70. Mujer emprendedora

70. Mujer emprendedora

Puta, ramera, prostituta, cortesana, golfa, hetaira, zorra, meretriz, sexo servidora…

Después de tomar un curso motivacional decía que ella era una consultora con especialidad en relaciones púbicas. Posteriormente se inscribió en un curso de Coaching y decidió nombrarse Asesora en Desarrollo de Relaciones Interfluidales. Su libro “Motivación Horizontal” fue un best seller en 23 países. Ya no atiende en un burdel, sino en una clínica de Investigación del Eros, sus citas se convirtieron en sesiones con lista de espera de más de tres meses. Algunos años antes de su muerte nadie se atrevía siquiera pensar en llamarle matrona. En Ámsterdam la nombraron mujer emprendedora del año en cinco ocasiones.

Murió feliz, su ultima frase fue: “Que chingue a su madre Hugh Hefner, misógino irremediable”

¿Por qué crees que se

¿Por qué crees que se puede hacer ficción con la misoginia?

Para hacer más obvia

Para hacer más obvia nuestra triste realidad.

SALUDOS

Ahora soy yo quien tendrá

Ahora soy yo quien tendrá que tomar un curso de espanglés para enterarme de qué cosa es el "Coaching" y a partir de cuántos ejemplares se logra ser considerado un "best seller".

"El coaching ejecutivo es

"El coaching ejecutivo es una práctica profesional relativamente joven que aún está formando su identidad. En esa búsqueda de identidad, quienes lo realizan continúan analizando los alcances -y límites- de su profesión y descubriendo que existe un aspecto muy delicado de su trabajo: el cliente.
Realizar coaching en el lugar de trabajo implica transitar una línea muy delgada entre las necesidades y deseos de la persona y los resultados buscados por la organización. El coach, ¿debe ayudar a la persona o a la organización?.

Contrariamente a lo que muchos piensan, la tarea de un coach no es la de un terapeuta o un psicólogo, aunque muchos lo sean de profesión. El coaching no es terapia (aunque a veces resuelve conflictos). Se trata de profesionales que ayudan a las personas a conocerse mejor y a sacar lo máximo de sí mismas".

Citado de: http://www.gestiopolis.com/Canales4/mkt/coayudar.htm

En cuanto a lo del bestseller no tengo idea.. será bueno averiguarlo.

SALUDOS HASTA SONORA.

Lo que debería hacer el

Lo que debería hacer el señor Solis es salir ya del armario. Se lo recomiendo: ¡libérese!, esa fotografía lo dice todo... ayude a sus textos, señor Solis, y acéptese tal y como es en lugar de escribir textos chafas con la ayuda de un diccionario de sinónimos.,

Me da pena reconocer, Sr.

Me da pena reconocer, Sr. Demiricus, que la insinuación que sugiere es completamente cobarde, especialmente cuando proviene de alguien que usa seudónimo. Salga usted de su anonimato y entonces podrá cuestionarme mi actuar, o bien, practicar la hermenéutica a partir de fotografías. Ande atrévase a ser alguien, no ser simplemente un participante anónimo que gusta de sentirse superior (en éste y otros blogs), determinando qué es válido y qué no lo es. Ilumínenos desde su confortable seudónimo y fundamente sus afirmaciones.

En cuanto al texto me serviría mucho su "tallereo"... ¿O acaso su avidez intelectual no tiene mayor agudeza que precisar que el texto es "chafa"? Por favor, Sr. Demiricus, sea más digno y aporte cómo cree que el texto se podría mejorar. Vamos, Sr. Demiricus, no tenga miedo y demuestre que su conocimiento de la ficción y la prosa fugaz puede ser equiparable a su conocimiento amplio de la poesía.

Usted buscaba una respuesta de mi persona y me tomé la libertad de emular su semántica, por lo tanto me despido y quedo de usted, Sr. Demíricus.

