La voz perfecta

Tu voz
cadencia de memoria
entusiasmo invisible,
arma de dos filos que me cortan los dos

tu voz que escapa a cualquier fórmula
entra de noche
se confunde de día

tu voz que me desangra
y yo sonriendo

es mi idioma y mi despertar

Los gusanos ¡Mi hermanastra

Los gusanos

¡Mi hermanastra es una latosa!, me molesta a cada rato, dentro de la casa, cuando salgo, se asoma por la ventana y no deja de mirarme, de perseguirme con esos ojos que parecen de loca; luego salgo, ¡basta!, llego a la esquina, volteo, ahí está, asomándose, espiándome con su mirada, decido ir al terreno baldío y entonces corro, corro hasta que desaparece, hasta que sus ojos ya no me encuentran.

Me gusta ver cómo aparecen. Son lentas. Pero cuando uno las ve corren enseguida a ocultarse debajo de las rocas. ¡Qué lástima!, piensan construir unos edificios aquí y ya no las podré ver.

¡Es una malvada!, dijo que yo había roto su cuaderno de matemáticas y mi madrastra se enojó mucho y me jaló de las orejas. Esto es para que aprendas a decir la verdad. A lo lejos, ella reía de mí. Luego por las noches entra a mi recámara, se sienta en la orilla de la cama y dice: te vas a morir un día de estos porque los niños tontos se mueren rápido, te van a salir gusanos blancos por la nariz y por los ojos y tu estómago se va a retorcer como chicharrón. Yo grito que me deje en paz y meto la cabeza bajo las cobijas; me destapo y ella ya se fue. No puedo dormir. Me imagino dentro de una caja con gusanos saliendo de mi nariz y de mis ojos. Mi papá es un fantasma y llora; mi madrastra no llora porque felicita a ella por ese diez que sacó en la escuela. Yo creo que sí te escogen este año para abanderada de la escolta.

El otro día la descubrí cerca del terreno baldío. No me vio porque me escondí atrás de un poste. Cuando se fue me acerqué y encontré dos ratas muertas. Todo ese día anduve triste.

Salieron de compras, decidí meterme debajo de su cama y encontré un bote con un polvito negro dentro. Ellas regresaron. ¡Fiuaaa!, otro poco y me cachan.

Sin que mi madrastra se diera cuenta eché el polvito dentro de la olla de la sopa. Hoy no voy a comer.

Echaron espuma por la boca y los ojos se les pusieron todos blancos. Los gusanos les van a salir a otras. Todo el resto de la tarde comí palomitas y vi la televisión, tranquilo porque sabía que los gusanos ya no me iban a salir a mí.

Demiricuos, primeramente

Demiricuos, primeramente permitame saludarlo.

Me parece buena idea la propuesta que le hace Gerardo, seria bueno leer alguno de sus textos y no lo tome a mal, con todo respeto pero como dicen haber si como chifla canta :), me gusta leer lo que escribe Gera y espero para ver su critica.

Gera estas pendiente conmigo.........
El texto que mas me ha gustado en lo que has publicado en este blog es "Anoche que te dije insomnio"

Que tengan buen fin de semana

Luz

De cantar lo hago muy mal y

De cantar lo hago muy mal y por lo regular sólo canto rancheras y bajo la regadera. Me confieso admirador acérrimo de Javier Solis y creo que, en boleros, no hay quien lo iguale. Refuto su propuesta con una idea: lo que usted quiere decir es que si uno tiene la capacidad para ejercer una crítica inteligente debe escribir de igual modo, ¿cierto? Ah, ese es uno de los conflictos que se vienen dando en la historia de la literatura, amiga mía, y debemos, acaso, marcar la diferencia que significa criticar un texto ajeno a lo que es la creación literaria en sí (no es lo mismo, se lo aseguro). Muchos hemos estado de acuerdo con los poemas del maestro Ortega, es cierto, y también muchos no han estado de acuerdo (¿piensa usted también decirles a todos ellos que manden un poema?, ¿cree usted que es tan fácil desnudar a un príncipe?) y esto sólo nos lleva a la conclusión de que al leer un poema debemos exigir que el autor nos ofrezca lo mejor que tiene de sí, de su repertorio, de su capacidad; y para exigirlo hay que criticar en el sentido más amplio de la palabra, es decir, sacar todos los trapitos al sol. Que quede claro: esto no es una academia de competencias y yo menos que nadie, más por respeto al maestrazo Ortega, tendría que participar con protagonismos banales que sólo nos llevarían, ya se lo dije al maestrazo, a confrontaciones y comparaciones vanas; el señor Ortega escribe y a veces lo hace bien; otras no y es esa la clave de sus textos, quizás esa es su búsqueda de una voz propia, de un sentido propio. Por otro lado, mandé un texto al señor Ortega pidiéndole no lo publicara. No soy yo quien para robar un espacio que es única y exclusivamente de él; otra cosa sería si yo tuviera un blog y los invitara, a usted, precisamente, a visitarlo, a leer mis textos y a despedazarlos, por qué no. No nos confundamos y tampoco tomemos partido en el ejercicio que nos corresponde. Si usted quiere leer algo mío (hasta un libro de cuentos que tengo en espera de publicar), adelante, sólo proporcióneme su correo electrónico y se lo haré llegar... de esta manera no nos alejamos de nuestro objetivo principal y satisfago esa curiosidad de usted por saber si como chiflo canto (además, ni sé chiflar y cada que lo intento sólo me sale un suspirito). Quedo a sus apreciables órdenes, hermosa dama, para lo que así considere conveniente. Salud, que haya gracia y buen fin de semana.

