Alejandro GonzálezHiperdiario
Los osos y la frontera de la biósfera
Imagine usted que en domingo asiste a una fiesta y que al salir, temprano por la tarde, se encuentra sobre su camioneta un oso negro americano (especie pequeña y en peligro de extinción) completamente dormido y satisfecho, pues se comió la basura de un bote.
Ahora imagine usted que pasea por un parque con su familia, donde acostumbra ir a caminar o de día de campo y mientras busca un lugar, una osa (negra americana) con dos pequeñas crías, lo siguen porque huelen su comida.
Finalmente imagine que estos eventos se registran en su ciudad 20 veces en una semana, cuando los repotes comunes en osos, son de dos avistamientos por año.
Ya puede dejar usted de imaginar, porque esto en realidad sí sucedió y fue en esta semana en la ciudad de Monterrey, Nuevo León.
“Esto quiere decir que los hemos ido atacando, los hemos ido invadiendo y es muy importante mencionar que hoy por hoy decimos que estos animalitos están bajando, pero en realidad nosotros hemos estado subiendo a su hábitat natural”, dijo sobre el asunto Brenda Sánchez, delegada de la Semarnat.
Y es que ni en México ni en otros países en desarrollo, se ha logrado implementar una estrategia que haga compatible el desarrollo con la conservación de los recursos.
Esto nos lleva a realizar una reflexión sobre todas esas construcciones que los desarrolladores buscan hacer dentro o en límites de Reservas de la Biósfera: no es posible mantener una interacción en una frontera biológica.
De alguna manera las reservas tratan de recordarnos que la naturaleza no entiende de fronteras ni de política y por lo tanto merece un tratamiento diferente y otra administración de recursos.
En el mismo Monterrey se desea hacer un desarrollo, Valle de Reyes (la ostentación del nombre lo dice todo) en la Huasteca de Santa Catarina, donde la zona se ha declarado Reserva de la Biósfera -imagine usted un oso esperándolo en el hoyo 7 de su campo de golf.
En Michoacán los desarrollos amenazan el santuario de la mariposa monarca, en Jalisco la Tambora en Chamela, los manglares de Yucatán, El Cielo en Tamaulipas, por mencionar algunos, son el blanco de millonarios desarrollos para fincar y transformar el entorno, sin considerar el impacto que tienen en la biodiversidad de las zonas.
Pareciera que somos incapaces de revertir la degradación de los ecosistemas y que la mano negra del dinero y el desarrollo acabarán con todo.
Pero, imagine usted que luchamos y hacemos algo para que esto no suceda.




Dispositivo de bio-frontera
Dispositivo de bio-frontera
Estamos en la era del conocimiento, como se agregó previamente la investigación del fenómeno es de suma importancia. En este aspecto, se sabe que países como Sudáfrica hacen esfuerzos en este sentido para proteger a su muy extensa fauna, evitando su invasión a zonas urbanas.
Trabajo como maestro investigador en una universidad privada en Ensenada Baja California. Les comparto que hemos obtenido un dispositivo que puede ayudarnos a proteger a los osos para que no lleguen a zonas urbanas.
Es un dispositivo ultrasónico no tiene ningún efecto secundario en el oso más que hacerlo alejarse. Este dispositivo, el cuál tenemos en trámite de patente, no tiene ningún efecto sobre ningún animal doméstico.
Tengo un video de una sesión experimental, donde probamos el dispositivo en un zoológico con osos en cautiverio y con la asistensia del veterinario y encargado de estos animales. De manera que podemos comprobar su funcionamiento. Si están interesados o requieren más información, por favor no duden en contactarme a mi correo electrónico: gromo@ens.cetys.mx