Los Faraones

Antes de morir, Jonathan era un chico de unos quince años de edad al que le gustaba retratarse con su pistola escuadra. Ese gusto se lo trajo a la tumba donde fue enterrado, en el cementerio de los narcos –ilustres- de Culiacán. Su figura, casi la de un niño, convive con tumbas de capos y de los mejores sicarios de la región, así como de los familiares de éstos.

Un poco más común de lo que se piensa, los cementerios pueden dar una idea de las ciudades y de quienes viven en ellas. En el panteón Jardines del Humaya, los que mueren después de dedicar parte de su vida al narco están enterrados en mausoleos y catedrales de mármol traído de Italia, cantera de la región y piedras exóticas puestas como detalles. Arquitectos famosos diseñan los monumentos, empresas especializadas en conservación de restos arqueológicos mayas, se dedican al mantenimiento semanal de tumbas que llegan a tener tres pisos, escaleras, comedores, salas de estancia, y algunas hasta teléfono, quizá por si los muertos reviven.

Gente que trabajó para Joaquín “El Chapo” Guzmán, Ismael “El Mayo” Zambada, los Beltrán Leyva, Juan José Esparragoza “El Ázul”, los Caro Quintero, es la que yace aquí. “El muchacho Jonathan era cercano a alguno de ellos”, me dice uno de los empleados de este panteón, que tiene más albañiles y contratistas trabajando diariamente, que enterradores.

Al lado de su fotografía impresa en proporciones reales, Jonathan recibe un mensaje por su cumpleaños: “Que Dios te bendiga porque fuiste un buen niño para tu mamá, nunca te voy a olvidar. Aunque no me mires ni me puedas tocar, yo estaré cerca y sentirán el calor de mi amor…”

Gemidos y llantos que por momentos crecían en intensidad. Partían el alma. Arrodilladas, las mujeres rezaban el rosario. Cantaban plegarias para Gonzalo Araujo Payán, el jefe de sicarios del Cártel de Sinaloa que acababa de morir de un solo tiro en la cabeza en el interior de su casa. Las muertes de los pistoleros famosos a veces son las más misteriosas.

Sus vidas aún más. A pesar de que en todo Sinaloa no había nadie que ignorara el paso temerario de “El Chalo” Araujo en el mundo de la mafia, donde los ajusticiamientos que cumplía contra adversarios o traidores, daban hasta para corridos que provocaban escalofríos de tan sangrientos, para las autoridades, el jefe de sicarios de Joaquín “El Chapo” Guzmán era “de ocupación agricultor, de 48 años de edad, residente de una casa de Infonavit”.

Si bien es cierto que “El Chalo” Araujo era incluido en la lista de los delincuentes más buscados del país por la PGR, no lo era por sus asesinatos a sangre fría, conocidos en toda la región. Era tan buscado pero porque en Nayarit había violado a una joven en los noventa, dicen los documentos de la burocracia policial. Otro gran misterio más de los días actuales.

Las mujeres que le rezaban el rosario el 15 de octubre de 2006, en el cementerio, tienen caras de rasgos suaves y benignos, relajados y abiertos. Provocan calma al verlas retratadas, despidiendo al sicario.

Su tumba es de dos pisos. Tiene vidrios polarizados y una imagen de Jesucristo de casi dos metros. Sinaloa es un anfiteatro donde los gladiadores matan o mueren. Algunos de esos gladiadores, aquí vienen a dar, tarde o temprano.

El ropaje de un narcotraficante es un código que proclama: “Este hombre es un indomable, está al margen de la ley”. Mientras más crece y se divulga el estigma del narco, el narco lo reafirma más. De la punta de las botas de avestruz australiana a los botones fosforescentes de las camisas Versace adaptación vaquera, la clandestinidad por lo ilegal de las actividades, queda para otro momento.
Los centros comerciales de Culiacán, puntos de encuentro de la elite tradicional, ya no son de su exclusividad. Los aparadores son de todos, para todos. El narco de hoy está en desacuerdo con la discreción, ya no quieren lucirse nada más en los bailes masivos o en las fiestas privadas que son de público conocimiento, celebradas en esos ranchos de ensueño, donde alcohol y mujeres circulan durante un fin de semana, la medida de tiempo que puede durar la eternidad aquí en Sinaloa.

Eso de que hoy en día los mejores narcos son los más discretos está a discusión, cuando todo mundo en el noroeste del país, sabe semanas antes que El Chapo Guzmán, el máximo capo, se casará con una joven de 18 años de edad en Durango, o cuando el hijo de éste va a estudiar a la universidad pública y por las tardes entre tareas, sube videos en youtube.com defendiendo a su papá.

