65. Cocina literaria

Era una Vaca Sagrada de la literatura, tal era su reconocimiento que hasta las tareas corregidas de sus hijos eran consideradas obras maestras. Un día -emulando a Marcel Duchamp-, decidió entregar su libro de cuentos más reciente a una famosa editorial bajo seudónimo.

Los dictaminadores lo rechazaron por atrasado, poco innovador y fuera de contexto. La paradoja le provocó una sonrisa, y disfrutó pasar del olimpo de la escritura, al infierno editorial donde se prepara la sagrada barbacoa de pozo.

Sólo nos ilusionaste, José

Sólo nos ilusionaste, José Luis.

Volviste al pozo. El que menciones a algún literato, filósofo o pensador no le da lustre a tus mini-micciones; es ya inútil costumbre de rescate. Es como ponerle lentejuelas a la taza del sanitario.
Tan bien que ibas carnalito...

Ten mucha salud.

A que mi estimado Demiricuos

A que mi estimado Demiricuos o como se llame, se va a quedar con eso en la mano, y todo por una pequeña e insulsa "mini-ficcion" que es parte de otras 64 igualmente pequeñas e insulsas. Se hubiera ahorrado ese intento de discurso tipo Hugo Chavez y simplemente limitado a pendejear y degradar al autor, como todos los demas que posteamos en este blog. Digo, porque usted tampoco es Carlos Monsivaiz.

Y tu Kiko, ya no le hagas caso a esta chusma y sigue con tu cybermasoquismo que nos divierte tanto...

¿Y?..... Otra vez soy presa

¿Y?.....

Otra vez soy presa de la decepción. ¿Tan bruto seré que no entiendo tanta sabiduría?, ¿Tan insensible me he vuelto que solo acierto a decir ...y?

Interesante sería al revés... Salir del pozo de la barbacoa y convertirse en... bueno, eso está ca... nijo.

Cazafantasmas

Aun cuando ese ¿Y...?, me

Aun cuando ese ¿Y...?, me trae recuerdos desagradables del caso Lucerito coincido con usted...

¡Qué horror de texto!,

¡Qué horror de texto!, sólo así se explica que tenga usted, señor, tan pocos comentarios por parte de los visitantes; apuesto a la razón crítica de los mismos y sé que hicieron bien en guardar silencio, un silencio que, por otra parte, no fui capaz yo mismo de guardar. Qué texto tan malo. Además retoma usted una idea tan de lugar común que francamente da flojera (una fortuna que su texto, porque lo es, ¿verdad?, sea breve); consumió el escritor al personaje y éste dijo lo que aquél no se atreve, o si atreve sólo lo piensa, o quizás ni eso (es difícil saber qué se piensa en otra cabeza, ¿verdad?). Su texto, digo, ¿qué es?, género híbrido que brinca de la prosa a figuras poéticas o bien cuento breve que va más allá de la ficción (va más allá no por ganas, eh, sino casi por inercia). Malo, muy mal texto, señor, ¿o es el capítulo primero de una novela imaginada con mejores brios? ¿Vaca sagrada?, ¿sabe usted que característica principal de esas vacas sagradas fue pastar en cualquier tipo de terreno, comer cualquier clase de porquería y, aun así, escribir con esa diarrea genial interminable?, ¿lo sabe usted?, quizás tiene distintas categorías de las vacas sagradas y quizás sea sólo un error de apreciación cercana; ignoro a cuáles conoce usted pero, por lo visto, no han de ser tan bien intencionadas, ¿verdad? Si no cree usted que su texto es tan de lugar común lo invitó a que revisé cuantos textos más hay que tratan de lo mismo (de hecho, hay hasta una nota cultural de Víctor Roura en el Financiero). Pero es más fácil quejarse bajo el agua, ¿verdad?, en lugar de aceptar los límites que uno presenta con una escritura deficiente, que ni es breve, ni es nada. Malo, señor, muy malo... pero ya se ve: a usted le dejan espacio en un blog y puede (usted mismo estará en camino de convertirse) que el día de mañana se hable de usted como una vaca sagrada, amparada en el breve espacio de la página de un periódico. Sin más por el momento quedo a sus órdenes para lo que así considere necesario. Gracias.