Gabriel ContrerasBLOG-GCEl autor es periodista, dramaturgo y guionista. Es regiomontano. Trabaja y colabora en espacios como “Milenio”, “La Rocka” y Radio Nuevo León. Fue colaborador de “El Porvenir”, “Reforma”, “El Diario de Monterrey”, “Posdata”, Televisa Monterrey y Canal 28.
También hace los monitos que aparecen en este blog.
“El objetivo central de este espacio es poner en juego y en cuestión temas vinculados con el ejercicio de las artes, la literatura, la cultura política y la política cultural. Eso es todo, muchas gracias.”
Niños decapitados al mediodía
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En estos días he publicado en “Milenio” algunas notas alrededor de una historia muy desagradable. Comienza con un robo perpetrado en septiembre del 2007.
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Ocurrió en una plaza de la colonia Burócratas, en Monterrey. Tres figuras de bronce de los Niños Héroes fueron arrancadas de sus pedestales. El atraco fue al mediodía y ante una caseta de policía. Sólo se pudo recuperar la cabeza de Francisco Márquez, en el momento en que un pepenador trataba de venderla a un fierrero en 200 pesos.
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El pepenador fue arrestado. Hoy, el Municipio de Monterrey anuncia que está a punto de culminar la creación de tres nuevos bustos para sustituir a los Niños Héroes perdidos.
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Lo llamativo del caso es que los nuevos bustos no son de bronce sino de arcilla, o sea de barro.
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Ante la noticia, los representantes del INAH en Nuevo León señalaron críticamente el hecho, apuntando que hay un reglamento del INBA en el que se indica que, al restaurar una obra, ha de utilizarse el mismo material utilizado en la original.
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Al acudir a los funcionarios municipales correspondientes, pudimos constatar que la idea de hacer los Niños Héroes de arcilla responde a un afán ahorrativo y preventivo.
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Los argumentos son que las esculturas de arcilla cuestan 500 por ciento más baratas que las de bronce y, además, no pueden ser robadas.
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Pero lo más asombroso de este caso son dos detalles.
PRIMERO: Que el Municipio de Monterrey no toma en cuenta la autoridad del INBA ante una acción ligada a una obra de arte público. No ha informado al INBA y tampoco le ha pedido su permiso o asesoría para la creación de los nuevos bustos.
SEGUNDO: Que, aunque el pequeño hemiciclo en el que se hallaban los Niños Héroes robados es compartido por una caseta de policía, ninguno de esos agentes pudo ver a los ladrones, que tuvieron que usar una inmensa sierra para arrancarles la cabeza a los Niños al mediodía.