Los narcos salen del closet. Si es que alguna vez estuvieron dentro. Con corridos, internet y hasta organizando fiestas a su nombre por el Día del Niño y el Día de las Madres, la evidencia es clara. Y esa parafernalia se la llevan hasta la tumba. En Jardines del Humaya, Benjamín Herrera, “Charmin”, tiene en su tumba una fotografía que lo registra en un momento de su paso por la vida. Seguro que uno de sus instantes más apreciados: De gorra, camisa vaquera con los botones del pecho desabrochados, pantalón de mezclilla y un cuerno de chivo. Alrededor de él, un pequeño cerro y unas enormes plantas de mariguana.

Tiene unos días de haber muerto, apenas el 28 de abril pasado. “Que me entierren cantando”, un corrido de Chalino Sánchez, acompaña la fotografía que está en exhibición en el panteón.

IV
Redacción de nota común en los periódicos de Sinaloa:
“Una persona hasta el momento desconocida fue hallada envuelta en una lona y amarrada de los pies y la cabeza, sobre un camino vecinal cercano a la carretera La 20, a 300 metros al sur de la sindicatura de Villa Juárez, en Navolato.

Con esta víctima suman ya ocho las personas halladas de similar forma en varios puntos de aquella sindicatura en los últimos cuatro días.
La víctima es de complexión delgada, estatura mediana, de entre 20 y 30 años, y vestía pantalón de color caqui, tenis negros y calcetines blancos.

El hallazgo fue reportado alrededor de las 7:00 horas mediante una llamada anónima a la Policía Municipal de Navolato, la cual alertó sobre una persona “enlonada” sobre un camino de terracería que va al campo pesquero Las Puentes, cerca de la carretera La 20”.

Los ajusticiamientos del narco son una atroz exhibición de lo que les puede suceder a unos hombres que deciden jugar al margen de las reglas del juego. El único momento en que las matanzas del narco suelen interrumpirse, es cuando llega la hora de sembrar mariguana.

V
“Durante los tiempos del todopoderoso Partido Revolucionario Institucional, los caciques regionales y estatales no sólo mantenían el control político, sino que en muchos casos –y de ello abundan las evidencias– solapaban a las bandas criminales a cambio de una cierta estabilidad en los niveles de violencia. Así, al tiempo que crecía el poder de las bandas del narcotráfico –y las disputas por territorios de paso y mercados– se hacía necesario extender las redes de complicidad, del orden municipal al estatal y luego al federal.

Pero los problemas se complicaron cuando llegaron la pluralidad y la alternancia; cuando el gobernador de un estado es de un partido y el alcalde de la capital está en manos de otro partido, y más aún cuando existe una lucha tripartidista. Y la crisis alcanza niveles geométricos cuando otras bandas criminales disputan territorios, rutas y mercados, empujados por la sobreoferta de drogas que debe encontrar nuevos puntos de distribución y consumo. Se alteraron los equilibrios políticos, económicos y sociales que hicieron posible, por lo menos hasta el año 2000, una convivencia más o menos manejable. Luego vendría la violencia sin freno y los mexicanos empezarían a transitar por el sendero del espanto”
Froylán Enciso, investigador y periodista

VII
En enero de 1990, los hermanos Arellano Félix ordenaron que descuartizaran a la esposa de Héctor El Güero Palma y le enviaron la cabeza en una caja. También asesinaron a los hijos del Güero, Nataly y Héctor, en Venezuela, amarrándolos de un puente.
Los restos de los familiares del Güero Palma, actualmente preso, están en una de las tumbas de aquí.

VIII
Basta estar una semana en Culiacán para darse cuenta de que en el ambiente de la ciudad ronda una sensación de identificación con los capos de la droga. ¿Que levante la mano el diputado o el empresario que se sienta moralmente superior a los narcotraficantes?, parece preguntar cualquiera de los interlocutores en turno en algún momento de la conversación.
El todossomosiguales o el asisonlascosas, manda.

IX
La ficha biográfica de Inés Calderón Quintero dice que a los 26 años de edad emigró a los Estados Unidos y empezó a operar en la región de California, siendo uno de los primeros narcotraficantes que empezaron a introducir cocaína y heroína en Estados Unidos.

Luego regresó a Sinaloa, donde adquirió gran importancia gracias a las grandes cantidades de cocaína que recibía desde Colombia. Su relación con balaceras y ejecuciones, eran algo común, tanto como sus aprehensiones y sus liberaciones por desvanecimiento de pruebas.

Controlaba toda Sinaloa con la ayuda de sus principales operadores: Ismael “El Mayo” Zambada y Baltazar Díaz, ya muerto. Falleció en marzo de 1988, en una balacera en la que mató a dos policías judiciales. Las cosas pasan porque pasan. No te preguntan primero. No te piden permiso.

