Entrevista
Ellas también quieren rock
Largamente desdeñada, la historia de las mujeres en el rock mexicano es recuperada por Tere Estrada en el libro Sirenas al ataque.
Tere Estrada tuvo su encuentro con el rock mexicano cuando estudiaba en el Colegio de Ciencias y Humanidades. Uno de sus maestros les sugería a sus alumnos que escucharan Radio Educación y ella siguió el consejo. “Allí conocí la música de Emilia Almazán, Cecilia Toussaint, El Tri, Botellita de Jerez y otros grupos y solistas que sonaban entonces. Eso impactó mucho mi vida”, dice en entrevista.
Compositora y cantante que en agosto cumplirá 20 años en el rock, estudió sociología y su tesis fue sobre el rock en México. Durante la investigación advirtió que eran pocas las mujeres roqueras y comenzó a indagar sobre ellas. “En ocasiones parecían fantasmas porque te mencionaban a alguna y no sabías nada de ella. Pero poco a poco fui conectándolas, encontrándolas y hablando con ellas”.
Así nació Sirenas al ataque. Historia de las mujeres roqueras mexicanas, que fue publicado por Ediciones Pentagrama y ahora es reeditado, corregido y aumentado, por Editorial Océano. El libro, que se presentará hoy a las siete de la noche en el Museo de la Ciudad de México, aborda desde Gloria Ríos —quien realizó el primer disco de rock and roll cantado en México—, hasta las roqueras actuales. Pero no habla exclusivamente sobre las figuras más conocidas, sino que también rescata mujeres que grabaron poco o que incluso ni siquiera hicieron un disco, pero han contribuido al género. Habló con más de un centenar de cantantes, instrumentistas, productoras, promotoras y otras mujeres relacionadas con el rock.
Estrada centró su estudio en “los logros de estas mujeres, sus aportaciones a la música. No es importante la talla de su brassier o con cuántos cuates se han acostado, lo importante es hablar de sus aportaciones artísticas. Por eso al principio tuve que hacer muchas antesalas y andar de una editorial a otra. En algunas querían que hablara mucho de Alejandra Guzmán o de Gloria Trevi y yo me rebelé contra eso, si bien me refiero a ellas muy de pasadita”.
A la investigadora le interesaba rescatar una serie de historias “olvidadas, enterradas. La gente recuerda mucho a las mujeres de la llamada época de oro del rock and roll, pero hay otras como Gilda Méndez que tiene toda una historia pero nunca grabó, lo mismo que Maggie Mei, porque en ese momento a la industria no le interesaba”.
En esta edición agregó entrevistas con gente como Julissa, Leda Moreno, Vianey Valdés y Elisa Rossel, pero también hay información sobre intérpretes más recientes. Entre ellas figuran Odisea Valenzuela, Leni Mondragón, Ana de Alba, Evelyn Rubio, Laura Vázquez, Leticia Servín y Silvina Tabbusch.
Tere considera que el libro tiene muchas formas de atrapar a sus lectores, pero sobre todo porque al tener cada quien su soundtrack, “al empezar a leer la historia te acuerdas de alguna canción o una artista de alguna época y como que te conecta con diferentes etapas de tu vida”.
Entre quienes hicieron posible Sirenas al ataque hay un gran agradecimiento a Tere Estrada, porque han empezado a verse con otros ojos, sostiene la autora. “Cuando estás en tu lucha como que no dimensionas en qué ajo estás metida, pero cuando ves la historia de las demás, su lucha y por todo lo que han pasado, te das cuenta de que no estás sola y puedes aprender de sus historias. A mí pasó eso con el libro: me ayudó a saber en qué zapatos quiero estar y en qué zapatos no”.
“De pronto eres como el chango del circo”
Aunque medio siglo después de que el rock llegó a México se han superado algunos prejuicios que limitaban la participación de las mujeres, algunas situaciones subsisten prácticamente igual. “Una de las cosas que siguen es la falta de credibilidad en el trabajo de las mujeres –dice Tere Estrada–. Además sigue habiendo cierto hostigamiento sexual por parte de los empresarios y directivos”.
Tener a un grupo de hombres con instrumentos eléctricos en el escenario es considerado algo normal, mientras que “si hay cualquier chava que toque un instrumento eléctrico siempre llama más la atención (salvo que sea el piano o el violín, instrumentos que ancestralmente se les permite a las mujeres). Pero una mujer bajista, baterista o guitarrista siempre causan asombro o las ven con cierta duda. De pronto eres como el chango del circo porque no es tan cotidiano”.
México/Xavier Quirarte