Ahora viene nuevamente,

Ahora viene nuevamente, responde, saca la cara, la esconde, da la vuelta y echa la bolita a los demás, como si a nosotros nos correspondiera darle tips para mejorar sus textos (que esto no es un taller queda claro, que esto es su blog, también queda claro, y que sus textos son mediocres y sólo escuchar las críticas que le agradan o que le cosquillean, también queda claro); no es hermenéutica de fotografía, señor Solis, ya que eso ni siquiera existe; enfrente usted las otras críticas y acepte que sus textos son mediocres. Si tuvo verguenza para contestar mi anterior participación, reconozca, también, que en muchas ocasiones usted sólo responde a lo que le favorece y a los que le rinde pleitesías con jueguitos bobos. ¿Para qué quiere usted saber mi nombre, señor Solis?, ¿es que tiene usted tantos detractores que cree ver en mí a uno?, de otra manera, no le veo ningún otro motivo, señor Solis...

¿Cómo se emula la

¿Cómo se emula la semántica?
Ahora sabemos que lo suyo es FICCIÓN Y PROSA FUGAZ y que usted se especializa en inventar géneros literarios carentes de patente (porque dudo que alguien quiera patentar sus trabajos).

Ah, y quedó pendiente si

Ah, y quedó pendiente si utiliza usted diccionario de seudónimos.

PD: QUE no se le caliente la cabeza, señor Solis, que no se le caliente...

Oh decepción...Yo pensaba

Oh decepción...Yo pensaba que las minificciones y en general, la literatura, eran ideas transmitidas y enriquecidas por palabras y veo que, al menos en este caso, me he equivocado.

Veo con tristeza un cúmulo de palabras "fuertes" y "socialmente condenables" para causar impacto, acomodadas de manera tal que intentan transmitir una idea que no termina por definirse. ¿Qué es la “triste realidad” a la que te refieres?... ¿La doble moral de nuestra sociedad?... ¿El paradigma del éxito?... ¿La misoginia?... ¿Qué?.

Simplemente veo un retrato de una vida parecida a la de Xaviera Hollander a la que se le ha añadido un final efectista pero que siento fuera de contexto.

El juicio sobre si el texto e bueno o malo, lo tiene cada lector, es su derecho inalienable.

Saludos

Cazafantasmas

Aún con los juicios de

Aún con los juicios de valor y lugares comunes --"Oh decepción", "veo que, al menos en este caso, me he equivocado", "Veo con tristeza..."-- de este mensaje, Cazafantasmas logra un análisis del texto muy superior a otros comentarios previos.

Le recomiendo solamente que cuide la aparente contradicción entre su frase "eran ideas transmitidas y enriquecidas por palabras" -evidentemente, sobra el "transmitidas"- y la frase siguiente "...un cúmulo de palabras... para causar impacto...".

Las palabras, precisamente, tienen esa y otras funciones: causar impacto, transmitir ideas, describir objetos, distinguir sujetos, representar lo que existe; expresar sentimientos, emociones, sensaciones: todo lo concreto, lo abstracto, lo real y lo ficticio.
¿El cuento, la minificción, el texto no logró el objetivo que pretendía? Bien, estoy de acuerdo; pero sobre todo, agradezco haya sabido definir por qué razones lo considera así. Espero tener la oportunidad de leer sus comentarios y que, por supuesto, haga caso omiso de los míos.

Saludos desde Chicago.

Jacobo González
galeote2001@yahoo.com (Lo siento, don Enrique, no todos somos trolls)

Don Jacobo: Considero que

Don Jacobo:

Considero que son justamente los juicios de valor -desde la propia perspectiva- que cada lector le de al texto, los que enriquecen a este blog (y seguramente a cualquier otro) . Por supuesto que para ello habrá que sustentarlo con argumentos.

Dado que mi participación no es para exhibir habilidades literarias, sino expresar mi opinión sobre la minificción que nos ocupa, hago a un lado la suya sobre los lugares comunes, como usted lo sugiere al final, sin que ello signifique que su comentario no tenga valor.

Lo que sería desastroso o al menos criticable es que quien cayera en los lugares comunes fuera el titular del blog.