Hoy en día, su tumba, una capilla adornada con vitrales y pequeña en comparación con las demás, queda con el reconocimiento –junto con la de Lamberto Quintero- de ser una de las primeras que le dieron al panteón de Jardines del Humaya, la fama de ser el lugar de reposo de los capos de la droga y de sus terratenientes.

A finales de los ochenta, como muchos otros espacios de las elites locales de Sinaloa–en su mayoría dedicadas a la siembra de hortalizas y a la ganadería- el narco se apropió del panteón de los sinaloenses ricos, dedicados a la vida empresarial legal.

No todas las tumbas extravagantes son de gente relacionada con el narco. Cerca de la tumba de Calderón Quintero está la de Manuel Clouthier, líder histórico del PAN. Hay también algunos profesores y agricultores que decidieron construirse una capilla antes de morir. Como cualquier poder totalitario, la gran fuerza del narco, obliga a los que incluso lo temen –o temían-, no solo a aceptarlo, sino también a imitarlo.

X
“Más que celebración del delito, los narcocorridos difunden la ilusión de las sociedades donde los pobres tienen derecho a las oportunidades delincuenciales de los de arriba”
Carlos Monsivais.

XI
Fui a Badiraguato –la tierra donde nacieron los Caro Quintero, el Chapo Guzmán, los Beltrán Leyva, etcétera- a ver a Omar Meza, “El Comandante”. Un cantante de narco corridos que en la portada de su nuevo disco, grabado por Titan Records, aparece cargando una cuerno de chivo con cargador de disco y con un uniforme de agente federal. El título del CD es “La captura del Mochomo”. En 2001, “El Comandante” empezó a cobrar notoriedad tras empezar a cantar apenas unos días después, un corrido sobre la fuga del Chapo Guzmán del penal de Puente Grande.

- “Yo no he querido meterme en eso (grabar un narcocorrido sobre la muerte del Hijo del Chapo). De hecho al principio yo sí pensaba, pero ya viendo la cosa (la disputa entre los antiguos aliados Arturo Beltrán y El Chapo Guzmán), mejor no.

- “Yo grabé unas baladas pero ese disco nadie lo pela, eso no gusta aquí. Los compositores llegan con los narcocorridos y tu los cantas. Nosotros lo que buscamos es la mercadotecnia, cantar lo que la gente quiere oír.

- Los meros fregones de los narcocorridos son Los Incomparables de Tijuana y Los Canelos de Durango, porque para componer un corrido, por ejemplo yo lo saco de lo que veo en los periódicos, pero ellos que son los mejores, ¡lo sacan de que ven directamente!

- Para bien o para mal, de aquí de Badiraguato han salido muchos mafiosos y por eso aquí es donde hay más grupos de narcocorridos.

- Los narcocorridos te dan mucho prestigio por acá. Dice mi vieja que ya no grabe discos. Me dice: ‘no quiero que andes cantando, al rato te vas a quitar las viejas que te van a estar brincando. Yo nada más me quedo pensando: qué me las voy a quitar, me las voy a llevar a todas.

- “¿Sobre tocar en fiestas de narcos? Una vez me hablaron de la compañía para decirme que había la invitación para tocar en Culiacán, en la fiesta de un señor que acababa de salir de 14 años en la cárcel. Fui y toqué y ni supe quién era. Mejor así”.

- “Aquí mataron a un tío mío. A un primo mío que andaba en Mexicali y no pagaba plaza, también lo mataron. Le compuse un corrido, pero lo mío es cantar. ¿Qué es lo que debe llevar un buen narcocorrido? Que hable de cuernos de chivo, de drogas y de un buen apellido (Sobra decir qué significa aquí lo que es un buen apellido)”.

-No. De policías no hay corridos. No hay. Y menos va a haber ahorita. Ahorita si haces un corrido de judiciales o soldados, te levantan los otros. Ya ves que hasta los están matando.

XII
No todos los narcos van a Jardines del Humaya. Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, está enterrado, junto con su hijo Rodolfo, asesinado hace cuatro años en Culiacán, en un mausoleo construido dentro del rancho de la familia, en Navolato, a 30 kilómetros de Culiacán. Edgar Guzmán, el hijo del Chapo asesinado apenas el pasado 8 de mayo, fue enterrado en el rancho de la familia en el poblado de Jesús María, junto con sus abuelos.

Ernesto Fonseca, “Don Neto” mandó construir desde hace varios años un Partenón para reposar una vez que muera, en el cementerio de Santiago de los Caballeros, una ranchería de Badiraguato, cerca de donde que La Palma, en donde Rafael y Miguel Caro Quintero ya tienen sus tumbas construidas bajo la supervisión de ambos desde el Penal de Puente Grande.