Respetaré su decisión de

Respetaré su decisión de no publicarlo. Si cambia de opinión, usted me avisa y entonces lo subimos. Más de tres o cuatro personas estarían interesadas, por alguna extraña razón oscura y desconocida, en conocer un poco de lo que escribe. También, y en reciprocidad con los textos míos que se ponen y exponen en este blog públicamente a cualquier clase de crítica, observación o comentario, me abstengo de leer en lo privado, palabra suya que siempre ha sido pública por este medio. El espacio sigue abierto. Incluso, en esta ocasión, si algunos de los amables lectores tiene el deseo de publicar en una ocasión sus palabras, su poema, su cuento breve, este espacio tiene la atención de poco más de 400 amables lectores en los dos o tres días que dura el texto arriba-arriba, en la portada. Ya que el señor Demiurcos declina la invitación, tal vez alguien más quiera publicar en esta ocasión. Si alguna persona se opone a que se suba un texto invitado, pues que lo manifieste y sus comentarios y razones serán tomadas en cuenta.

Saludos cordiales.

gerardo ortega

P.S Lucy, te contesto por correo o mensajero. Salud y República.

Gerardo, Avísale a

Gerardo,

Avísale a Demiricus que si quiere mandar algún minicuento o cuento(de esos que está a punto de publicar), también lo puede hacer en mi espacio.

Un abrazo.

PD: Perdón por la orgía bloguera (buen título para poema de un poeta cybermaldito... Vale)

ME GUSTARIA MUCHISIMO

ME GUSTARIA MUCHISIMO QUE SE PUBLIQUE LO DE DON DEMERICOUS

SALUDOS A LOS LECTORES Y A GERARDO POR EL ESFUERZO MUY GRANDE QUE PIENSO QUE HA VALIDO ENORMEMENTE LA PENA.

ME GUSTARIA MUCHISIMO

ME GUSTARIA MUCHISIMO QUE SE PUBLIQUE LO DE DON DEMERICOUS

SALUDOS A LOS LECTORES Y A GERARDO POR EL ESFUERZO MUY GRANDE QUE PIENSO QUE HA VALIDO ENORMEMENTE LA PENA.

Estimada Rebeca: no me haga

Estimada Rebeca: no me haga más viejo de lo que aparento y deje ese DON de lado, por favor; gracias por sus palabras y por su apoyo. Sí; a mí también me gustaría que se leyera algo mío en este espacio y, sin embargo, ya he dicho las razones por las que considero correcto no hacerlo. Le ofrezco lo mismo que al señor Ortega. Si usted está interesada en leer algo mío (francamente no se lo recomiendo) me puede hacer llegar un correo electrónico a la siguiente dirección: espejo50@yahoo.com.mx y, como dice la canción, a vuelta de correo le haré llegar algo de mi producción (en verdad bien poca y bastante mala, pero en fin). Quedo a sus apreciables órdenes para lo que así considere necesario. Salud y que haya suerte.

PD: Señor Ortega: nuevamente mil disculpas por hacer uso de este espacio para fines distintos del que fue creado.

Gracias Demiurcos, una vez

Gracias Demiurcos, una vez más por su crítica. Arturo Reyes: Demiurcos es a mis poemas la "prueba del ácido". O se purifican o se deshacen. Estimado Julio, gracias por comentar (¿por primera vez?) el debate que usted dibuja, el cual yo no veo, parece hace más interesante el sector de comentarios.