Tal vez mi redacción no fue lo suficientemente afortunada, dado que en general al hacer comentarios no me detengo mucho a cuidar el estilo (aunque debería hacerlo). Aclaro la aparente contradicción, al reafirmar que -en mi concepto- la literatura son ideas (sentimientos, emociones, sensaciones, situaciones, descripciones, distinciones, representaciones y símbolos, como usted atinadamente lo dice y otros conceptos más que añado) transmitidos por medio de las palabras y no éstas (ordenadas o desordenadas) que solo pretendan causar impacto por su “crudeza”, por la aparente “honestidad”, “valentía”, “desinhibición” (o como quiera llamársele) del escritor, sin transmitir finalmente una idea, sentimiento, emoción, etc. o al menos sugerirlo.

Por supuesto que me refiero al género literario al que se supone pertenece esta miniobra y no al periodismo, a la literatura rosa (verde, amarilla o morada), ni al entretenimiento, al show business o a cualquier otra actividad humana que use la palabra como vehículo.

Un cordial saludo (desde el ciberespacio)

Cazafantasmas

O.K. Positivos o negativos,

O.K.

Positivos o negativos, debidamente argumentados o no, bajo seudónimo o a título personal, tengo que reconocer que si un lector se tomó la molestia de “postear” un comentario debo agradecerle su tiempo.

Si algunos de mis comentarios han sido “duros” pido una cyberdisculpa (tiene razón Sr.Demiricus que no se me caliente la cabeza)

Por lo que de ahora en adelante intentaré responder a cada comentario, no en un sentido confrontativo, sino que compartiré mis ideas detrás de las elecciones literarias que pongo a su consideración, de esta manera se enriquecerá el blog, y a su vez aspiro a desarrollar el oficio literario.

En cuanto a la minificción 70 intentaba crear un juego de palabras con cierta tendencia cómica y temática sexual, las dos siguientes también persiguen el humor y la sexualidad.

Enhorabuena y espero sus comentarios, no importando la índole de los mismos.

PD: El diccionario de sinónimos es una herramienta básica de toda persona que escribe, más no creo que sea una fuente de inspiración.

Y no sólo a usted se le

Y no sólo a usted se le calentó la cabeza, señor Solis, sino que a mí también; fui presa del espanto de estar al otro lado de la pantalla y cometí la torpeza de emitir un juicio totalmente subjetivo y carente de toda ética; pido disculpas de la manera más atenta y retracto en este mismo momento los juicios que hice acerca de su imagen y de su fotografía (juicios, además, estúpidos y lamentables). Gracias por sus palabras. Creo que a veces nos gana la pasión y es casi imposible evitar que se nos caliente la cabeza y que las palabras las tomemos a título personal y no como lo que son: tan sólo una crítica. Reconozco ese esfuerzo suyo dentro de la prosa y reconozco, también, que aún no tengo material suficiente para emitir un juicio sólido y completo (pues sus textos exigen conocer un poco más). Ya habrá tiempo para ello, sin lugar a dudas, y ya habrá tiempo para que me conforme como un exigente lector más de su prosa. Quedo a sus órdenes para lo que así considere necesario, agradeciendo la invitación (de la cual usted y yo sabemos) hecha en otro blog. Salud, que haya suerte, palabras y buenos cuentos...

Anteriormente mencioné que

Anteriormente mencioné que ya no había motivo para los comentarios.
Si lo hay, los comentarios mismos.
No puede ser que un escritor justifique lo que escribe. Que un escritor explique "lo que intentaba explicar", son chingaderas.
Lo que es más incongruente, que hace algunos días, una de sus fans le escriba que aprendió mucho de usted.
Por eso el mexicano no da una, porque lo intenta y fracasa y, en lugar que de que se limpie el tomatazo, se justifica diciendo: "es que lo que intenté fue...",no.
Ni madres. La literatura es como el boxeo, don solís. A la primera caída (si realmente leyó a Cortázar lo sabrá)nos levantamos y seguimos golpeando, no le decimos al referee: "lo que yo intenté fue un uppercut".

Eso de "tallerear" (infame vocablo) por medio de un blog parece pensado por una persona muy solitaria, hágalo presencialmente con sus ex-alumnos y aquí comentamos literatura, ¿qué le parece?

Tenga mucha salud.

