El perro de rancho...
Sábado, 17 Mayo, 2008
… queva adelante es el único que sabe a qué y por qué esta ladrando, el resto de la jauría simplemente lo sigue, así es la política mexicana. Decía sabiamente Gonzalo N. Santos viejo cacique priista.
Probablemente el debate en el Senado sirva para desahogar los enconos existentes, por décadas, entre nacionalistas revolucionarios eternos (sólo cambian de chaqueta para mantenerse chambeando en su idolatrado “sector público) algunos intelectuales “radicalizados” (a la vejez viruela) enfrentados a la “furia” privatizadora del PAN.
Debate significativo. Expresión dramática de la absoluta ausencia de un pensamiento autónomo. Manifestación patética del atraso político, cultural e ideológico que produjo un sistema de dominación casi centenaria. Dato incontrovertible de la hegemonía de una cultura y sus credos que construyó una realidad económica social y política que determinó resultados desastrosos, en todos los órdenes, para el país.
Desastre, cuyos arquitectos en diferentes épocas del PRI, hoy se cohesionan con gran combatividad para defender “la soberanía y la constitución” amenazadas por la “privatización” de Pemex.
Conforme se conocen “argumentos”, cifras y dogmas (los que se ventilan en público) quedan en la oscuridad informaciones claves.
Cuauhtémoc Cárdenas razona, con gran contundencia, como al final del camino las refinerías que resultasen de la aprobación de la reforma calderonista, tendrían como beneficiarios a dos o tres oligarcas.
Ello pondría en evidencia las verdaderas intenciones de la reforma, cuestión que no esta nada lejana de nuestra experiencia como lo demuestran las privatizaciones de Telmex y la de los bancos, para sólo mencionar las mas importantes y lesivas del último tramo (hoy mágicamente enmascarado por Salinas, súbito y tardío enemigo de los dos demonios que nos laceran: neoliberalismo y populismo autoritario)
La “astucia y simulación” empleada por Calderón para evadir una propuesta de reforma constitucional, no le bastó para impedir el cuestionamiento del poderoso “bloque histórico” estatista y nacionalista. Lo que nos ha otorgado un espectáculo majestuoso y orgullosamente mexicano: contemplar juntos a todo tipo de dinosaurios priistas desgarrarse las vestiduras ante el embate de la derecha gobernante que prueba cómo “el desplazamiento la clase política por la tecnocracia” (PML) nos ha llevado a vivir la presente tragedia, que puede concluir con el fin de nuestra arcadia nacionalista revolucionaria.
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