El (muy) efímero paraíso de la democracia

Sábado, 17 Mayo, 2008

El inédito ejercicio del que estamos siendo testigos en el Senado es, no me cabe duda, refrescante.

Sin duda ha aireado el ambiente político contaminado por tomas de tribuna, empecinamientos, brigadas en la calle e insultos. Salvo detalles: un panista ofendido por una palabra, el lider del FAP muy enojado; yo me quedo con la imagen de Claudia Sheinbaum y Santiago Creel dándose un saludo y dedicándose una agradable sonrisa. (¿Alguien puede imaginar dos polos más opuestos?)

Todos los que tienen que estar, han estado o estarán ahí, han hablado y se les ha dejado hablar. Todo a la vista de todos, por el Canal del Congreso y una estación del Instituto Mexicano de la Radio, cubierto profusamente por los medios de comunicación.

Todo esto alrededor de un tema legendario-histórico-mítico como el del petróleo en México.

Bravo.

Luego, me acuerdo de quienes son los que hoy parecen tan civilizados, de sus historias, sus pulsiones, sus ambiciones y deseos.

¿Será lo que estamos viendo un verdadero ejercicio de discusión en la democracia o como tantas otras cosas en nuestra arena pública una mera simulación?

Y entonces, me preocupo.

El debate sobre la reforma energética tiene un problema original de diseño. Cuando fue pactado quedó cojo. No tiene herramienta para su resolución, para su evaluación.

Es cierto, como señalan el PAN, el PRI y el gobierno que en el acuerdo que liberó la tribuna, firmado por los partidos del FAP dice: “al finalizar los foros, se llevarán a cabo dos sesiones de las Comisiones Unidas de Energía y de Estudios Legislativos del Senado, a efecto de realizar una discusión sobre las diversas propuestas expuestas en los foros, con lo cual se iniciará en el Senado el proceso de análisis, debate y dictamen de las iniciativas que se hubieren presentado. La Junta de Coordinación Política del Senado consultará con su homóloga de la Cámara de Diputados acerca de la participación de diputados federales”.

Pero PAN y PRI saben muy bien que eso no fue aceptado por quienes, desde fuera del recinto legislativo, forzaron la realización del debate. No es gratuito que desde que empezó el ejercicio, Andrés Manuel López Obrador no se cansa de pedir o anunciar que hay que hacer una consulta pública o referendo sobre las iniciativas presidenciales. Ya dijo que la hará él. Congruente con su creencia de que nadie más es de confiar.

En el gobierno no quieren saber nada de consultas ni referendos.

Tal vez por eso es que el tono del debate ha sido, en algún sentido, raro. Ha funcionado más como una tribuna libre para decir netas, que como un verdadero debate.

La Asociación Internacional para la Educación del Debate define: “el debate no es un foro para afirmar verdades absolutas, sino un medio para construir y evaluar argumentos, lo que permite al debatiente entender las posiciones propias y las de los otros. Este sentido de travesía compartida hacia la verdad acerca a los debatientes, aun cuando representan los lados opuestos de un asunto o provienen de diferentes culturas o clases sociales”.

Yo no le veo mucho carácter de “travesía hacia la verdad” a lo que sucedió martes y jueves.

Me temo que durante los próximos meses se dirán cosas inteligentísimas en los foros, pasarán por ahí nuestras mentes más lúcidas y preparadas. Se hablará de lo político, lo técnico, lo jurídico, lo laboral, lo social…

Se editará todo lo dicho en impresionantes volúmenes finamente empastados y no dudemos que se editará también una versión popular para repartir en forma gratuita. Los medios publicaremos crónicas, notas, resúmenes, conteos y más resúmenes. En menos de tres meses se habrá dicho todo lo que se puede decir y poco más sobre el petróleo, sus procesos, sus derivados, sus significados históricos y culturales.

Nos vamos a hartar de petróleo.

Y me temo que al final todos seguirán pensando lo mismo que pensaban el 11 de mayo.

Y el gobierno y el PAN seguirán insistiendo que sólo como lo pusieron en sus iniciativas es posible salvar a Pemex; y el FAP y López Obrador seguirán empeñados en que todo lo que propuso el gobierno es horrible e inconstitucional y vende el tesoro más rico de la patria, y el PRI, pues seguirá siendo el PRI y dirá lo que ya dijo su presidenta, Beatriz Paredes, en el primer foro.

Me temo, mucho me temo, que entonces se querrá legislar y se tomará la tribuna y se intentará inventar una sede alterna y se convocará a las brigadistas y se acabarán las sonrisas y de repente regresaremos adonde estábamos hace un par de semanas.

Con una diferencia. Ahora será más difícil hallar la salida de emergencia.

Y se puede armar la grande. Porque noto los pulsos de ambos lados como acelerados, un poco hartos uno del otro, cansados de esta danza medio macabra en la que llevamos 15meses.

Podría ser que como tantas veces en México, las cosas salgan al revés y el ejercicio de debatir en lugar de acercar, arrincone, separe, violente.

En esos no deseados pero probables tiempos de caos, nos quedará el recuerdo de estos días, de estas sonrisas, de este ejercicio civilizado. Será sólo un recuerdo.

masalla@gmail.com

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