Gerardo OrtegaDe lunes a diciembreCrédito de foto: Marc Morreres). Escritor regiomontano nacido en el 72. Trabajó en Milenio un par de años como editor de Cultura, de lo cual le sobrevive este espacio. Tiene publicados dos cuadernos, uno de poesía y otro de relatos. El tercero, a punto de salir por parte de la UANL y editorial Diáfora, es una recopilación de una treintena de textos aparecidos en este espacio durante el año 2007. Su nombre, De lunes a diciembre.
Dame un paseo por tu vientre
Para Lulú, por agosto del 96
Dame un paseo por tu vientre
que florezcan jazmines de mis labios
o la antorcha que he de llevar por tu cintura
al selvático paisaje de tu ausencia.
Dame un sitio que soplar sobre tu asombro
el dolor de tus cenizas
la mano del ángel que escribe tu nombre en el agua
el paisaje que no he fraguado y nos reclama
Dame un regreso de labios en ascenso
como en las noches de espuma y la mitad
como el estertor quejumbroso de la pequeña muerte
por la garganta de pájaros en batalla
Dame tus muslos en revuela
palpitantes
exhaustos de tus formas




Hay, desde la dedicatoria,
Hay, desde la dedicatoria, un cierto aire emotivo que resta calidad al poema. Sí, señor Ortega, usted puede escribir impulsado por lo que le venga en gana. Sin embargo, no traspasa esa barrera para conseguir un poema que alcance el detalle de sublime, ¿me explico?, este poema suyo es, más que poema, pensamientos encadenados (esa sería una buena diferencia). Nuevamente comienza las estrofas con verbos que resultan comodines (ya se está haciendo algo muy característico de su poesía) y con verbos que, hasta cierto punto, son flojos, pues son fáciles de complementar. El poema- pensamiento tiene imágenes ya muy de lugar común. Me parece que usted mismo debe saber cuáles son. Eso de los jazmines de mis labios es tan recurrente que sólo cambia de flores en distintos poetas. Ojo, señor Ortega, si bien usted se caracteriza por manejar un estilo libre, debería saber que hasta éste tiene sus propias reglas de acentuación y de métrica; digo lo anterior porque siempre resulta mal sonante la combinación de versos largos con versos breves sin que tengan una acentuación correcta. Ojo: el que se quiera escribir como se le da a uno la gana, no significa que suene bien (habría que empezar por conocer primero las reglas para después saltarlas, ¿no cree usted?). Ya en varios de sus poemas se aprecia que tiene problemas con la métrica y con la versificación, algo que puede ser resuelto con que usted dedique atención a los buenos manuales de métrica (¿Navarro Tomás le dice algo?). Repito: hasta para el estilo libre existen reglas, señor Ortega, y si uno se pasa por el arco del triunfo esas reglas, al menos es necesario conocerlas. La dedicatoria le pone un tono demasiado personal al poema; no es malo, ni mucho menos, pero reflexione usted si no es un poco egoísta con sus lectores. Brinque usted del otro lado, señor Ortega, y no se conforme con comparaciones fáciles; llegue usted a la verdadera construcción de una metáfora limpia y clara, y quite de usted esos vicios de comparar dos ideas con la forma COMO; EL ESTERTOR QUEJUMBROSO DE LA PEQUEÑA MUERTE me parece un verso por demás envidiable, un rayo de luz apagado por ese COMO que le antepone. Cuide usted más la forma. Este poema, sin embargo, tiene versos que son muy suyos y que obtienen su voz propia, su luz propia, imágenes demasiado plásticas, una visualidad casi de pintura; lo único que se extraña, en verdad, señor Ortega, es que se empeñe en no poner atención a ese ritmo... reciba un cordial saludo y sin más por el momento quedo a sus órdenes para lo que así considere necesario.
PD: Usted es muy desatinado para los títulos, pues éste no siempre tiene que reflejar parte de la obra, sino que puede ser algo así como una revelación que el lector tendrá al final.
Licenciado Iván, muchas
Licenciado Iván, muchas gracias por tomarse el tiempo de escribir un comentario. Gracias por sus palabras. Un abrazo.
