Por qué no privatizar Pemex
Miércoles, 14 Mayo, 2008
Los comentarios que he escuchado en torno a la reforma energética en las últimas semanas demuestran una realidad preocupante: la gente, al menos la de a pie, no conoce el tema ni le interesa conocerlo.
Sin ir más lejos, el taxista que me llevó a la oficina ayer en la mañana, me regaló esta joya: “¿A mí qué me va a cambiar que se privatice Pemex, si de todas maneras no me beneficia que sea de todos los mexicanos? O qué, ¿a poco a usted sí le llega la lana del petróleo?”. Y creo, por conversaciones escuchadas, que mucha gente piensa más o menos lo mismo.
Otros, tal vez un poco más enterados, acusan a Pemex de todos los males que nos aquejan: que si es la mayor cuna de corrupción de México, que si ahí hay más aviadores que trabajadores de verdad, que si ha sido la caja chica de gobiernos priistas y panistas. Para ellos, por lo tanto, la solución es vender para que la iniciativa privada, que sí sabe lo que hace, sanee la paraestatal.
No es que yo sepa mucho del tema energético, pero esta actitud de deshacerse del problema antes de intentar siquiera un arreglarlo me parece, por decir lo menos, irresponsable.
Claro que Pemex está mal administrado. Además es, y siempre ha sido, ordeñado por los gobiernos para cubrir sus necesidades económicas por la incapacidad de nuestras autoridades tributarias de cobrarle impuestos a todos. Urge un nuevo régimen fiscal para Pemex, de eso no hay duda. Urge también que se haga una revisión a fondo de las condiciones salariales de sus empleados para ir eliminando la corrupción. Es impostergable.
Es imprescindible hacer una reforma a fondo de Petróleos Mexicanos para que sea autosostenible y pueda reinvertir lo ganado en tecnología y desarrollo. Sin embargo, creo que hay un punto que no debería negociarse: la posesión exclusiva del Estado sobre la propiedad, dominio y gestión de la industria en exploración, explotación, refinación y petroquímica básica. Solamente así las ganancias petroleras podrán impulsar el desarrollo.
Porque, es evidente, no es que cada mexicano vea reflejado en su cheque quincenal un porcentaje de la renta petrolera. Pero sin el dinero de Pemex, el Estado se va a quedar sin la mayor parte de sus ingresos, y eso sí impactaría en la calidad de los servicios y los programas gubernamentales, lo que nos afectaría a todos.
Ojalá que, en este momento, el PRD sea capaz de dejar sus conflictos internos de lado para dedicarse a dar una discusión de altura y lograr una buena reforma de Pemex. ¡Enorme responsabilidad!
mreyesretana@yahoo.com