Creo, amigo, que se excede

Creo, amigo, que se excede en sus críticas hacia los textos del señor Solis (y no porque sean buenos, que no lo son, sino porque esas apreciaciones que usted hace son equivocas); si el señor Solis tuviera la intención de tallerear cada uno de sus textos, estaría en todo su derecho de hacerlo, ya que, si se ha fijado bien, el blog en el que tenemos cabida nosotros pertenece al señor Solis (es decir, la voluntad para abrirlo, sumergirse en lo que hay y escribir un comentario es nuestra y de nadie más) y tan pertenece a él que nosotros debemos agradecer el espacio que se nos ofrece (el cual muchos, además, no utilizan como debería y sí utilizan para rencillas personales o diatribas) ; en segundo lugar, amigo, usted debería saber que tallerear ayuda mucho a los textos y que sería inútil enumerar aquí todos los escritores que han pasado por talleres, así como los talleres literarios más destacados en el ambiente cultural de nuestra ciudad. No eleve la calidad de lo textos de una persona a la situación general de un país; me parece que la comparación es vana y que no tiene cabida en un blog tan campechano como este (donde se han hecho buenas críticas, buenos comentarios); y créame que esas palabras altisonantes no espantan a nadie y mucho empobrecen su crítica, cuando usted deja ver que le ganó el sentimiento y que escribió en un arrebato de enojo (la crítica, amigo, no debe realizarse así). Lo cierto es que Solis está en una búsqueda y que esa búsqueda significa muchos chingadazos (¿ve usted como no hacen falta palabras escandalosas?), muchas caídas, escasos triunfos y muchas ganas de hacer las cosas, de escribir con pasión. Dice usted acerca de la teoría del cuento de Julio Cortázar. La conozco, amigo, y créame cuando le digo que el mismo Cortázar tuvo altibajos en su cuentística que él más de una vez aceptó en entrevistas ( no revise usted sólo la teoría, amigo); y que el mismo Cortázar supo lo difícil del género literario y si bien llegó a la teoría que usted expone, lo hizo después de escribir mucho, después de cometer errores (no se crea usted si le dicen que a partir del primer momento que Cortázar escribió todo lo que tocaba lo transformaba en oro). Celebro sus comentarios, amigo, y celebro su sapiencia en teoría del cuento; sin embargo, no hay manera de celebrar a la injusticia y a la soberbia. (Quede claro que no defiendo al señor Solis) Quedo a sus apreciables órdenes sin más por el momento.

Los Ángeles del

Los Ángeles del alcohol
Jura que tiene sus propios ángeles y que el alcohol es generoso porque le salvó la vida en dos ocasiones. Ahora es ya un hombre viejo y enfermo. Sin embargo, cuenta todavía con las fuerzas suficientes para relatar a sus nietos las que considera sus peripecias y se jacta de beber más que cualquiera. También es feliz. A pesar de la diabetes y los dolores de piernas.

De entre los nietos, seis en total, prefiere a Felipe, de apenas 17 años y joven despierto para su edad. En cierta ocasión llegó borracho a la casa después de una fiesta con sus compañeros de colegio y, ante los regaños de su madre, el abuelo lo defendió, aseguró, entonces, que tanto los hombres, como los buenos bebedores, se hacen a edad temprana. La madre guardó silencio. Estaba claro que con el abuelo no podría discutir.

El abuelo lleva a Felipe, las tardes de todos los domingos, a El Palacio. Felipe sabe manejar y le evita la molestia de discutir con los otros conductores; además, él ya no es un jovencito para colocarse atrás de un volante. Dos cervezas micheladas para Felipe y dos cubas libres para el abuelo. Al pedir la segunda ronda, el abuelo cuenta cómo fue que el alcohol salvó su vida:

