Petroamnesia en el PRI
Lunes, 19 Mayo, 2008
Al menos para Germán Martínez, el martes 13 fue un pésimo día: su intervención en el arranque de los monólogos de la bencina (sexopático acierto de Brozo) fue un “despotricas y te vas”.
Los panistas, dijo su pastor, “defenderemos a Pemex de la verdadera amenaza privatizadora; de esa privatización política que algunos buscan para desestabilizar a la democracia mexicana y para conseguir lo que no obtuvieron en las urnas (…). Se privatiza Pemex cuando se usa el petróleo como medio para conquistar el liderazgo de un partido; cuando se utiliza para fomentar el odio, la división y la violencia entre los mexicanos (…). Queremos, sin nostalgias basadas en falsos tabúes, fortalecer a Pemex, que junto con el petróleo pertenece a los mexicanos, y así seguirá (…). Frente a esos teólogos del petróleo, es ocioso dar datos de Pemex; es una pérdida de tiempo explicarles que se pierden
más de 150 mil millones de pesos anuales por la caída en la producción (…)”.
En demérito de su imagen y para desasosiego presidencial, su ráfaga de cacayacas dejó la impresión de que aprovechó su comparecencia para exorcizar sus demonios, y no para decir por qué no es una fregadera la propuesta calderonista.
Vale la pena, sin embargo, rescatar una parte sustantiva de lo que argumentó sobre la supuesta conveniencia de que inversionistas privados participen en la refinación del petróleo, ya que cita una sociedad en el extranjero heredada del salinato, pese a lo cual el PRI de hoy se desgarra el huipil y hace como que la Virgen le habla.
“En 1993, en ese entonces dirigida por Francisco Rojas Gutiérrez, adquirió 50
por ciento de los derechos de propiedad de la refinería Deer Park, en Texas, con un contrato de 30 años que vence en 2023, con un doble propósito: por una parte desarrollar un mercado para la oferta del crudo Maya proveniente de Cantarell y, por otra, completar la oferta de combustibles en el mercado interno.
“Fue, sin duda, una decisión explicable en el contexto de las restricciones legales para concertar en territorio nacional esquemas similares de asociación en coparticipación con el sector privado.
“Esa asociación estratégica con la transnacional Shell se ha traducido en utilidades cercanas a los mil millones de dólares. El 78% del crudo que procesa Deer Park es petróleo mexicano. La refinería y las plantas petroquímicas asociadas generan más de mil 700 empleos directos y más de cuatro mil en total en Texas, y han pagado al gobierno de Estados Unidos impuestos por un monto de 500 millones de dólares anuales en los últimos tres años…”.
Y se hizo dos preguntas: “¿No sería bueno que esos empleos y esa recaudación estuvieran en México? ¿Qué nacionalismo es ése que defiende empleos en Estados Unidos y defiende generación de impuestos en Texas?”.
cmarin@milenio.com