María Robledo. Una vez eliminé una dedicatoria y me pareció que hice mal, que el poema ya estaba dedicado y ni hablar. Conozco a una persona a quien aprecio mucho y que fue con quien me casé y tuve a mis dos únicos hijos. Eran otras épocas, pero este poema es un homenaje a esos tiempos idos. Sobra decir que al poema quizá ya se le venció la caducidad, no sólo biográfica, sino también de vida poética. No sé. Me agrada que a usted también le recuerde a alguien. Que le haya provocado eso. Gracias por recordarme lo de mi poemario. Le estoy haciendo correcciones para entregarlo.
Señor Demiurcos, le agradezco su atención a mi poema. Creo que este poema tiene su propio ritmo interno. En muchos de los versos manejo tres acentos, excepto en el inicial que es 1/4/7 porque es un heptasílabo, en el resto voy con un 3/6/10/ luego rompo cuando la cosa se pone violenta las acentos se abren a como la respiración más espaciada con algunos frases entrecortadas como el dolor de tus cenizas, uno octasílabo despues de un 12. Luego acortando el verso en Dame tus muslos en revuelta, que en realidad se lee como un 5 y luego un 4. Espacio. "Palpitantes", cuatro. ¿Qué en la realidad uno no yace a estos ritmos en posición horizontal y paralela?
Saludos.
¡Carajo!, maestrazo, casi
¡Carajo!, maestrazo, casi me dejas sin palabras por lo bien replicado a la crítica. Debo reflexionar más sobre este poema. Y quizás hacer otras lecturas de él. Sin embargo, si sigo creyendo en lo del ritmo silábico... Que hasta en estilo libre es necesario, eh. Saludos.
Dice el presuntuoso: "Hay,
Dice el presuntuoso:
"Hay, desde la dedicatoria, un cierto aire emotivo que resta calidad al poema"
Yo me pregunto: desde cuando la emotividad es discordante con la calidad en los poemas?
Felicidades Gerardo. Otra buena adicion a tu poemario.
Haré caso omiso a este
Haré caso omiso a este comentario, ya que, como se sabe, el acuerdo fue criticar el poema del señor Ortega y no los comentarios que se hagan de éste. Si a usted le gustó, qué bueno, felicidades. Créame: ni usted tiene que demostrarme nada, ni yo tengo nada para usted. Concretemos, entonces, a criticar únicamente el poema del maestrazo Ortega.
Gracias estimado Raúl. Es
Gracias estimado Raúl. Es muy agradable saber que hay alguien del otro leyendo esto que subo al blog. A veces me da la impresión que no me lee nadie, pero no es así.
No defiendo al señor Demiurcos, que no le hace falta, sólo digo que hay que ser moderado con los comentarios dirigidos a otras personas. Estas palabras van dirigidas a todos los que amablemente se toman el trabajo de escribir unas líneas en este espacio. Es bueno el debate recíproco y voluntario, y también es agradable sentirse cómodo al escribir un comentario en este blog. Los comentarios dirigidos a mi trabajo o a mí los recibo como vienen y no me dan problema por fuertes que parezcan. Bienvenidos.
Saludos
Apreciado Sr. Ortega, Muy
Apreciado Sr. Ortega,
Muy lindo su poema, por un momento me hizo recordar a alguien... podría decir que este es mi poema favorito. ¿Cómo va esa publicación suya? Espero algun día tener una copia entre mis manos. Saludos.
M. Robledo
Licenciado, te leí desde
Licenciado, te leí desde ayer, pero no pude dejar ningún comentyario, no por falta de ganas claro.
Pues, debes saberlo, las añoranzas, las imagenessugerentes el ritmo son compañeros recurrentes en tu poesía, y las llevas muy bien.
En este poema, se conjugaron de amnera especial, a mi me llevaron como por canal de agua clara, como un Xochimilco de agua transparente y flores amaillas (como las de Mauricio Babilonia, jeje).
Claro, la carga de erotismo ahi está, como desnudando miradas (o mentes vuyeur), pero en caída de agua, espectante.
Las pausas, los cambios de ritmo, por lo menos para mi, no están fuera de lugar, sino que asentuan tu ultima frase, y ese recorrdido en que anidas palabras.
Un abrazo licenciado.