Una de ellas fue por la carretera a Cuernavaca, de noche, mientras en mis manos tenía el volante de un poderoso Valiant 77, iba hasta las manitas, Felipe, llegó un momento en que ya no veía la carretera, de pronto el coche se quedó parado, el maldito que nunca me dio problemas, intenté arrancarlo y nada, te lo juro, mientras afuera la oscuridad parecía boca de lobo y yo no veía más allá del parabrisas, pues aquí me quedo, pensé, en cuanto amanezca reviso lo que tenga el muy cabrón, me serví otra cuba, si así como la que pedí al mesero, siempre me gusta agarrar la parranda solito, Felipe, sin amigos, para qué quiero estorbos, sin mujeres, siempre salen caritas, es como mejor se disfruta del alcohol, di el primer trago y empecé a escuchar una vocecita dentro de mis oídos, ¡te lo juro!, dije, ah, carajo, ya se me subió, y la vocecita decía: no dejes el coche aquí, arranca, no seas estúpido, y luego a esta vocecita se sumaron otras y llegó un momento en que todo era como un coro que repetían lo mismo: no dejes el coche ahí, arranca, no seas estúpido, total, para no hacértela más larga, doy marcha al coche, tardó unos segundos y que arranca a la primera, avancé unos cuantos metros por un camino que parecía lleno de piedras, ya sabes: el coche se movía de un lado para otro y yo con la cuba entre mis piernas, y te lo juro, Felipe, en esos momentos se escuchó el ruido de un ferrocarril, ¡imagínate!, un ferrocarril por donde se paró el coche, hasta la borrachera se me bajó, nada más de pensar en el chingadazo, además de un chingadazo así nadie se salva, ¿verdad?, fue entonces que comprendí lo generoso que es el alcohol porque las voces que gritaron son las de mis ángeles, ¿verdad, Felipe?

Felipe poco a poco fue imitando los hábitos del abuelo. Las cervezas fueron sustituidas por cubas libres con la misma medida de ron blanco y de la misma marca. Comenzó a llegar más tarde a casa y días hubo en que de plano se aparecía hasta entrada la mañana y apestando a alcohol. Nuevamente, ante los regaños de su madre, el abuelo defendía a Felipe y éste se sentía orgulloso de quien consideraba su héroe.

Los ángeles del alcohol. Así los llama el abuelo.

Regresé de una de mis mejores borracheras, el cumpleaños de un amigo, creo que Alfredo, ya te he hablado de él, la fiesta terminó hasta entrada la mañana, bien que sabes de lo que hablo, eh, ahora mis manos sobre el volante de un Dodge 76 sobre la avenida de los Insurgentes, en un semáforo, creo que antes de llegar a periférico, se me emparejó una camionetota negra, de esas que aparecen luego en los programas de televisión, creo que modelo 70, con una parejita de mocosos dentro, y el que iba al volante aceleró, ¿te das cuenta, Felipe?, me provoca para agarrar unos arrancones porque siempre te provocan así y nunca les debes de tener miedo, nunca, y más si traes un motor como el que yo traía, el semáforo se puso en verde y que meto el pedal hasta el fondo, nada más para darles una lección, de repente perdí el control, di dos giros con todo y el 76, raspé la defensa de la camioneta y me embarré contra la cortina de un negocio que a esas horas se encontraba cerrado, que si no… tardé en reaccionar, lo primero que hice en cuanto abrí los ojos (porque ahí sí el miedo me los cerró), fue agarrar la botella de ron, una a medias que saqué de la fiesta, abrí la puerta y bajé, preocupado porque los policías seguramente no tardarían y escuché a mis ángeles del alcohol, a las vocecitas: estás vivo, estás vivo… te hemos salvado… estás vivo, estás vivo… te hemos salvado… subí nuevamente al coche, abrí la botella y le di un trago, en el cielo casi miré la sonrisa de Dios, Felipe, aunque ni tu madre quiera creerlo y diga que son puras tonterías de mis borracheras, ¿verdad que tú sí me crees?

Suena el teléfono. Son las tres y cuarto de la mañana. La mamá de Felipe, todavía medio dormida, contesta. Es la policía. Se entera que Felipe nuevamente agarró las llaves del coche (Chevy Monza 2000). No lo va a regañar porque uno de los policías le informa que su hijo acaba de sufrir un accidente aparatoso sobre calzada de Tlalpan. El policía dice el nombre del hospital. Cuelga. Siente la mirada del abuelo, también está despierto.
Felipe estuvo varios días internado y, al final, murió.

El abuelo recibe la noticia y se derrumba.

Nadie más vuelve a escuchar sus historias desde ese día. El abuelo dejó de creer en los ángeles del alcohol, esos mismos ángeles que, repetía, se habían olvidado de su nieto.