Tal parece que este espacio podría ser un punto de enlace entre dos o más que escriben. Lo digo por que Enrique está interesado en leer algún texto de Demiurcos, quien responde que está dispuesto compartir algún texto en privado.

Hasta desenegaños. En el último comentario, Malinche dice decepcionarse de Demiurcos quien escribió: "Sabemos que, a fin de cuentas, no nos mueve otro motor que el amor por las letras (bueno y por dos o tres mujeres que andan por ahí, ¿no cree usted? Salud y que haya gracia".

Saludos a todos. Muchas gracias.

Maestrazo: Son los hilos

Maestrazo:

Son los hilos invisibles los que se tejen y no tejen nada más que una ser cómplices alrededor de sus palabras, ya que fueron éstas y nadie más quienes nos convocaron al fuego casi eterno de esta charla infinita sin café, sin miradas y sin nadie a quien ver como no sea la pantalla fría de la computadora. Usted es el culpable, maestrazo, y ruego mil disculpas si me he tomado más libertades de las que me corresponden; estoy dispuesto a someter al escrutinio público algo de mis pobres trabajos (no tan buenos como los suyos, por supuesto), y lo hago más por la solicitud de ese lector suyo que por otra cosa (pa que no anden diciendo que ando de presumido). Estos hilos invisibles que se tejen vienen, acaso, a aliviar en poco la soledad del eco de nuestras palabras frente a una pantalla fría, alrededor de un silencio turbio... en fin, maestrazo: es fin de semana y usted debería emborracharse para dejar esta barbarie (ahora van a decir que soy alcohólico). Buen fin de semana y el lunes nos vemos las letras. Salud y que haya suerte.

Demiurcos. Esta es mi

Demiurcos. Esta es mi propuesta: usted me manda su texto y yo lo publico el próximo lunes 9 de junio. No en las sección de comentarios, la de abajo, sino en la principal, en donde va el texto del autor del blog. Mi correo es yadivia@gmail.com.

Saludos cordiales.

Se lo mando con la única

Se lo mando con la única condición que no lo publique. Es peligroso, maestrazo, podríamos caer en vagas comparaciones que sólo nos alejen de nuestro fin principal, que es gozar de los buenos poemas (porque usted tiene unos por ahí). Sé que cumplirá usted la condición y es por eso que en estos momentos le estoy haciendo llegar un poema que encontré abajo de la cama de mi padre, el cual era general del ejercito y seguramente falleció en un cuartel de Tijuana. Al final del texto-poema viene una nota. Le pido la mayor seriedad, pues mi padre la merece. Aun cuando de sobra sé que el texto no es tan bueno (no tan bueno, al menos, como los que sí hacen poemas), creí conveniente sacarlo del cajón justo ahora que se cumplen tres años de su muerte. Es así, señor Ortega, que comparto con usted un poco de la pena que hoy me embarga, y también un poema que bien pude haber escrito yo (¿sabe?, mi padre era lector audaz de Amado Nervo). Salud y que haya suerte.

Maestrazo: Son los hilos

Maestrazo:

Son los hilos invisibles los que se tejen y no tejen nada más que una ser cómplices alrededor de sus palabras, ya que fueron éstas y nadie más quienes nos convocaron al fuego casi eterno de esta charla infinita sin café, sin miradas y sin nadie a quien ver como no sea la pantalla fría de la computadora. Usted es el culpable, maestrazo, y ruego mil disculpas si me he tomado más libertades de las que me corresponden; estoy dispuesto a someter al escrutinio público algo de mis pobres trabajos (no tan buenos como los suyos, por supuesto), y lo hago más por la solicitud de ese lector suyo que por otra cosa (pa que no anden diciendo que ando de presumido). Estos hilos invisibles que se tejen vienen, acaso, a aliviar en poco la soledad del eco de nuestras palabras frente a una pantalla fría, alrededor de un silencio turbio... en fin, maestrazo: es fin de semana y usted debería emborracharse para dejar esta barbarie (ahora van a decir que soy alcohólico). Buen fin de semana y el lunes nos vemos las letras. Salud y que haya suerte.

