos de
Asi es, muchos recuerdos de campamentos locos y sobre todo esa ultima llamada de silbato.
Seguramente mi carnal Tristan, se acordaria de mi obsesion por la cocina de campamento y en especial del Cabott. Hacer que sobreviva una sandia completa despues de medio dia de caminata y 2 de campamento namas pa hacer el agua del Cabott el ultimo dia.... esa sandia llamada chencha se recrdara por siempre!!!
Un Saludo!!!
Asi es mi estinado Perceval,
Asi es mi estinado Perceval, esas acampadas con Sandias que cuidas durante dias para que antes de salir de regreso a la insivilizacion le tengamos que partir su sandia en gajos, solo para que algun scout no muy ducho con el cuchillo la reparta entre los presentes y al final se quiera rebanar hasta los dedos disque porque es tan macho que ni sintio el cuchillo cuando rebanaba la sandia, jejejeje, saludos mi estimado Memo y buen comentario Arturo Reyes.
Por cierto aun tendras alguna copia del no tan famoso "sombrero de cuatro pedradas" ya que me lo han recomendado para contar historias de terror a los castores jejejejejej.
SALU2