Horacio SalazarEl País de las Maravillas
Cuando las dudas asaltan
Divulgar la ciencia es una actividad sabrosa y disfrutable, no me cabe duda. Escribí mi primer artículo sobre ciencia hace más de 30 años (¡caracoles!) y sigo encontrando fascinante relatar las aventuras y desventuras de la exploración racional del universo.
La pregunta no es, pues, si la actividad tiene sus placeres o no. La pregunta clave que me hago cada rato y que ahora comparto con usted es más pragmática: ¿sirve de algo?
Antes de que se le ocurra la peregrina idea de que me asaltó alguna duda existencial, pierda cuidado. No es así. Es simplemente la constatación de algunos hechos simples que, al relacionarlos con el trabajo de divulgación, siembran estas canijas dudas.
Por ejemplo, sabemos bien que uno de los países que más dedican a la investigación científica y tecnológica es nuestro vecino del norte. ¿Será que ahí la divulgación tiene éxito? La verdad es que en Estados Unidos hay mercado para todo, incluso para la divulgación (y la hay de mucha calidad), pero esto significa que también hay mercado para la charlatanería y la estupidez, como en efecto ocurre.
En otras palabras, Estados Unidos invierte mucho dinero en ciencia y tecnología pero no es porque su población esté verdaderamente más enterada sobre ciencia y tecnología. Algunos estudios indican que más bien lo contrario es cierto: en promedio, se trata de una población muy conservadora, que le da mucha importancia a la religión y que está interesada sobre todo en sus propios derechos.
¿Será que el público meta del divulgador sea tal vez la casta política, como algunos han sugerido? Después de todo, es en este grupo humano donde se toman las decisiones que afectan a la inversión en ciencia y tecnología.
Pues tal vez no. Después de todo, y volviendo al ejemplo de Estados Unidos, en ese país acaba de anunciar un organismo controlador de la NASA que la oficina de prensa torpedeó los informes sobre cambio climático, algo que también ha hecho buena parte de la administración Bush. Y al Congreso de Estados Unidos lo mueven muchos intereses, más allá de la ciencia.
No es un problema de respuesta fácil. La divulgación aspira a comunicar al grueso de la gente los beneficios de la ciencia y la tecnología, pero no está para nada claro que esa comunicación tenga un impacto directo. Ah, las malditas dudas...




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Este blog mas que científico parece existencial. No es que no le interese a la gente la ciencia, es que simplemente hay mejores fuentes que los blogs, scientific american por ejemplo. Agregale un traductor de ingles a espanol y no necesitas intermediarios.