¡No, no, no, señor Ortega,

¡No, no, no, señor Ortega, no nos haga esto!, no es posible que nos acostumbre a versos de una luz maravillosa, bien construidos, certeros, de una belleza propia de alguien con la experiencia de usted, y que, de repente, nos ofrezca esas pavorosas caídas con versos propios de baladitas románticas melcochonas. No es posible, señor Ortega. Deje usted ya lo del ritmo (que este poema lo tiene bien medido), de la métrica (también bien medida, o al menos así parece a simple vista), deje usted todo eso a un lado y concretémonos a esos versos espantosos. ¿A qué me refiero?, sé que a más de un lector le van a parecer tiernos, bonitos, melancólicos, y puede que hasta recuerden algún amor imposible, un idilio imperfecto, está bien; no tengo nada en contra de esas opiniones y ya se ha dicho hasta el hartazgo que vamos a respetar todo lo que se diga en torno a sus poemas, pero, señor Ortega: ENTRA DE NOCHE/ SE CONFUNDE DE DÍA parecen versos de canción infantil mal hecha (además de bolero rancio, ranchera desafinada) y no porque los géneros populares tengan algo de malo (al contrario: todos bebemos de ahí), sino porque una de sus peores limitantes en estos ejercicios poéticos es usted mismo, señor Ortega, que no se atreve a ir más allá, o que va, llega y se regresa muerto de miedo, o de risa. Esa es su peor barrera, señor Ortega, que sus poemas son anecdotarios personales convertidos en pensamientos y presentados como poemas porque seguramente me va a decir lo mismo: que es muy personal, que a usted le recuerda algo, que tiene su propia historia. Es una lástima. El día de hoy esperaba un poquito más de esfuerzo...

Sr. Demiricuos, me

Sr. Demiricuos, me encantaria leer algo de lo que ha escrito, supongo que lo ha echo; no me refiero a sus criticas, las leo siempre, me han despertado la curiosidad por leer sus textos.

Gracias...

¡Bambi, dijo Dumbo, mi

¡Bambi, dijo Dumbo, mi querido amigo!, haga usted el favor de mandarme su correo electrónico y bien tenderé a enviarle algo mío. Gracias por el interés. Sabemos que, a fin de cuentas, no nos mueve otro motor que el amor por las letras (bueno y por dos o tres mujeres que andan por ahí, ¿no cree usted? Salud y que haya gracia.

Demiricuos, mi correo

Demiricuos, mi correo jear1976@hotmail.com. Sus criticas tan constantes me han despertado la curiosidad, seguramente sus textos seran maravillosos. Si me hacen sentir la mitad de lo que algunos, ojo, algunos, de los textos de Gerardo, habra valido la pena, (mi preferido Carta a Poncho).

Me declaro un completo ignorante respecto a la metrica y el ritmo no se si los textos de Gerardo lo tengan, pero para mi el unico fin, el unico, de la literatura, es el provocar emociones. Usa el estomago no la cabeza, era la frase preferida de mi padre. Gracias Gerardo...

Demiricuos, acaba de borrar

Demiricuos, acaba de borrar la poca admiracion que tenia por usted. Tenia que ser hombre y sobre todo mujeriego!... Aunque bueno habria que verlo para saber si esas dos o tres mujeres tendrian interes en usted.

Mil disculpas si con ese

Mil disculpas si con ese comentario ofendí a alguien. No fue mi intención. Era un comentario jocosón y nada más. Quizás valdrían más mis palabras. Mil disculpas. Ando ahora a la Pedro Infante porque dicen que soy mujeriego y a las pruebas me remito (¡total, en México abundan los machos y son muchos y, a veces, son más imbéciles que uno, ¿no cree usted?), siempre y cuando las pruebas no duelan tanto, no dejen cicatrices y pueda uno darles cucharadas de olvido de vez en cuando; ciertas tardes, bajo el reflejo de ciertos recuerdos desesperados, si algo nos salva es el brillo de esa mirada, de esa sonrisa (porque cuando uno se concentra llega a escuchar incluso las carcajadas) aunque al final, cuando todo se hace polvo y se hace nada, descubre uno que está más solo que todas esas mujeres que pasaron a su lado. Es entonces triste la historia... Mil disculpas por el comentario. Ya ve: sólo me hace decir tonterías. Salud y que haya suerte.

Envidia de la buena: Mi

Envidia de la buena:

Mi estimado Gerardo, definitivamente tienes un lector crítico de lujo, que ya quisiéramos el resto de tus compas de la liga de blogs. Felicidades y dinos donde conseguimos uno para nuestros respectivos espacios.

Un abrazo

Arturo

Qué interesante es el

Qué interesante es el ejercicio poético de ambos, de Ortega y Dirimicus. Ortega entrega, Dirimicus debate. A veces, ambos concuerdan en un excelente poema. Más allá de lo que piensen luego otros lectores, que si el poema es bueno o no, o si salen a defender a Ortega o a Dirimicus, esto es como ver un combate poético donde al final, se ven las buenas intenciones de ambos por pasar el tiempo. Yo los felicito a los dos.