XIII
“Ya quisiéramos esas tumbas del panteón como casa”, me dice Bernardina, una de las posesionarias de la colonia Progreso, el barrio más marginal de todo Culiacán, cuando hablamos del cementerio de Jardines del Humaya.
Son las tres de la tarde y el sol es despiadado en Culiacán. Lo que Bernardina llama su casa es un amontonamiento de láminas que son amarradas como sea, con cartones, alambres y mecates. Antes de platicar, Bernardina miraba de reojo el diablito de luz, pensando que en lugar de ser reportero, yo venía de la Comisión Federal de Electricidad. Un abanico ruidoso trata de aminorar el horno en que se convierte el interior.

Bernardina y su esposo, un peón que trabaja como albañil, quisieran tener 10 mil pesos para empezar el trámite de regularización de “su casa”. Por su esposo, ella sabe que el panteón de Culiacán, muchas de las tumbas valen de 2 millones de pesos en adelante, sabe que algunos muertos viven mejor que muchos vivos como ella y los de la Colonia Huizaches, otro de los asentamientos proletarios, donde hay casas construidas con anuncios de vinil de conciertos de Luis Miguel, maderas industriales tiradas y triplay conseguido quiensabecomo.

XIV
Varios de los muertos de las familias Beltrán Leyva y Guzmán Loera –amigas antes, hoy rivales-, comparten pasillo en el cementerio. Sus tumbas lucen algo abandonadas en estos días. Muchos de los trabajadores imaginan las razones.

XV
La violencia cada vez sorprende menos. Los narcos muertos se despiden del mundo como los que llegan a ser en vida: faraones.

diego.osorno@gmail.com

méxico, es un lugar de

méxico, es un lugar de tradiciones, historia, donde el hombre se mide por sus hechos y su palabras, cada rincon del pais tiene sus historia , sus hombre y mujeres viven al dia, en todo el pais tenemos lugares donde la vida se disfruta, donde la palabra vale todavia, el respeto, la dignidad es fundamental para la existencia, hablar de narcotrafico es voltear el problema a otro lado, daña mas al pais la corrupción y la politica con las leyes mediocres que nos aplican que cualquier otra cosa, la venta de enervantes es un negocio como el tabaco, la cerveza,el vino, sin embargo estos último no estan prohibidos la mayoria de las muertes son por accidentes de conductores con niveles de alcohol y no pasa nada. Culiacan es hemoso y su gente.

OIGA SR OSORNO... Y PORQUE

OIGA SR OSORNO... Y PORQUE TIENE QUE HABLAR DE NARCOS Y CORRIDOS....??? SINALOA NO ES SOLO ESO... ES AGRICULTURA, ES SOL MAR ARENA, CAMPOS AGRICOLAS, ATARDECERES HERMOSOS .-.DIGO PORQUE SE VA POR LO MAS COMERCIAL...?? NUESTRO ESTADO NO ES SOLO NARCOTRAFICO PORQUE SIEMPRE SE NOS TACHA COMO UN ESTADO PELIGROSO Y NO SE VEN LAS BONDADES DEL MISMO...DIGO SOY SINALOENSE Y A MUCHA HONRA COMO TODOS LOS QUE LE ESTAN LEYENDO POR ACA... PERO TAMBIEN SAQUE LO BUENO, LO BELLO DE SUS MUJERES, LA HERMOSA AGRICULTURA, LOS BUENOS MARISCOS DE POR ACA, LA TAMBORA SINALOENSE, LOS MEJORES JUGADORES DE FUTBOOL , EL BOXEOO, LOS CANTANTES Y ACTRICES QUE TAMB SON DE POR ACA... SR. HAY QUE VER TAMBIEN LO BUENO DE MI TIERRA... REPITO.. NO TODO ES NARCOTRAFICO,,! BUEN DIA..!

Cuántas mentiras más

Cuántas mentiras más escribirá usted disfrazadas de periodismo. Y cuánto material más se robará de los diarios locales. Lo hizo hasta en Ecuador joven Diego, lo hizo en el caso de Oaxaca en donde una versión es la que publica en su libro y otra la que declaró en la PGR.
La única esperanza que nos queda a los lectores es que pronto se caigan los falsos periodistas, para dar paso a los reporteros que le tienen respeto a los lectores. Usted sabe que digo la verdad.

Una gran crónica de un

Una gran crónica de un mundo que no puede esconderse en la región, sobre todo en ese ambiente de pobreza, corrupción, que muchas veces determina el callejón de una sola salida y que por desgracia a veces para los jóvenes significa el dinero del narco.
gracias